Entendiendo al Chavismo (Parte II)
Por Amir Portillo
Correo del Caroní
Los que nos oponemos a este régimen autocrático, militarista y comunista, no confiamos en las promesas del presidente de construir al país con la reconciliación de todos los sectores de la vida nacional. Ocho años nos han demostrado que Chávez ofrece villas y castillos cuando la oportunidad le sugiere que debe hacerlo, pero las incumple con la misma facilidad cuando alcanza el objetivo.
El sólo hecho de considerar la inmensidad de recursos que ha recibido, con los que ha podido hacer rico a cada venezolano pero que sólo ha hecho más ricos a los mogrollos del régimen, confirman su ineptitud e incapacidad para sacar al país adelante. El hambre, el desempleo, el hampa y, en fin, todas las calamidades que agobian al país se han incrementado, pero las esperanzas del pueblo deben ser mantenidas porque es lo único que le queda y hay alguien que, con su mismo idioma, les ofrece cumplir.
Los que nos oponemos a Chávez sabemos que, si en ocho años no pudo solventar los problemas del país aun con todas las posibilidades que ha tenido por la enorme abundancia de petrodólares que ha dispuesto y regalado, ni mil años más le servirán para desarrollar al país, porque su fin no es otro sino la consolidación de un sistema semejante al de la Habana, y aunque él siga negándolo, y aunque muchos de sus adeptos no lo consideren posible, es para allá, hacia el comunismo que él mismo manifiesta como fracasado donde se dirige. Es sólo cuestión de tiempo en el que se vea lo que él llama “profundización del socialismo del siglo veintiuno”, que hasta ahora, tal vez ni él mismo sepa donde están sus pies ni su cabeza. Él necesita la pobreza para perpetuarse en el poder, como no tiene empacho en decirlo porque es en ella, en la miseria, en la ignorancia, es en sus necesidades más apremiantes donde habita el alimento que mantiene vivo su egolatría y sus ansias de ser perpetuo en el poder como el vetusto criminal de la Habana.
Se ha cansado de demostrar su enfermiza idolatría por Fidel: ¿Qué tiene de raro querer emularlo en todo. Aún así, sobran los ilusos que desdeñan esa demostrada posibilidad.
Ese es el trabajo de la nueva oposición que por fin muestra cordura y sensatez. Mientras no se entienda que el pueblo exige cambios que superen el discurso gaseoso, politiquero y adornado que no trae respuestas concretas a sus necesidades, mientras no haya la imperiosa conciencia de que hay que construir un país próspero en el que no haya pobres, cosa que en este país más que en ninguno es posible; mientras no se ataque a la corrupción y se encarcelen a los que han dilapidado a este país, mientras no se haga todo eso con demostraciones tangibles, convincentes que puedan desmantelar más rápidamente la perorata mentirosa del presidente, mientras no aparezca el discurso opositor cónsono con las exigencias del pueblo que superen las expectativas creadas por Chávez, será muy difícil derrotarlo porque él se encuentra en un terreno ganado, con falsedades, pero plenamente casado con el sentir popular.
No tiene asidero, lo que quedó demostrado en estas últimas elecciones del 3D del 2006, que se siga alimentando la creencia de que Chávez no puede ganar sino con trampas. Lo que sucedió, a mi criterio, en las elecciones del referéndum revocatorio del 2004, simplemente fue producto de la ineptitud de los dirigentes opositores de entonces que dejaron transcurrir más del tiempo legal que era en marzo después de que en ese diciembre pasado se habían reunido las firmas, y que sirvió al chavismo para disparar cédulas por doquier, de nacionalizar todo extranjero que pudiera, supiera o no hablar español, en fin, para reunir los votos que necesitaron y lo consiguieron. Si el fulano referéndum se hubiera hecho en marzo, como era lo legal, otro hubiera sido el panorama.
Pensar que el chavista es simplemente un pobre ignorante es tener en el ceso pistachos en cantidades muy escasas. Chávez y el chavismo son una consecuencia de, es la causa de; no es una casualidad que cayó como un paracaídas en la vida de la nación, vino con un discurso que, como he señalado, tiene las vocales y las consonantes en armonía con lo que el pueblo quiere y necesita escuchar.
Los de oposición debemos despojarnos de la mala costumbre de atacar a Chávez agrediendo al pueblo que considera en su líder, el Mesías prometido, el mulato que salió de las mismas filas de donde ellos salieron para sentir, hablar, expresarse como ellos lo hacen y para prometerle lo que otros le negaron. No es que Chávez les cumpla, pero se los dibuja con su propio lenguaje, de la forma en que ellos saben escuchar, es música a sus oídos, y aunque no vean el queso en la tostada, tienen el confort de saber que muchos más irán agregándose a la muchedumbre de embromados. Es hora de construir un país próspero, un país al que hay que adecentar completamente, y eso es tarea que se debe demostrar más allá que simples discursos proselitistas. El pueblo quiere, para cambiar la tostada vacía que Chávez les ha dado en ocho años, verle su queso, oler el queso, saber que es posible más allá de otra simple promesa de campaña electoral. Hay que demostrarle al pueblo que, con toda seguridad, no logrará las respuestas a sus necesidades ni en seis años más, ni aunque Chávez sobrepase el 2021. Pero hay que ser convincente, hay que demostrarlo. Si se fracasa, si no se llegara a comprobar de alguna manera que esa Venezuela es posible y que en Chávez no está la solución, no solamente habrá Hugo para muchos años, sino en el caso de que pudiera ser derrotado, de continuar con la costumbre de cambiar a unos ladrones para ponerse otros, son muchos los Chávez que han de venir.
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