El dólar comienza el año al alza, llevando a los expertos a repensar sus pronósticos para 2007
Por Joanna Slater
The Wall Street Journal
El dólar estadounidense ha tenido un comienzo de año tan sólido que muchos expertos en divisas están reevaluando sus pronósticos sobre un desempeño débil de la moneda en 2007.
Hasta hace unas semanas, la opinión generalizada de los economistas era que el dólar continuaría su descenso, debido al menor crecimiento económico y los crecientes déficits de Estados Unidos. Pero ha ocurrido lo contrario: la moneda estadounidense ha subido más de 2% frente al euro desde que empezó el año. También ha ganado fuerza frente al yen japonés, alcanzando su nivel más alto en 13 meses y rompiendo la simbólica barrera de 120 yenes por dólar.
Una de las razones que impulsa el fortalecimiento de la divisa estadounidense son los sólidos datos económicos de EE.UU. y las señales de que el déficit comercial podría estabilizarse. Con cada nueva cifra que indica que la economía estadounidense crece a un ritmo saludable, se reducen las probabilidades de que la Reserva Federal baje las tasas de interés de corto plazo. Algunos creen que el banco central de EE.UU. podría incluso elevarlas este año.
Las tasas de interés de corto plazo en EE.UU. están hoy más altas que las de Europa y Japón. Por eso, las señales de que las tasas estadounidenses seguirán al mismo nivel o incluso subirán hacen que retener dólares resulte más atractivo. Así, algunos estrategas de divisas piensan que el dólar sólo sufrirá pérdidas menores este año y quizás termine 2007 más o menos donde empezó.
Varias monedas latinoamericanas también se han depreciado frente al dólar en las últimas semanas, después de meses de fortalecimiento gracias al auge de los commodities. La debilidad que el dólar ha exhibido en los últimos meses llevó a varios países emergentes, entre ellos Venezuela, a traspasar algunas de sus reservas en divisas hacia el euro. Con el reciente descenso en los precios de materias primas como el petróleo y el cobre —en diciembre, por ejemplo, el índice de commodities Dow Jones-AIG cayó 5%— varias monedas de la región han perdido terreno frente al dólar. Desde el 1 de enero, el dólar ha subido 0,7% frente al peso argentino, 2% frente al peso chileno y 1,4% frente al peso mexicano.
La trayectoria del dólar tiene un gran impacto en los inversionistas. El año pasado, su depreciación dio un impulso generoso al rendimiento que los inversionistas estadounidenses obtuvieron fuera de EE.UU., ya que las ganancias en otras monedas compraron más dólares. El año pasado el dólar perdió un 12% frente al euro.
Sin embargo, los analistas creen que ese tipo de depreciación no es probable en el futuro cercano. “No creo que estemos frente a una repetición de 2006”, dice David Gilmore, de la firma de investigación Foreign Exchange Analytics. “La peor parte del debilitamiento del dólar probablemente quedó atrás”, afirma. Eso, claro, a menos que la moneda sufra un golpe poco común como, por ejemplo, que el déficit comercial de EE.UU. aumente más de lo esperado o que el banco central de una economía de peso decida reducir drásticamente sus reservas en dólares.
En Nueva York, ayer en la tarde el euro se cotizaba a US$1,2942 frente a US$1,2936 del martes, mientras que un dólar se cotizaba a 120,62 yenes frente a 120,63 del martes.
El dólar podría debilitarse frente al euro hacia mediados de año, opina Matthew Strauss, estratega cambiario de RBC Capital Markets. Su firma pronostica que para fines de año el dólar estará al mismo nivel respecto del euro que hoy. Esta proyección responde a la percepción de que la economía de Europa podría empezar a desacelerarse en la última parte de 2007, dice Strauss, al mismo tiempo que repunta la de EE.UU.
Financiando la brecha
Claro que el desempeño de las monedas es difícil de predecir. El dólar aún enfrenta presiones desde varios frentes. El temor más persistente y de largo plazo es el hecho de que EE.UU. importa más de lo que exporta y gasta más de lo que ahorra, por lo que depende de otros países para financiar la brecha. Una forma de responder a ese desequilibrio es un dólar más débil, ya que elevaría el atractivo de las exportaciones del país.
La segunda preocupación tiene que ver con la gran cantidad de dólares que guardan los bancos centrales de todo el mundo.
El dólar es la divisa favorita del mundo, pero la creciente aceptación del euro junto con la reciente debilidad del dólar han hecho que los bancos centrales consideren diversificar sus reservas. Hasta el momento, las medidas en esa dirección han sido limitadas. Cualquier señal de que los bancos centrales estén desprendiéndose de una parte significativa de sus reservas en dólares podría tener un gran impacto en la moneda estadounidense.
De momento, los indicadores económicos de corto plazo están dictando la suerte del dólar.
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