Pasteles y películas
Por M. Martín Ferrand
ABC
Imaginemos, que todo se andará, la existencia de un Ministerio de Tartas y Pasteles. Alguno hay en el Gobierno actual de menor enjundia y mayor despropósito. En el ínterin entre la creación de tan dulce departamento y la transferencia de sus funciones a las correspondientes Autonomías, el ministro titular -alguien como Carmen Calvo- tratará, se supone, de vigilar la calidad y la factura de tan demandadas golosinas y, al tiempo, mejorar las condiciones de los empresarios y obradores del sector. Algo parecido al actual y prescindible Ministerio de Cultura que, reservando para el Estado lo que es función y competencia de la sociedad, mete sus manazas en donde no le corresponde y trata de orientar y dirigir los criterios de los creadores y los gustos y demandas de los ciudadanos.
Es probable que en Tartas y Pasteles, dado el empuje de su titular, no se paran en barras y, después de valorar los hojaldres y bizcochos, las natas y cremas como postre idóneo para los ciudadanos, pretendan que sean los fruteros -el postre alternativo- quienes financien, al menos en parte, los gastos de instalación, producción y distribución en el sector dulcero. Aquí, donde todo despropósito tiene asiento, se entraría con prontitud en la discusión de los porcentajes con los que los de la fruta deben ayudar a los del pastel y, por supuesto, la situación daría lugar a una comisión de seguimiento, otra de vigilancia, varios comités asesores -uno para el Ministerio y dos para las partes afectadas- una agencia gestora de postres, desayunos y meriendas y un comisariado para la vigilancia del cabal cumplimiento de todos los acuerdos.
La constante negación de la libertad individual, el éxtasis -por la derecha y por la izquierda- ante la hipótesis benéfica del Estado, la falta de fe en la sociedad y las personas y el desprecio por el talento independiente hacen que algo tan chusco como la ayuda de los fruteros a los pasteleros entre en el territorio de lo posible. Es lo que se exige a las empresas de televisión para la financiación de un cine español que se identifica por la inconsistencia de sus planteamientos, su inadecuación en el mercado y su consecuente fracaso de explotación, el dirigismo de sus planteamientos y la progresiva degradación de una industria que tuvo momentos brillantes cuando confiaba en los espectadores más que en el maná caído de los cielos públicos.
Como contribuyente siento indignación ante un epígrafe del Presupuesto consagrado a las ayudas de un cine que sólo me interesa en algunas de sus excepciones, que, por otra parte, son las que triunfan en el mercado. Como consumidor de espectáculos me gustaría saber qué pinta la Administración al servicio de una industria, devenida en minoritaria y marginal, en contra de otra que, peor o pésima, es la que clamorosamente demandan los espectadores.
- 23 de junio, 2013
- 21 de abril, 2021
- 20 de enero, 2026
- 15 de marzo, 2020
Artículo de blog relacionados
- 18 de agosto, 2008
The Beacon Ciento cincuenta intelectuales conocidos del mundo de habla inglesa, la mayoría...
21 de julio, 2020- 11 de junio, 2022
La Opinión, Los Angeles Guatemala.- Cerca de 50.000 guatemaltecos viajan cada año a...
17 de abril, 2010














