La educación privada es beneficiosa para los pobres
Por Ramón Parellada
Siglo XXI
¿Se ha preguntado usted, si acaso un sistema basado en educación totalmente privada podría ser beneficioso para los pobres? Muchos responden intuitivamente y en forma inmediata que no, porque dudan del acceso que los pobres puedan tener a una escuela privada.
Pues bien, resulta que los profesores James Tooley y Pauline Dixon responden positivamente a estas preguntas basados en un estudio de campo que titularon La Educación Privada es Beneficiosa para los Pobres. Dicho estudio lo realizaron en áreas muy pobres, áreas marginales urbanas y rurales, en India, Ghana, Nigeria y Kenya.También hicieron el mismo estudio en algunos países de Asia, con resultados similares. No sólo descubrieron que la educación privada era totalmente accesible para los más pobres sino que era de mejor calidad y que no necesitaba ser subsidiada.
En muchas ocasiones he escrito sobre las ventajas de la educación privada sobre la pública. He comentado que en Guatemala existe una enorme injerencia del Ministerio de Educación sobre las escuelas privadas que las asfixia. Para ello basta ver cómo, en forma centralizada, impone programas académicos, aprueba o rechaza nuevas escuelas y tiene, por ley, el control de las cuotas de dichas instituciones.
La educación pública ha tratado de tomar el importantísimo papel que corresponde a los padres de familia, en cuanto a su responsabilidad de educar a sus hijos. No exagero cuando digo que con las leyes actuales la educación privada está en peligro de desaparecer. Cada año hay menos oferta nueva de escuelas privadas en relación con las públicas, porque es demasiado engorroso abrir una. Además, se imponen condiciones y programas que no necesariamente son los que necesitan los alumnos. Encima de todo, los colegios privados están siendo acosados por modificar sus cuotas más allá del 15% de aumento cada tres años. Todo esto es contrario a una educación de calidad para los estudiantes. Es un ataque frontal a la educación privada del país. Es una camisa de fuerza a la educación privada.
El estudio de Tooley y Dixon es muy revelador, pues ellos demuestran con basta evidencia que precisamente en los países estudiados, las escuelas privadas prestan un servicio de mejor calidad los que serían considerados excluidos, los más pobres entre los pobres.
Además de llegar a los más pobres y satisfacer sus necesidades educacionales, lo hacen de una forma muy económica donde las escuelas eran dirigidas principalmente por sus propietarios. Otra de las conclusiones del estudio es que muchas de estas escuelas ni siquiera estaban registradas o reconocidas por sus respectivas autoridades de educación y por supuesto, tampoco recibían ayudas o subsidios estatales.
En el siglo pasado, Milton Friedman en Estados Unidos y Edwin West en Inglaterra sugirieron la creación de bonos escolares con la idea que pudieran ser intercambiados por educación privada. La idea era eliminar la educación pública por todos los defectos que ella implica, empezando porque está dirigida de acuerdo a los lineamientos de los políticos de turno y el poder de sus sindicatos de maestros. Tooley y Dixon demuestran que ni siquiera es necesario ese subsidio.
Este estudio debería hacerse en Guatemala. Nos obliga a dudar de la educación pública por ser ineficiente, costosa y de peor calidad y rescatar la educación privada por ser la mejor solución para los más pobres.
- 23 de junio, 2013
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