En su campaña en contra de la inmigración ilegal, EE.UU. apunta a los empleadores
Por Barry Newman
The Wall Street Journal
GUILDERLAND, Nueva York — A principios de abril de 2005, un hombre conocido entre sus amigos como César fue a buscar trabajo en un centro de distribución mayorista en esta ciudad del norte del estado de Nueva York. En un taller de IFCO Systems North America Inc., el reciclador de palés de madera (plataforma de tablas para almacenar o transportar mercancías) más grande de Estados Unidos, César le dijo al reclutador que estaba ilegal en el país pero que trataría de comprar papeles “falsos”.
“Eso funcionará”, dijo Robert Belvin, el gerente de 42 años de la planta de IFCO.
Lo que Belvin no sabía era que César era un informante encubierto que trabajaba para las autoridades de inmigración, ni que estaba grabando la conversación. Éstas y otras grabaciones han ayudado a construir un caso que se ha convertido en la mayor prueba hasta ahora de la campaña que ha emprendido el gobierno estadounidense para controlar la inmigración ilegal.
Un año después de que César empezara a trabajar, agentes de inmigración y de aduanas realizaron redadas en 52 talleres de IFCO en 26 estados, arrestando a 1.187 inmigrantes. A diferencia de las redadas en otras empresas, esta vez la idea no era arrestar a extranjeros, sino detener a los estadounidenses que los habían contratado. Siete gerentes de nivel medio de IFCO fueron arrestados y acusados ese día, bajo el estatuto de delitos que castiga el tráfico humano. Se espera que cinco de ellos, dicen personas cercanas al caso, se declaren hoy culpables ante un tribunal de distrito en Nueva York.
Ni la empresa ni sus principales ejecutivos fueron mencionados en la denuncia, que dice que los gerentes “conspiraron con otros para transportar, encubrir y apoyar a trabajadores indocumentados para obtener ventajas comerciales o ganancias financieras privadas”. Pero la investigación no está cerrada. Como cualquier operación actual del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE por su sigla en inglés), dice un funcionario de inmigración, el objetivo es “acercarse a la cima de la organización”.
En 2005, el Departamento de Seguridad Interna anunció que en vez de imponer pequeñas multas por fallas en la documentación, su división de inmigración perseguiría a esos empleadores y los enviaría a la cárcel. Esto exige pruebas y un trabajo policiaco, incluyendo informantes encubiertos y grabaciones secretas, prácticas más comunes en investigaciones sobre narcotráfico que en auditorías de inmigración.
Desde la creación del ICE en 2003, los arrestos de empleadores se dispararon de 25 en 2002 a 718 en 2006. Pero las condenas se han limitado principalmente a contratistas de trabajadores, dueños de restaurantes y una empresa que está instalando un cerco en la frontera con México.
La casa matriz de IFCO, IFCO Systems NV, tiene ventas mundiales de US$650 millones. Registrada en Holanda y dirigida desde Houston y Munich, se promueve a sí misma como un sistema que funciona sin problemas con clientes corporativos como Target, Cargill y Dell, entre otros. Sin embargo, reparar los palés es un trabajo duro. Hasta abril, la mayoría de los trabajadores de IFCO era de origen hispano.
Al ICE le fue fácil arrestar a los que trabajaban de manera ilegal. Pero acusar a sus jefes de conspiración, que se castiga con hasta 20 años de cárcel, es una tarea mucho más difícil. Las pruebas que ICE recolectó, como se revela en la denuncia presentada en una corte federal de Albany, resultaron de una combinación de suerte y accidentes. La evidencia fue apoyada por el trabajo de la policía local, una fuerte vigilancia y la participación del Seguro Social.
IFCO sostiene que su modelo de negocios no apunta a la inmigración ilegal. “Lamentamos profundamente haber tenido trabajadores no autorizados en nuestra nómina”, dijo la empresa en un comunicado escrito. IFCO no quiso comentar más sobre el caso.
El gobierno dice que el estatus migratorio de más de la mitad de los 5.800 trabajadores de IFCO en EE.UU. era sospechoso.
César, el infiltrado
La primera sospecha surgió tres meses antes de que César solicitara el puesto, cuando un trabajador de IFCO llamó a la oficina del ICE en Latham. El empleado dijo que había visto a algunos trabajadores que hablaban español rompiendo sus documentos tributarios. ¿Por qué lo harían?
El trabajador de IFCO dijo que uno de sus jefes le había dicho que ellos no necesitaban esos papeles porque no declaraban impuestos. “Eso no es algo que se oiga todos los días”, dice Julie Myers, secretaria asistente del Departamento de Seguridad Interna que dirige el ICE. Sus agentes decidieron que valía la pena darle un vistazo a IFCO.
En otro incidente no relacionado en marzo, agentes del ICE arrestaron a cinco inmigrantes. En declaraciones bajo juramento, un hondureño dijo que no mostró documentos cuando IFCO lo contrató y un salvadoreño aseguró que la empresa le había prometido que “después le darían los documentos”. No pasó mucho tiempo antes de que ICE decidiera enviar a su espía.
De acuerdo con la denuncia, el propio informante de ICE había sido arrestado con anterioridad por una patrulla fronteriza por entrar ilegalmente a EE.UU. Después de ayudar al ICE en un caso de contrabando humano en Texas, la agencia le dio autorización temporal para permanecer en EE.UU. —además de un estipendio— a cambio de su cooperación.
Una vez contratado, César, cuyo idioma materno es el portugués, hizo más que manejar un montacargas en IFCO. Por requerimiento de su jefe Belvin y con la asistencia de ICE, dice la demanda, ayudó a reclutar más trabajadores ilegales. ICE decidió buscar ayuda del Seguro Social, pero la ley de privacidad prohibe que muestre sus datos al ICE.
La inviolabilidad de sus archivos se esfumó en el momento en que los recicladores fueron vistos rompiendo sus papeles tributarios. Inspectores luego descubrieron que el 53% de los trabajadores de IFCO en 2005 tenían números de Seguro Social falsos.
De los trabajadores detenidos en abril, muchos han dejado el país o han pasado a la clandestinidad. Reynaldo, un hondureño que manejaba un cargador para IFCO, se ha quedado en Guilderland. El arresto de su jefe era algo que no sabía. “Lo siento de verdad… Estas son personas que nos han ofrecido una oportunidad. ¿Son criminales?”.
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