Ecuador descubre que no es tan fácil imponer una agenda al estilo Chávez
El día en que asumió el poder, en enero, el nuevo presidente de Ecuador Rafael Correa empuñó una espada que le había regalado su par venezolano Hugo Chávez y anunció que planeaba rehacer su país en nombre de los pobres.
Pero tras un mes en el cargo, Correa se está dando cuenta de algo que el mandatario boliviano Evo Morales también ha descubierto: no es tan fácil importar la agenda populista de Chávez.
El plan de Correa de disolver el Congreso, reformar la constitución y dejar de pagar la deuda externa para financiar programas de bienestar social se ha estrellado contra obstáculos políticos y económicos.
Ahora, Correa, un ex profesor universitario de 43 años, se ha visto obligado a asumir una postura más pragmática, al menos por el momento. Después de la férrea resistencia de los congresistas, el mandatario ha reducido sus planes para disolver el poder legislativo. Y en los últimos días ha dicho que Ecuador pagará la primera cuota de una deuda externa de US$10.000 millones. La cuota de US$135 millones vence mañana, aunque Ecuador ha dicho que hará el pago con retraso.
Pese a que el tribunal electoral de Ecuador fijó el 15 de abril como la fecha para el plebiscito nacional, sólo supuso una victoria parcial para Correa. En el acuerdo, la asamblea no tendrá las facultades para disolver el Congreso, medida que Correa buscaba. Aun así, todavía puede alcanzar sus ambiciosas metas. Pero la incapacidad de poner rápidamente en marcha su plan sugiere que la ola de populismo revolucionario que inundó a Ecuador el año pasado enfrenta límites prácticos.
Otro aliado de Chávez, Evo Morales, también ha tenido un año duro. Siguiendo el ejemplo venezolano, Morales nacionalizó los campos de gas natural de Bolivia y anunció planes para una nueva constitución que impulsaría el control estatal sobre la economía. Pero la nacionalización sufrió un traspié cuando la compañía de energía estatal se dio cuenta de que carecía de los fondos y de la experiencia para gestionar esos campos. Y los planes para una nueva constitución se han estancado después de que los gobernadores que se oponen a la idea amenazaran con independizarse.
"Es fácil ver por qué el modelo de Chávez resulta atractivo para algunos líderes en la región, pero al final es muy difícil imitarlo", dice Michael Shifter, vicepresidente del centro de estudios Inter-American Dialogue, especializado en asuntos hemisféricos.
Existen razones obvias que explican por qué el modelo de Chávez no funciona bien fuera de Venezuela. Para empezar, ningún otro país de Sudamérica tiene la riqueza petrolera de la que goza Chávez y que usa para ganarse favores interna y externamente.
Los petrodólares de Chávez le permiten una mayor capacidad de maniobra frente a inversionistas extranjeros que podrían verse perjudicados por sus políticas nacionalistas. El lunes en la noche, Venezuela anunció que había alcanzado un acuerdo para pagarle US$572,25 millones a la telefónica estadounidense Verizon por el 28,5% que posee en CANTV, la mayor telefónica venezolana. Aunque Verizon recibió el año pasado una oferta mayor por parte de un inversionista privado, los analistas dicen que el precio pagado no es malo.
Si bien Ecuador y Bolivia también tienen abundantes recursos de energía, están lejos de contar con la misma riqueza que Venezuela. De hecho, Correa ya está sufriendo los inconvenientes financieros del populismo: según informes obtenidos por la agencia de noticias Reuters, la producción de los campos petroleros que antes eran operados por la compañía estadounidense Occidental Petroleum ha caído 13% desde su nacionalización, realizada en mayo por el antecesor de Correa. ¿La razón? La falta de inversiones y de experiencia, aseguran los informes.
Otra cosa que diferencia a Chávez de sus vecinos populistas es que él cuenta con una amplia base política, incluyendo buenos vínculos con las fuerzas armadas, un activo importante en el volátil mundo de la política latinoamericana. La relación entre Correa y los militares se ha vuelto más tensa después de que el mandatario culpara a oficiales por el accidente de helicóptero que mató a su candidata a ministra de Defensa, un nombramiento que causó polémica en Ecuador.
Además, es probable que Correa —que tiene ataques de ira cuando sus asesores lo enfadan— carezca de los toques carismáticos de Chávez. El presidente ecuatoriano despidió a dos jefes de la Policía Nacional en sus primeras dos semanas al mando, incluyendo uno que había contratado sólo 18 horas antes.
Correa, que estudió en Bélgica y obtuvo un doctorado en economía en la Universidad de Illinois, conquistó la presidencia con una victoria aplastante en noviembre. Inmediatamente después, trazó planes ambiciosos que se parecen mucho al camino que ha recorrido Chávez.
Así, Correa quería realizar un plebiscito para establecer una asamblea constituyente que reemplazaría a un Congreso corrupto. Después de la oposición de los legisladores, decenas de partidarios de Correa se tomaron el Congreso por la fuerza, obligando a evacuar el edificio. Pero aun así, Correa se vio forzado a llegar a un acuerdo. Bajo su nuevo plan, la asamblea constituyente compartirá el poder con el actual Congreso, pero no lo reemplazará.
Dada la intensa agenda interna de Correa, muchos inversionistas internacionales pasaron de apostar a que este mes Ecuador cesaría los pagos de su deuda a que el país se mantendrá al día con su deuda hasta al menos 2008.
La semana pasada, Correa les dijo a sus partidarios: "Debemos tener cuidado con luchar en demasiados frentes".
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