Irak: Varias hipótesis, ninguna con final feliz
Por Charles J. Hanley
AP – La Nación
NUEVA YORK.- Para los historiadores que estudian la guerra en Irak, pronosticar un resultado final es como tratar de salir de una tormenta de arena. No se sabe cuál es el camino pero, con seguridad, estará oscuro.
El historiador de Medio Oriente David Fromkin, de la Universidad de Boston, percibe una ruptura de esa nación, organizada “de mal manera y a la ligera”. “Una perspectiva sombría”, fue la conclusión de Saad al-Hadithi, de la Universidad de Bagdad.
“Por el momento, un final feliz tiene una posibilidad en cien”, advirtió el historiador británico Niall Ferguson, de la Universidad de Harvard.
Entrevistados por AP, pocos historiadores ven alguna probabilidad de que el nuevo plan del presidente Bush logre sofocar la insurgencia antinorteamericana, aplacar el sangriento conflicto que libran grupos musulmanes, o inducir a un acuerdo político entre las facciones sunnita, chiita, y kurda.
Mohammed el-Sayed Said, del Centro de Estudios Políticos y Estratégicos al-Ahram, de El Cairo, dijo que el crecimiento de la marea política norteamericana contra la guerra llevará en determinado momento a un repliegue de las tropas norteamericanas hacia el Kurdistán, en el norte de Irak, y hacia el resto de la región del Golfo Pérsico.
“Después de eso -añadió el académico árabe-, los acontecimientos tomarán su propio rumbo, lo que básicamente significa una guerra civil generalizada.”
Niall Ferguson, un prominente analista de las guerras modernas, sugiere que “en una sociedad multiétnica se puede alcanzar una especie de masa crítica de violencia muy difícil de detener, y ése parece ser el caso en Irak”.
“La única forma en que algo como esto termine es que uno de los bandos triunfe. Es cada vez más difícil imaginar un feliz acuerdo para compartir el poder entre chiitas, sunnitas y kurdos”, agregó.
El bando triunfador probablemente sea el de los sunnitas, según Said, que cree que esa minoría, con sus antecedentes militares y su experiencia política en el poder, está mejor equipada para una guerra civil, “a menos que haya una gran intervención de Irán en favor de los chiitas”, dijo.
Ignorar la historia
Esa especie de “derrame” o propagación del conflicto por toda la región preocupa al analista de asuntos de Medio Oriente W. Andrew Terrill, del Colegio de Guerra del Ejército de Estados Unidos, ya que tomó un sesgo sectario.
“Por ejemplo, a Arabia Saudita -un reino sunnita- le costaría mucho no hacer nada si los chiitas en el gobierno iraquí estuvieran librando una guerra de conquista contra las zonas sunnitas”, dijo. “Si no envía tropas -añadió Terrill-, al menos enviaría fondos, armas, y otro tipo de apoyo.”
Ferguson vislumbra una turbulencia que puede extenderse por todo Medio Oriente a medida que se dividan los grupos étnicos y religiosos, casi un siglo después de que el vasto Imperio Otomano se desintegró, al terminar la Primera Guerra Mundial, y los británicos y franceses reacomodaron las piezas para adecuarlas a sus intereses.
“En su estudio clásico sobre esa época, Una paz para poner fin a toda la paz , Fromkin citó a un misionero norteamericano que había advertido a los británicos en Bagdad respecto de unir provincias árabes y kurdas y provincias sunnitas y chiitas.
“¡Están pasando por alto cuatro milenios de historia si tratan de trazar una línea alrededor de Irak y pretenden convertirlo en una entidad política!”, dijo.
Traducción de Luis Hugo Pressenda
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