Ecuador: Urge enfocarse en la producción, el ahorro, la inversión y el empleo
Por Dora de Ampuero
Revista Industrias – IEEP
Conviene preguntar, de qué manera los proyectos sociales anunciados por Rafael Correa mejorarán el desarrollo de los recursos humanos para que, en un futuro, las personas y sus familias puedan superarse, salir de la pobreza, y no convertirse en una clase dependiente de la beneficencia del Estado.
Ha concluido la segunda vuelta electoral y el claro ganador de la Presidencia de la República es Rafael Correa, un joven economista idealista, formado en la cátedra universitaria, cuya única experiencia política es su desempeño como ministro de Economía por tres meses, aproximadamente.
Su mensaje de reformar la estructura institucional del país para quitar el poder a los grupos políticos tradicionales y devolverlo a la ciudadanía, tuvo acogida en la mayor parte de los votantes. Para el efecto, Correa dará prioridad a una consulta popular que autorice la convocatoria a una Asamblea Constituyente, que elabore una nueva Constitución. Éste sería el veinteavo intento de reformar el estatuto jurídico del país mediante una Asamblea Constituyente.
Muchos ecuatorianos son escépticos de este mecanismo, porque por esta vía no ha mejorado la estabilidad política del país y tampoco ha dado el marco apropiado para promover el crecimiento económico, mediante el aumento de la producción, el ahorro y el empleo.
Hasta el cierre de la edición, no se habían definido los detalles necesarios sobre los alcances y atribuciones que tendrá la Asamblea Constituyente, como se elegirán los asambleístas y que representatividad tendrían, y como se evitará que no se produzcan confrontaciones con el Congreso.
Por las declaraciones del Presidente electo y su Plan de Gobierno se infiere que prevalecerán políticas públicas que otorguen más atribuciones al Estado para reasignar los recursos de la nación hacia los sectores más pobres, mediante el aumento del bono de desarrollo humano, el micro crédito a tasas por debajo de las del mercado, tarifas eléctricas diferenciadas para la clase de menores ingresos… Aquí, la pregunta clave que surge es de qué manera esos proyectos ayudarán a mejorar el desarrollo de los recursos humanos para que en futuro no muy lejano las personas y sus familias puedan superarse para salir de la pobreza, y no convertirse en una clase dependiente de la beneficencia del Estado a costa del resto de los contribuyentes.
El Presidente electo ha mostrado ser poco amigable con el mercado, que es el proceso mediante el cual los individuos intercambian bienes y servicios guiados por las señales de los precios que reflejan las preferencias de los consumidores. Para que esto ocurra es importante que el Estado no interfiera en la economía mediante excesivas regulaciones y dificultades que impone la burocracia estatal a las empresas que hacen negocios en el país. De por sí, en la actualidad, Ecuador está calificado como economía poco libre ocupando el puesto 107 entre 157 países según el Índice de Libertad Económica de la Fundación Heritage de Estados Unidos, corroborado por los informes anuales del Instituto Fraser del Canadá. En los países más prósperos del mundo, el ingreso por habitante es diez veces más alto que en Ecuador, debido a que las políticas públicas han favorecido una economía de mercado donde la producción y la productividad son elevadas, el ahorro y la inversión son protegidos por un sistema jurídico independiente, se hace cumplir la Ley, y el Gobierno tiene limitaciones constitucionales en el ejercicio del poder para no coartar las libertades individuales.
El Presidente electo ha tenido el buen juicio de declarar que durante su gobierno se mantendrá la dolarización, aunque también ha manifestado su desacuerdo con ella, en artículos de años recientes. Sin embargo, la evidencia disponible en seis años de dolarización es que por primera vez en más de dos décadas Ecuador tiene estabilidad monetaria que ha proporcionado un mejor ambiente para los negocios, el ahorro y la inversión. La inflación, que es el impuesto más perverso que los gobiernos imponen a la población, y que más afecta a las personas de ingresos fijos, se ha reducido a un dígito, las tasas de interés han bajado, aunque no lo suficiente debido a la inestabilidad política, la inseguridad jurídica y el alto riesgo existente en el país para el ahorro y la inversión, la poca protección a la propiedad privada y el incumplimiento de los contratos y acuerdos. Muchas de las falacias que se esgrimieron al inicio de la dolarización han probado su falsedad, tal como la pérdida de competitividad del sector exportador en los mercados.
El Gobierno debió haber promovido la incorporación del sistema financiero a los mercados de capitales mundiales, con el fin de atraer el ingreso de la banca extranjera al país. Esta política atraería recursos de la banca extranjera (o sea ahorro foráneo) para financiar proyectos prioritarios en Ecuador. Además, promovería la competencia en la banca para reducir las tasas de interés y mejorar los servicios al público. La integración financiera con la banca internacional ha permitido a Panamá contar con abundante crédito a bajas tasas de interés y disponer del servicio bancario más eficiente del orbe. Los principales bancos del mundo están presentes en Panamá, y los bancos nacionales compiten eficientemente con los bancos internacionales. Estos ejemplos hay que tomarlos en cuenta cuando se formulen las políticas públicas por parte de la nueva administración que ejercerá su mandato en enero de 2007.
La ciudadanía ha expresado en las urnas el pasado 26 de noviembre que aspira a una vida mejor y que sus necesidades básicas en materia de empleo, vivienda, salud, educación, infraestructura básica y seguridad ciudadana sean satisfechas. Las promesas de campañas de los dos candidatos finalistas iluminaron el panorama político, asegurando que todas estas aspiraciones se iban a cumplir de resultar electos. Cada uno de ellos ofreció cumplir sus promesas dentro de un marco de posturas ideológicas distintas. Correa tomó la posición estatista de la izquierda latinoamericana, mientras que Noboa se presentó a sí mismo como propulsor del libre comercio y de la libre empresa. Triunfó la opción del candidato Correa de que el Estado tenga un papel protagónico determinante en el contenido de las políticas públicas. Es de esperar que los nuevos gobernantes, enfrentados a la realidad, tomen en cuenta las lecciones de la historia sobre qué políticas implementadas en el pasado fracasaron y cuales fueron exitosas. Las evidencias que se están acumulando en varios países son muy aleccionadoras sobre las políticas públicas que conducen al progreso y al bienestar de los ciudadanos. Algunos países, que habiendo sido tan pobres como Ecuador han salido del atraso, lo lograron formulando políticas de libre mercado que condujeron a reformas claves para promover el crecimiento económico, que es la única fuente generadora de riqueza y empleo.
Ningún país puede lograr la prosperidad sin libertad económica, que permite que los individuos liberen sus impulsos creativos para desarrollar nuevas oportunidades empresariales creadoras de riqueza, complementado por libertad política para que se fortalezcan las instituciones claves que sustentan la democracia. Estas instituciones son la propiedad privada garantizada por un sistema jurídico independiente, el funcionamiento de un mercado no intervenido por el Estado, y un gobierno limitado en sus atribuciones a aquellas que garantizan las libertades individuales.
Artículo publicado originalmente por Revista Industrias.
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