El símbolo de estatus más codiciado
Por Mario Diament
La Nación
MIAMI.- Nada -ni un Rolls-Royce Phantom, ni un reloj Dolce&Gabbana Ibiza, ni una cartera Birkin, de Hermès- puede competir como símbolo de estatus en Nueva York con el mágico número 10021.
La cifra corresponde al código postal que envuelve el sector este de la isla de Manhattan que va entre las calles 61 y 80, entre el Central Park y el East River. Un área de casi tres kilómetros cuadrados donde vive el quién es quién de la Babilonia moderna, desde el intendente Michael Bloomberg y el gobernador Elliot Spitzer hasta millonarios como David Rockefeller y Ronald Perelman, zares mediáticos como Rupert Murdoch, escritores como Tom Wolfe y Gay Talese, y actores como Bill Crosby y Samuel L. Jackson.
La sección incluye algunos edificios de departamentos que se hicieron célebres por sus residentes y otros por quienes no pudieron serlo cuando su solicitud fue rechazada por las comisiones de copropietarios. Una lista que incluye, entre otros notables, al ex presidente Richard Nixon, a Carly Simon, a Madonna, a Barbra Streisand y a Michael Douglas.
Una sola propiedad -el 740 de Park Avenue-, donde vivieron Jacqueline Kennedy y John D. Rockefeller, considerada “la más rica del planeta”, mereció un libro de 500 páginas. Otro edificio, el Dakota, en la calle 72 y el Central Park West, alcanzó renombre mundial cuando un perturbado llamado Mark Chapman asesinó a John Lennon a sus puertas, en la noche del 8 de diciembre de 1980.
De los casi 100.000 habitantes del código postal 10021, 91.302 son blancos y 1478 negros, según el último censo, pero también hay 80 aborígenes, 35 nativos de las islas del Pacífico y hasta 2 ex convictos por crímenes sexuales. El ingreso medio en esta franja es de 75.472 dólares anuales y el precio promedio de una propiedad es de un millón de dólares. Pero la verdadera radiografía del poder que anida en este sector la da el hecho de que las contribuciones de dinero para campañas políticas son las más altas de la nación. Conjuntamente, los residentes del código postal 10021 donaron 28.4 millones de dólares para las campañas electorales de 2000 y 2002, una cifra superior a las contribuciones combinadas de los 532 códigos postales del país con mayoría negra y de los 533 con mayoría hispana.
Frente a esta demografía, es comprensible el pánico que se desató entre los ricos y famosos cuando el Servicio Postal anunció su intención de subdividir el código 10021 en tres, a partir del 1° de julio. El tamiz entre los que quedan adentro y los que quedan afuera amenaza con convertirse en uno de los desmembramientos más traumáticos sufridos por los neoyorquinos desde la Guerra de Secesión.
Sólo los residentes del sector enmarcado por las calles 61 y 80, entre la Quinta Avenida y el East River, conservarán el codiciado código postal. El área hacia el Sur recibirá el 10065 y el área hacia el Norte, el 10075.
El desconsuelo
La primera consecuencia de la división es que el exclusivo 10021 se habrá tornado más exclusivo aún, puesto que habrá reducido su población al 40%, un fenómeno que invita a parafrasear al Enrique V de Shakespeare, cuando en vísperas de la batalla de Azincourt, exclamó: “Cuanto menos seamos, mayor será nuestra gloria”.
La densidad de población será más intensa, pero el ingreso anual promedio de esta elite también será mayor (84.000 dólares contra 75.000 anteriores). Entre los desplazados por la secesión figuran nada menos que el propio intendente Bloomberg, David Rockefeller, Rupert Murdoch, Tom Wolfe, Gay Talese y Spike Lee. Todos ellos deberán, a más de su desconsuelo, mandar a imprimir su correspondencia con el nuevo e ignoto código postal.
Ante el pedido de la prensa, un vocero del municipio replicó: “El señor intendente no tiene ningún favoritismo en cuanto a los códigos postales”. Menos complaciente, el escritor Tom Wolfe, cuyo snobismo es legendario, confesó: “Trataré de tomarlo como un hombre”. Algunos damnificados han prometido dar batalla. La mayoría, en cambio, acepta la pérdida de este intangible privilegio, pensando, seguramente, que ante la adversidad, siempre queda el consuelo de saberse inmensamente rico.
- 23 de junio, 2013
- 1 de febrero, 2026
- 31 de enero, 2026
- 15 de agosto, 2022
Artículo de blog relacionados
Infobae Alfredo, soy yo, Andreina. Aquí nos agarraron con Jairo… Los amo, los...
29 de enero, 20186to Poder Venezuela ha otorgado a Bolivia 404 millones de dólares en donaciones,...
21 de junio, 2013Por Joanna Slater The Wall Street Journal Al igual que los viajeros que...
30 de julio, 2007- 14 de diciembre, 2017














