La educación económica en Cuba
Por Jorge A. Sanguinetty
Diario Las Americas
Cuba no comenzó a formar economistas hasta mediados de los años cincuenta, cuando las universidades de Villanueva y de Oriente inauguraron programas con ese fin. La Universidad de La Habana sólo ofrecía algunas asignaturas de economía como apéndice a otras carreras, como la de contabilidad. Hay que decir que el programa de economía en Villanueva era de una alta calidad académica, capaz de formar toda una generación de economistas que le hubieran prestado un gran servicio al país. Desafortunadamente para Cuba, el gobierno revolucionario clausuró la universidad en 1960. Impedir toda manifestación independiente de liderazgo intelectual era la marca definitiva del totalitarismo que comenzaba a invadir el país en forma de blitzkrieg.
En 1962, la Universidad de La Habana inauguró una carrera de economía de cinco años que inicialmente prometía ser muy completa. Sin embargo se convirtió en una ensalada educativa que combinaba una buena dosis de matemática, con otra de marxismo y varias asignaturas poco o nada integradas con el resto del currículo como las de análisis de costo-beneficio o evaluación de proyectos, comercio internacional, contabilidad (una incongruencia), análisis de insumo-producto, planificación y una aberración con pretensiones escolásticas titulada socialismo científico. Lo curioso de este programa de estudios era su casi total desconexión con el aparato de dirección económica del país, especialmente del sistema de planificación central.
En 1964, ya entrando en el tercer año de la carrera inaugurada dos años antes, fueron los propios estudiantes de economía (habían comenzado 500 pero ya quedaban 105), que aprovechando una visita de Fidel Castro a la universidad, se le aproximaron para quejarse de que a pesar de estarse educando en esa disciplina sólo unos pocos trabajaban en cuestiones económicas. Entonces el dictador, haciendo gala de sus poderes absolutos, dio la orden de que todo estudiante de economía que así lo deseara podría acogerse a una beca, devengando el mismo ingreso que tenía como salario en su centro de trabajo. Los cien estudiantes que se acogieron a las becas, se agruparon en determinados “equipos” de investigación o trabajo especializados en diversos sectores de la economía, como agricultura, industria, pesca, etc.
Aunque la historia de este bizarro episodio educativo está por escribirse, con el tiempo los equipos se fueron disolviendo, sin dejar evidencia que ese experimento en la formación de economistas haya hecho una contribución importante a la economía cubana. Sin embargo, algunos de los miembros iniciales marcharon al extranjero en viajes de estudio, para luego volver a Cuba. Estudiantes de años sucesivos también fueron al extranjero para participar en programas más o menos largos. Mientras tanto, en la Universidad de La Habana hubo algunos cambios positivos pero insuficientes en la formación de los economistas, como permitir estudiar algunas obras que durante mucho tiempo se habían considerado prohibidas por su carácter “burgués” o simplemente “revisionista” y por lo tanto contrarrevolucionario. Pero a pesar de los cambios, la formación de los economistas cubanos seguía sufriendo las desventajas inherentes a la falta de libertad académica y del ejercicio profesional que se necesita para la adquisición de experiencia, particularmente en el ámbito internacional.
Irónicamente la planificación socialista se desarrolló en Cuba a partir de la Junta Nacional de Planificación y del Ministerio de Economía, ambos creados en los años cincuenta por el gobierno de Fulgencio Batista. O sea, la semilla del “dirigismo económico”, la noción de que el estado podría manejar la economía o por lo menos el desarrollo de la economía mejor que la empresa privada, ya se había plantado en Cuba. Esto facilitó la aceptación ulterior de un sistema socialista por parte del público general.
No teniendo Cuba suficientes economistas (y especialistas en otras disciplinas como ciencias políticas) que pudieran influenciar el pensamiento tanto de ciudadanos, políticos y periodistas, como de legisladores y líderes gremiales, los argumentos a favor de lo que se llamaba entonces “la libre empresa” no eran lo suficientemente convincentes, ni gozaban de la credibilidad necesaria para ser tomados en serio. Es extraordinario como el analfabetismo económico de la sociedad cubana, hipnotizada por los acontecimientos de enero de 1959, permitió la invasión victoriosa de ideas revolucionarias, a pesar del estilo desorganizado e improvisado que caracterizaba la gerencia política de Fidel Castro. Tácitamente, Cuba se declaró algo así como una “sociedad abierta” a un invasor, en este caso de ideas, sin presentar una resistencia organizada, pues carecía del liderazgo intelectual necesario para levantar una defensa eficaz de sus instituciones y de lo mucho que hasta entonces la república había logrado.
Me temo que actualmente Cuba esté peor que hace casi medio siglo en cuanto al liderazgo intelectual que necesitará para todas las dimensiones de su reconstrucción. En la isla, casi toda expresión de liderazgo independiente se reprime, generalmente por el gobierno, pero en muchos casos por otros cubanos. Fuera de Cuba, creo que se puede afirmar que cualquier expresión potencial de liderazgo intelectual que pudiera existir no cuenta con una masa crítica de seguidores como para ser tomada en serio. ¿Por qué será esto? ¿Será porque no somos capaces de formar o cultivar suficientes guías del pensamiento como lo hacen otros países? ¿Es que sólo podemos ser seguidores de acción y, por lo tanto, de caudillos? Yo no lo sé, pero confieso que me atribula la posibilidad de que una respuesta radique en la falta de interés de muchos de nuestros ciudadanos en estos temas.
- 23 de enero, 2026
- 26 de enero, 2026
- 25 de enero, 2026
- 20 de enero, 2026
Artículo de blog relacionados
Fundación Atlas para una Sociedad Libre Cuán alejada de la realidad parece la...
7 de diciembre, 2017Por Carlos Rodríguez Braun ABC Hace un par de sábados pronosticamos el contraataque...
8 de diciembre, 2007The Wall Street Journal Americas Los alcistas del dólar realmente necesitan mantener la...
18 de junio, 2012- 18 de junio, 2013














