El libre comercio en peligro
Por Greg Crist y Gabriel Sánchez Zinny
La Nación
Con la victoria del Partido Demócrata en las elecciones de noviembre, la expansión del libre comercio y la aprobación de los Tratados pendientes se harán mas complicada en Estados Unidos. Desde el jueves último en que asumieron los nuevos legisladores, el Congreso de Estados Unidos está conformado por 231 diputados y 51 senadores demócratas contra 201 diputados y 49 senadores republicanos.
En este contexto, se han levantado muchas voces proteccionistas o contrarias a la expansión del comercio. Varios candidatos demócratas hicieron campaña sobre una plataforma de fair-trade, comercio justo, cambiando el clásico free-trade, comercio libre al que se referían muchos republicanos y demócratas alineados con el influyente Democratic Leadership Council anteriormente liderado por el presidente Clinton, que aprobó el Nafta durante la década de los 90.
Bajo el concepto de "fair-trade" están en realidad incluidos conceptos proteccionistas, contrarios a generar más tratados de libre comercio con otros países (Estados Unidos firmó 13 en total), basado en la supuesta pérdida de empleos en el país. Sin embargo, las estadísticas parecen evidenciar lo contrario. Como muestra Robert Samuelson, desde 1980 a 2006 el déficit comercial de Estados Unidos pasó de 19 billones de dólares a 789 billones, es decir del 1% del producto bruto al 6%, sin embargo, en el mismo período, la fuerza laboral pasó de 99 millones a 145 millones de personas.
Durante los primeros días de diciembre varios acuerdo de libre comercio estuvieron tambaleándose en las últimas sesiones del Congreso, entre ellos el Acuerdo para normalizar el comercio entre Estados Unidos y Vietnam, el Acuerdo con Perú, el Sistema de Preferencias con los países andinos y el Sistema General de Preferencias, que reduce tarifas para productos provenientes de 130 países.
Muchos de estos tratados benefician a otros países, pero también a Estados Unidos. Por ejemplo en el caso del Perú, la mayoría de los productos peruanos ya entran al país sin pagar ninguna tarifa, pero no ocurre lo mismo con las exportaciones norteamericanas a ese país, que bajo el tratado dejarían de pagar tarifas. También sucede lo mismo con el Sistema General de Preferencias, que favorece a economías regionales en gran cantidad de países, pero también abastece de materias primas baratas a importantes industrias de Estados Unidos.
La no renovación de estos tratados no salvará puestos de trabajo en Estados Unidos, ni afectará ningún tema estratégico ni de seguridad en el país, sino más bien afectará a economías en desarrollo, tanto en América latina como en otros continentes y seguirá generando razones para resentir las relaciones políticas entre Estados Unidos y la región.
Sin embargo, aunque los tratados han estado en agenda por varios meses, y muchos tenían vencimiento el 31 de diciembre de 2006, no han sido impulsados ni por republicanos ni demócratas. Y el año en curso parecería ser todavía peor.
Por ejemplo, el diputado demócrata Charles Rangel, que lidera ahora el poderoso Comité de Ways and Means, que supervisa todo los temas impositivos y de comercio, ya alertó que no introducirá el tratado con Perú a discusión en la Cámara si no se revisan las regulaciones y provisiones laborales.
Inclusive envió una carta al presidente Bush recriminando no sólo por el tratado de Perú, sino también por no haber incluido a los legisladores demócratas en las negociaciones con el caso Colombia.
Estas discusiones se dan en el marco de la renovación del Fast Track Authority, que expira en junio de 2007, que está siendo utilizado como prenda de negociación para la discusión sobre los tratados ahora en debate en el Congreso, como el de Perú y Colombia.
La Administración Bush quiere mantener el Fast Track, y está mostrándose dispuesta a negociar algunos tratados para mantener la autoridad el resto del mandato presidencial.
A juzgar por como se han demorado las negociaciones comerciales este año, la falta de prioridad a estos temas que le ha dado el Congreso y las declaraciones de los recién electos legisladores demócratas, el 2007 parece que será todavía un peor año para impulsar el comercio desde Estados Unidos. Por el bien del desarrollo de nuestra región y del comercio global, ojalá que no lo sea.
Los autores son respectivamente vicepresidente y senior associate de Dutko Worldwide
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