¿Aspiramos a más?
Por Guillermo Arosemena Arosemena
El Expreso de Guayaquil
En 1989, cayó el muro de Berlín, dando fin a 70 años de gobiernos autoritarios y destructores de la iniciativa privada, incluyendo la de poder hacer actividad económica propia. Ninguna de las más de 20 Repúblicas que eran controladas por la Unión Soviética quiso seguir viviendo en el “paraíso” socialista, lo enterraron. Estonia fue el primero en basar su desarrollo en la libertad económica; bajo el liderazgo de Mart Laar, primer Ministro electo después de la caída de la Unión Soviética.
En su artículo, ¿Cómo Estonia lo hizo?, él describe la extraordinaria transformación económica lograda, haciendo lo contrario a la gestión de los socialistas: estado de derecho, impulso a la libertad económica, y no interferencia del Estado en actividades productivas.
Estonia ha logrado un crecimiento espectacular, teniendo la décima parte de nuestra población, exporta un monto similar al Ecuador, sin petróleo. Desde 1982, China también comenzó gradualmente a alejarse del socialismo y en años posteriores, Vietnam; India y otros países asiáticos y africanos han hecho lo propio.
Para quienes no conocen el socialismo, quiero graficar lo que es un país socialista, sin pretender insinuar que sucederá en Ecuador, es reflexión en tiempos de cambios turbulentos. El socialismo propugna un modelo económico en el que el ciudadano se limita a satisfacer sus necesidades básicas, toda mejora material es innecesaria, se condena a quien aspira a más: casa en balnearios y fincas de recreo en la Sierra, botes a vela y motor, estadía en hotel para pasar vacaciones, automóvil, membresía en club social, viajes al exterior por vacaciones, entretenimiento, etc.
Todas las actividades productivas pertenecen al Estado. Las mucamas, saloneros, marineros, vendedores, transportistas, obreros, oficinistas, personal de turismo, empleados en los centros comerciales y distribuidoras de automóviles, almacenes y gasolineras, son empleados del Estado y la competencia, símbolo del capitalismo, no cabe en un mundo socialista.
El socialismo no aprecia el estudio universitario. Cuando se terminó en la Unión Soviética, los científicos ganaban menos de 500 dólares mensuales y los ingenieros valores inferiores. Esto dio motivo para que decenas de miles de ellos se radiquen en naciones del Primer Mundo, ganando sueldos entre 80.000 y 200.000 dólares anuales. Con excepción del desarrollo armamentista, ningún país socialista ha aportado mayormente con inventos de bienes y servicios al progreso humano.
El socialista ataca el progreso material, pero ignora que sin el consumo, no existirían los medios usados por ellos en sus campañas políticas: periódico, revista, televisión, teléfono fijo, Internet, celular, micrófono, etc. Esta es una de las grandes contradicciones del socialista, usufructúa del progreso, pero lo estigmatiza.
El mundo socialista que he graficado es real y se ha dado en el mundo. Los ejemplos más cercanos son Cuba y Chile en época de Salvador Allende. En Venezuela se ha iniciado, todavía no llega a los extremos, pero así comenzó Cuba con Castro. El ecuatoriano jamás ha tenido simpatía por el socialismo y lo que representa; en los resultados electorales, el partido socialista y extremistas, nunca han logrado más del 5% de los votos.
Seguramente ganará el sí, la gente quiere cambios y ve en la Constituyente, las respuestas a sus problemas, por lo que dependiendo quienes sean los asambleístas, en Ecuador, habrá mejores o peores días. ¿Cuál Ecuador queremos? Deseamos un Ecuador como Chile, Costa Rica y Panamá, donde hay estabilidad política, elevado ingreso por habitante, mínimo nivel de pobreza, educación excelente, inversión extranjera, economía que crece a través de las exportaciones, burocracia eficiente y la gente vive en paz.
Entre los latinoamericanos, estos países están ubicados en los primeros puestos de los indicadores-país (libertad económica, competitividad, globalización,etc.). No queremos ser como Venezuela y Bolivia, donde hay violencia, la sociedad se encuentra dividida, los problemas sociales no se han solucionado, los niveles de pobreza siguen altos, las economías no son diversificadas, prevalece el autoritarismo, etc. Con todo el petróleo del mundo, Venezuela bajo Chávez, tiene un índice de desarrollo humano muy inferior a Chile, Costa Rica y Panamá.
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