California: El bipartidismo del gobernador Schwarzenegger
Los líderes republicanos cuestionan su lado demcrata
SACRAMENTO (AP).— El gobernador Arnold Schwarzenegger causó una gran conmoción en Washington esta semana al hablar a favor del “post-partidismo” y al aconsejar al Presidente que mantuviera conversaciones informales amistosas con sus rivales políticos mientras comparten algunos habanos.
Pero el mundo feliz de la cooperación política al que invitó no es el que ha creado en California. Si es bipartidismo, entonces se trata de uno muy diferente.
En California, Schwarzenegger llega a acuerdos en forma personal con la mayoría demócrata, a menudo dejando a su propio Partido Republicano al margen y cada vez más desanimado.
Esto puede causarle graves problemas este año cuando intente que se aprueben leyes, principalmente la reforma de salud, con la ayuda de los republicanos.
“Estamos todos tomados de la mano y cantando Kumbaya, pero no creo que el partidismo se haya acabado aquí”, dijo el asambleísta Bob Huff, republicano del Sur de California.
Inmediatamente después de la reelección de Schwarzenegger en noviembre, los republicanos en la Asamblea estatal se deshicieron de su pragmático líder por llegar a acuerdos con el gobernador y lo reemplazaron por un conservador más doctrinario.
Schwarzenegger ignoró las dificultades y continuó moviéndose hacia la izquierda.
Se contradijo sobre una promesa de su campaña para reformar el sistema de salud mediante el recorte de costos en vez de aumentar el gasto y presentó un plan de cobertura universal de 12,000 millones de dólares. Se basa en 4,500 millones de dólares en tarifas nuevas para los médicos, hospitales y empleadores. Los republicanos dicen que el plan rompe la promesa de no aumentar los impuestos.
También se oponen al presupuesto de Schwarzenegger y a una nueva ronda de solicitud de préstamos que propuso el gobernador, para lo que se necesitan los votos de los republicanos para alcanzar la mayoría de dos tercios.
En una reciente convención estatal del Partido Republicano, Huff bromeó al afirmar que la influencia de los medicamentos para tratar la fractura de pierna sufrida por Schwarzenegger durante un accidente de ski era lo que hacía que el gobernador se inclinara tanto hacia la izquierda.
“Creemos que algunos de sus asesores cercanos, y ustedes saben quiénes son, cambiaron algunos de los calmantes para el dolor”, dijo Huff. “Y cuando regrese, tendremos al gobernador que tuvimos antes”.
Pero es posible que Huff y el resto de la línea dura de legisladores de California del Partido Republicano deban seguir esperando.
Schwarzenegger conoció los riesgos de inclinarse demasiado hacia la derecha en un estado dominado por los demócratas en 2005, un desafortunado año en el que se llevaron a cabo las elecciones extraordinarias y en el que intentó presionar para que se aprobaran una serie de medidas que, entre otras cosas, hubieran disminuido la influencia de los sindicatos de los empleados públicos de California. Sus niveles de aprobación se desplomaron.
Se recuperó políticamente al lograr acuerdos con los demócratas —para reducir el calentamiento global, proporcionar medicamentos con receta a bajo costo y aumentar el sueldo mínimo— casi sin votos republicanos.
No contento con ser considerado bipartidista, se autodenominó “post-partidista”, una frase que usó por primera vez en su inauguración y que repitió el lunes en un discurso ante el Club Nacional de Prensa en Washington. Sermoneó a los políticos más poderosos de Washington por su partidismo, sin mencionar las divisiones políticas que creó en California.
Schwarzenegger llevó a cabo una feroz campaña para la reelección basada en operativos fuertemente partidistas desde la Casa Blanca de Bush, presentando a su oponente demócrata, Phil Angelides, como un compulsivo recaudador de impuestos cuyas ideas eran “completamente equivocadas y una receta para el desastre”.
Pero a nivel nacional, Schwarzenegger se presentó a sí mismo como un pacifista. Mencionó nombres como Mahatma Gandhi, Edmund Burke y John F. Kennedy y dijo que había aprendido la lección en 2005, “dividir a las personas no funciona”.
“Es simplemente una pose del gobernador”, refunfuñó Roger Salazar, estratega demócrata.
Algunos ven grandes habilidades políticas en su comportamiento contradictorio en ciertas ocasiones.
“Usa el partidismo cuando le viene bien”, dijo Marty Kaplan de la Facultad de Comunicaciones Annenberg de la Universidad de California del Sur. “Y es el gran sanador post-partidista cuando le conviene”.
Otros simplemente están confundidos.
Cuando se le preguntó el martes en una conferencia de prensa qué opinaba del llamado de Schwarzenegger a una política de post-partidismo, la senadora demócrata Dianne Feinstein quedó desconcertada durante algunos momentos.
En lo que se ha transformado en un error común entre quienes intentan seguir la última estrategia de Schwarzenegger, la senadora preguntó, “¿Política de post-parto?”.
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