Hillary y Obama conquistan Hollywood
Por John Emswhiler y Merissa Marr
The Wall Street Journal
En el dormitorio del productor de Hollywood y recaudador de fondos para el Partido Demócrata Mike Medavoy y su esposa Irena, hay dos televisores en caso de que el senador Barack Obama, el favorito de ella, y Hillary Clinton, la preferida de él, salgan al aire al mismo tiempo en canales distintos.
Por su parte, el director y productor Steven Spielberg está trabajando en un evento para recaudar fondos para la campaña de Hillary Clinton después de haber auspiciado un acto similar con sus ex socios David Geffen y Jeffrey Katzenberg, en honor de Obama.
En Hollywood, donde el glamour es un activo tangible, las alianzas, las amistades y los lazos de familia están siendo puestos a prueba. En medio de una carrera frenética entre los candidatos del Partido Demócrata por recaudar fondos, los magnates y activistas se pelean entre sí para reclutar donantes, a veces a nombre del mismo candidato.
La industria del entretenimiento en Estados Unidos es una de las mayores fuentes de donaciones políticas y una de las pocas con una clara predilección por los demócratas. Por ahora Geffen y Katzenberg, cuyo estudio DreamWorks produjo éxitos como Gladiador y Belleza Americana, son los capitanes de Obama en la industria del cine.
Por su parte, la campaña Clinton enlistó la ayuda del presidente de News Corp., Peter Chernin, alguien reconocido por su habilidad para recaudar fondos. Obtener el respaldo de este tipo de personas es fundamental para las campañas debido a que las leyes estadounidenses imponen restricciones a las donaciones individuales y, por lo tanto, los candidatos necesitan a personas con muchos contactos que no sólo firmen un cheque sino que consigan que sus amigos y socios hagan lo mismo.
Estas frenéticas maniobras cuentan con todos los elementos de una trama al mejor estilo hollywoodense: una estrella conocida, aunque un poco envejecida (Clinton) es retada por un novato talentoso y osado (Obama). Para hacer más dramática la situación, Clinton posee grandes ventajas, incluyendo una excelente organización local, mejores conexiones y un reparto de lujo encabezado por su esposo.
La batalla por los fondos para los candidatos se hizo pública el 20 de febrero, en un evento para recaudar dinero para Obama organizado por Geffen, Katzenberg y Spielberg.
La fiesta, que atrajo estrellas como Eddie Murphy, Morgan Freeman y Jennifer Aniston y que recaudó US$1,3 millones, fue la ocasión escogida por Geffen para lanzar una crítica pública a los Clinton, señalando un posible cambio en las lealtades de Hollywood. Los que respaldan a Clinton responderán con su propia gala a finales de este mes.
Los expertos políticos de Los Ángeles calculan que este año los candidatos tendrán que recaudar más del doble de lo que sus colegas amasaron en 2003, el último año comparable en el ciclo electoral de EE.UU. Esto se da en parte debido al creciente costo de una candidatura y a una competencia muy estrecha. En 2003, el líder en las encuestas demócratas en ese entonces, Howard Dean, recaudó US$41 millones en todo el país.
Una amistad rota
Uno de los mayores dramas de la temporada política involucra a Geffen, quien se hizo rico al fundar sellos discográficos que respaldaron a bandas de rock como the Eagles y Guns N’ Roses. Él solía ser muy amigo de Bill Clinton, quien a principios de los años 90 solía quedarse en su mansión cuando visitaba la ciudad. Pero al pasar los años, los dos amigos se alejaron y Clinton comenzó a frecuentar al magnate de supermercados Ronald Burkle, a quien el ex presidente llamó en sus memorias “uno de mis mejores amigos”.
Los representantes de Geffen dicen que esto no tuvo nada que ver con el fin de la amistad y aseguran que Geffen se desilusionó después de episodios como el de Mónica Lewinsky. La ruptura definitiva tuvo lugar cuando el ex presidente indultó al banquero fugitivo Marc Rich pero se negó a liberar al activista de derechos indígenas Leonard Peltier, a quien Geffen había apoyado.
Pese a todo el entusiasmo desatado por Obama, Hillary Clinton aún tiene un respaldo formidable en Hollywood. Haim Saban, un multimillonario egipcio que acumuló su fortuna con series infantiles como los Power Rangers.
Otros candidatos también buscan respaldo entre las estrellas. El ex senador y ex candidato a la vicepresidencia John Edwards ha asistido a varios eventos para recaudar fondos y organizará otro con el respaldo del productor de Los Simpson, James L. Brooks, entre otros.
El senador republicano John McCain también se ha aventurado en Hollywood. Pese a que la élite del cine es mayoritariamente demócrata, hay unos cuantos republicanos aquí y allá, incluyendo al magnate del entretenimiento A. Jerrold Perenchio y por supuesto, el gobernador del estado de California, Arnold Schwarzenegger.
Pero la sombra que se cierne por encima de todas las campañas es la de un hombre que no se ha lanzado a la carrera por la presidencia estadounidense: Al Gore. El ex vicepresidente ha dicho en repetidas ocasiones que no presentará su candidatura, pero varios demócratas importantes han hecho ofertas extravagantes con la esperanza de que cambie de parecer.
“Le dije que le daría mi casa en Aspen si se lanza”, afirma Lynda Resnick, una importante figura en los círculos filantrópicos de la ciudad. ¿Cuál fue la reacción de Gore? “Se rió”, cuenta.
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