La lucha al volver de Irak
Por Agustín Durán
La Opinión
Un cohete explosivo entró por su ojo izquierdo, le destruyó una parte del cráneo y de las paredes nasales, le pulverizó el ojo izquierdo, le explotó en la dentadura y salió finalmente por la parte derecha de su cabeza. Nadie pensaba que viviría para contarlo.
Pero ahora el sargento Jesse Acosta, a más de un año de aquel trágico 16 de enero de 2006 en Irak, con la ayuda de su esposa, hijas y tres nietas que se han convertido en sus ojos, no se achica y piensa en el resto de los soldados que llegan heridos del campo de batalla.
“Mi recuperación va bien, he perdido la vista, pero lo más grande lo tengo y es mi familia y todas aquellas amistades que me han ayudado a salir del incidente”, expresó el sargento originario del Este de Los Ángeles.
El comandante, quien hace unas semanas recibió la medalla Corazón Púrpura por parte del gobierno, ha tenido dos intervenciones quirúrgicas y otras están por venir, pero no se lamenta y más bien se reprocha el no haber podido seguir con su misión en Irak.
Él mismo se ha impuesto ahora otra misión: tratar de que todos los soldados heridos que regresan a casa, reciban el tratamiento y ayuda adecuada tanto del gobierno como de la misma comunidad.
“A diario se habla en las noticias de los soldados que murieron, pero no de sus familiares que quedan atrás y mucho menos de los soldados que llegan heridos”, expresó. “La gente debe de entender que el gobierno siempre va a asistir a los soldados heridos, pero nunca será suficiente”.
De acuerdo con información del Pentágono, hasta el día de ayer 3,154 soldados estadounidenses habían perecido en la guerra, pero 23,677 habían sido heridos, muchos quedando discapacitados de por vida.
Diana Borrayo, voluntaria de la Reserva Nacional por 13 años, señaló que mucha gente no sabe, particularmente las familias latinas que no hablan el inglés en su hogar, de los problemas que trae un soldado al regresar de la guerra.
“Muchas ocasiones aparentemente están bien, pero si no se hacen los exámenes médicos, los estragos de la guerra pueden aparecer más tarde y afectar a toda la familia”, expresó. “Los soldados llegan con muchos traumas mentales por todo lo que ven y viven en el campo de batalla, así que siempre necesitarán consejería y acudir a algunos programas de ayuda donde la familia esté involucrada”, dijo la experta.
Borrayo agregó que, “los soldados se irritan mucho si escuchan ruidos como en el 4 de julio, pudieran pensar que no les afecta pero sí, porque se empiezan a acordar de las explosiones y esto les trae recuerdos tristes y traumáticos”.
“En muchas ocasiones prefieren no ir a lugares con mucho ruido, o en un restaurante se sientan en lugares donde puedan ver todas las salidas, el chiste es que siempre están alertas y no pueden estar relajados”.
Enfatizó que la guerra de Irak es muy diferente porque con la nueva tecnología una explosión de una bomba cerca de una persona, pudiera no causar daños físicos, pero sí daños cerebrales que se presentarán más adelante.
“Es algo nuevo para todos, no sabemos a lo que nos estamos enfrentando porque en esta guerra no hay un frente de batalla, en cualquier lugar por muy tranquilo que parezca pudiera haber mucho peligro, o sea, que los soldados nunca se sienten seguros ni dentro de su mismo campamento”, agregó.
La voluntaria manifestó que las familias de los soldados deben entender una serie de situaciones por las que vivieron sus hijos o esposos para ayudar mejor a su adaptación.
El trastorno del estrés postraumático es padecido por un gran número de soldados que regresan de la guerra. De acuerdo con el hospital de Asuntos de Veteranos de Long Beach, el 30% de los desamparados en Estados Unidos padece de dicho trauma y muchos a causa de las guerras que experimentaron en el pasado, pero nunca lo supieron.
“Antes no se sabía de la existencia de esa enfermedad y muchos soldados no fueron tratados y los efectos se dieron después, pero sin nunca tratarse”, explicó Richard Beam, director de comunicaciones del hospital.
De acuerdo con la Alianza Nacional de Enfermedades Mentales el PTSD es un trastorno de ansiedad que puede surgir después de que una persona pasa por un evento traumático que le causó pavor, impotencia u horror extremo.
El trastorno de estrés postraumático puede producirse a raíz de traumas personales (por ejemplo violación, guerra, desastres naturales, abuso, accidentes serios o cautiverio) o por haber presenciado o saber de un acto violento o trágico.
Aunque es común pasar por un breve estado de ansiedad o depresión después de dichos eventos, las personas que siguen “volviendo a vivir” el trauma evitan a las personas, los pensamientos o situaciones relacionadas con el evento y tienen síntomas de emociones excesivas.
Los síntomas del trastorno de estrés postraumático por lo general aparecen en un período de tres meses después de la situación traumática, sin embargo, a veces se presentan hasta años después.
Beam explicó que debido a que toda la información está en inglés, las familias que sólo hablan español de muchos de los soldados, no saben qué hacer cuando se enfrentan a una situación similar en su hogar, es por eso que invitó a que se involucren en los programas de sus hijos, esposos o esposas ex combatientes.
Mike Talleda, inmigrante cubano y fundador de la organización The 9/11 HelpAmerica Foundation indicó que hay muy pocas organizaciones no lucrativas que ayudan con el proceso de recuperación y adaptación de los soldados en Estados Unidos.
“Hay muchos grupos pequeños, pero hace falta mucha ayuda. No nada más es lo económico, pero para platicar y sentirse que son reconocidos por lo que han hecho, además conocer a otras personas y familias que viven situaciones similares, ayuda mucho a la adaptación de los soldados”, expresó Tallada.
“No es justo que te manden a la guerra, luches y regreses enfermo sin recibir la ayuda adecuada, quedando olvidado, sufriendo la enfermedad solo”, expresó. “Lo que hacemos es tratarnos de involucrar un poco en sus vidas para que sepan que verdaderamente valoramos lo que han hecho por nosotros en la guerra”.
El fundador de The 9/11 HelpAmerica Foundation invitó a toda la gente que quiera ayudar en forma sencilla y divertida ya que realizan torneos de golf o de póquer para recaudar fondos para los heridos y viudas de los soldados caídos.
El próximo torneo será el 29 de marzo en Pasadena, para más información puede comunicarse al 310-780-4540.
Para información sobre programas para soldados se puede llamar al (562) 826-8000
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