El azúcar muestra los beneficios de la apertura comercial
Por John W. Miller
The Wall Street Journal
BRUSELAS—Los países en desarrollo no han dejado de presionar a los países ricos para que desmantelen los subsidios que otorgan a sus agricultores y despejar el camino para alcanzar un acuerdo global de libre comercio. Una oleada de inversiones en la industria azucarera sudafricana muestra por qué las naciones pobres no echarán pie atrás en sus demandas.
Los cientos de millones de dólares invertidos para mejorar la producción de azúcar en Sudáfrica es una reacción directa a los planes de la Unión Europea para reducir sus subvenciones y gravámenes a las importaciones que, durante años, han marginado a los productores de los países en desarrollo.
La expansión muestra cómo la paulatina apertura del sector agrario de la UE puede aumentar la producción en algunos países en desarrollo, ofrecer precios más baratos a los consumidores europeos y forzar el cierre de los productores de la UE que son ineficientes.
“Europa está cediendo en los aranceles que dejan en desventaja a los países en desarrollo”, dice Leonardo Bichara Rosa, un economista de la Organización Internacional del Azúcar, con sede en Londres. “Aparte de Brasil, el sur de África se ha convertido en el lugar de mayor actividad de la industria azucarera”, observa.
Un fallo de la Organización Mundial de Comercio obligó a la UE a abrir su sector azucarero. El bloque de 27 países aún gasta unos US$79.000 millones al año en subsidios agrícolas. La UE, y en especial Francia, se resisten a realizar reducciones más amplias a sus subvenciones agrícolas para destrabar las negociaciones de la Ronda de Doha.
Pero ya se están analizando propuestas para reducir la ayuda financiera a las frutas y verduras producidas en la UE y los analistas esperan la imposición de recortes significativos en la próxima década. El impacto de la futura apertura de los mercados de azúcar de la UE sugiere que tales cambios podrían generar inversiones significativas en algunas de las regiones más pobres del mundo.
La azucarera sudafricana Tongaat-Hulett Group Ltd., por ejemplo, contempla invertir US$180 millones en los próximos dos años en Mozambique. El dinero se destinará a nuevas plantaciones de caña de azúcar, modernización de su tecnología y la contratación de unos 8.800 nuevos trabajadores. Associated British Foods, el rival sudafricano de Tongaat-Hulett, planea expandirse en Zambia según una fuente cercana.
La inversión de Tongaat-Hulett en Mozambique es enorme si se toma en cuenta que el ingreso per cápita del país apenas llega a los US$750 al año. “Lo que más nos interesa es contar con una plataforma para venderle a la UE”, dice Peter Staude, presidente ejecutivo de la compañía sudafricana.
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