EE.UU. sigue firme, pese al bajón inmobiliario
Por Mark Whitehouse y Mike Spector
The Wall Street Journal
En Estados Unidos, cada vez más propietarios de viviendas no cumplen con sus deudas y decenas de prestamistas hipotecarios han quebrado. Pero, sorprendentemente, los economistas siguen optimistas respecto de la capacidad de la economía estadounidense de superar esta tormenta.
Su única advertencia es que mucho dependerá de cómo los inversionistas reaccionen ante la creciente ola de noticias preocupantes y hasta qué punto los problemas de los propietarios agravarán la caída del mercado inmobiliario.
El mercado de los llamados préstamos subprime —financiamiento hipotecario para gente con un historial de crédito pobre o incompleto— se ha desintegrado a una velocidad e intensidad impresionantes. Según cifras de la firma de datos First American LoanPerformance, en California, la tasa de préstamos subprime impagos se ha cuadruplicado en el último año, para abarcar a uno de cada ocho créditos. Durante el último mes, asimismo, las firmas que se especializan en créditos subprime se han topado con serios problemas o han tenido que cerrar sus puertas a una tasa de dos por semana.
El precio de las acciones de los bancos de inversión de Wall Street han experimentado pronunciados altibajos ante el temor de que algunas de estas grandes firmas financieras estén demasiado expuestas al sector subprime. Si la tendencia se acentúa, podría asustar aún más a los inversionistas dando origen a una nueva ola de ventas en los mercados accionario y de bonos.
Sin embargo, hasta el momento muchos economistas —incluyendo el presidente de la Reserva Federal Ben Bernanke— no han alterado sus pronósticos en respuesta a los problemas del sector subprime. Algunos creen que el aumento de los impagos entre los deudores con un mayor perfil de riesgo es un síntoma del bajón del mercado inmobiliario, que comenzó a fines de 2005, en lugar de un mal independiente.
“No hay duda que ha llegado la hora de la retribución para algunas de las peores prácticas que se aplicaron durante el auge inmobiliario”, dice Steve Wieting, economista de Citigroup en Nueva York. “Pero no será tan grande como para descarrilar una economía sana”. Wieting pronostica que la economía estadounidense crecerá un 2,6% real este año. Si bien es un crecimiento más modesto que el normal, aún dista mucho de ser una recesión.
La principal razón para esta calma entre los economistas es que las personas que obtuvieron hipotecas subprime tienden a tener menos ingresos y, por lo tanto, representan una parte más pequeña del consumo, un motor clave del crecimiento económico. Según cifras del Departamento del Trabajo de EE.UU. el desempleo sigue siendo relativamente bajo y los ingresos generales han aumentado. Esto sugiere que las personas de menores ingresos todavía tienen algunos recursos a su alcance, incluso si no pueden costearse sus viviendas y pedir dinero prestado.
En todo caso, el revuelo con los créditos subprime ha aumentado los riesgos. El escenario que más inquieta a los economistas es que, ante la creciente cesación de pagos, los inversionistas y prestamistas le cierren el grifo a todo tipo de deudores, tanto buenos como malos. Es el tipo de “contracción del crédito” que, en el pasado, ha causado recesiones.
En las últimas semanas, los inversionistas se han vuelto más cautelosos a la hora de prestar dinero a deudores con un perfil de mayor riesgo. Por ejemplo, los bonos emitidos por empresas con finanzas más riesgosas, conocidos como bonos chatarra, ahora tienen una tasa de 2,8 puntos porcentuales por encima de los bonos del Tesoro equivalentes. El 22 de febrero esa tasa era de 2,5 puntos porcentuales.
Sin embargo, la mayoría de las personas y empresas en EE.UU. todavía tienen acceso a financiamiento. A pesar de que las tasas para pedir dinero prestado han subido, en las últimas semanas las compañías estadounidenses han emitido miles de millones de dólares en bonos chatarra. Y los problemas con los préstamos subprime todavía no han impactado al sector de créditos automotores.
“Es difícil argumentar que la debilidad del mercado hipotecario subprime tendrá un efecto sobre los créditos subprime en el sector automotor”, dice Hylton Heard,director de la agencia de clasificación de riesgos Fitch Ratings. “Son dos tipos de activos distintos”.
Aun así, la menor oferta de crédito para la gente que está en el nicho de las hipotecas subprime podría tener un impacto por sí mismo. A medida que algunos compradores de viviendas tienen más dificultades para conseguir dinero y más créditos entran a ejecuciones hipotecarias, la menor demanda y la mayor oferta podrían deprimir aún más los precios, profundizando la caída del mercado inmobiliario en EE.UU.
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