La soledad del Congreso ecuatoriano
Por Edwin Brítez
ABC Digital
Tal vez sea muy apresurado o la reacción de las instituciones son muy lentas, pero no leí ni escuché ninguna preocupación y menos pronunciamiento de instituciones o naciones democráticas sobre la dramática situación del Congreso ecuatoriano, al cual despojaron de más de la mitad de sus miembros porque no están dispuestos a acompañar la dudosa iniciativa del presidente de la República de modificar la Constitución.
Ya pasó más de una semana desde que el Tribunal Supremo Electoral, hermana de nuestro TSJE, dispuso la remoción de 57 de los 100 miembros del Congreso, que en consecuencia no puede sesionar válidamente.
El pecado de los parlamentarios, todos de la oposición, fue haber destituido al presidente de la justicia electoral por convocar -sin consentimiento del Parlamento- a un referendum para la Constituyente que promueve el gobierno del presidente Rafael Correa, a fin de cambiar la Constitución con el propósito inocultable de disolver el Congreso.
En Ecuador, el Parlamento está dominado por la oposición ya que Correa no postuló candidaturas parlamentarias y hoy le cuesta gobernar.
¿De qué se acusa a los miembros destituidos del Congreso?. De obstruir el proceso electoral de convocatoria al referendum, que como se sabe es una propuesta del presidente recientemente elegido de aquel país, donde se está imponiendo el modelo de Hugo Chávez de utilizar la mayoría para modificar la Constitución y reunir poderes extraordinarios.
Por el momento, un juez se animó a suspender la destitución de los parlamentarios, pero todo parece indicar que el presidente Correa utilizará a la turba para atracar, no solamente el Congreso -como ya lo hizo- sino para amedrentar a jueces y a todo aquel que se interponga.
Es probable que el Congreso ecuatoriano no sea tampoco la viva representación de las virtudes éticas y políticas, pero tanto los suspendidos como los oficialistas fueron elegidos por el sistema democrático, el mismo que ungió presidente a Rafael Correa.
Me extraña que el Parlatino, por ejemplo, no haya dicho ninguna palabra sobre el tema, conste que se define como una institución democrática…”representativa de todas las tendencias políticas existentes en nuestros cuerpos legislativos”.
El Parlatino se ocupó inclusive del Dia del Consumidor, pero no se dio por enterado de la grave situación del congreso ecuatoriano. El punto cinco de sus principios habla de la pluralidad política e ideológica como base de una comunidad latinoamericana democraticamente organizada. Sin embargo, una barra brava molió a palos y a patadas a sus colegas, la policía oficialista impidió el ingreso a los legisladores, y no pasa nada con el Parlatino, ni con los congresos nacionales de los famosos “paises hermanos”.
No entramos a discutir el alcance de las normas vigentes en Ecuador respecto a un proceso electoral ni la competencia de los órganos del Estado involucrados en este caso, pero los representantes del pueblo -sean o no cachafaces- deben tener un trato formal ajustado a principios democráticos. No pueden ser objeto de manoseos y menos aún ser denigrados por hordas fanatizadas o policias sectarizadas por el poder de turno.
Si son delincuentes, deberán ser procesados (normalmente primero por sus pares) y castigados por las instituciones pertinentes, no de la forma en que ocurre lamentablemente en Ecuador en estos momentos, ante el silencio cómplice de los congresos del continente, incluídas nuestras cámaras de Senadores y Diputados que sesionaron ayer.
- 23 de junio, 2013
- 1 de febrero, 2026
- 31 de enero, 2026
- 15 de agosto, 2022
Artículo de blog relacionados
Infobae Alfredo, soy yo, Andreina. Aquí nos agarraron con Jairo… Los amo, los...
29 de enero, 20186to Poder Venezuela ha otorgado a Bolivia 404 millones de dólares en donaciones,...
21 de junio, 2013Por Joanna Slater The Wall Street Journal Al igual que los viajeros que...
30 de julio, 2007- 14 de diciembre, 2017














