La paliza demócrata
Por Guillermo I. Martínez
Diario Las Americas
Olvídense de los totales finales. La mañana siguiente a la jornada electoral que culminó con la victoria demócrata sobre los republicanos del Congreso. Todavía quedan algunas contiendas reñidas que podían solamente aumentar la magnitud del triunfo.
La paliza que le propinaron al Presidente George W Bush fue enorme.
En la Cámara de Representantes, solamente hay que esperar si los demócratas, “nada más” ganaron 28 nuevos escaños, o si el tsunami llega a los 40 curules. Para poner todo en perspectiva, los demócratas necesitaban 15 asientos para tomar el control de la Cámara Baja y convertir a Nancy Pelosi, una demócrata de San Francisco, en la primera mujer que accede a la Presidencia, en la historia de ese cuerpo legislativo.
En el Senado, la contienda fue más cerrada. Pero, a menos que algún abogado saque un conejo de su chistera, esta vez las elecciones reñidas favorecen a los demócratas. Cuando termine el conteo, Virginia confirmará el control de los demócratas sobre la Cámara Alta, aunque sea por un mínimo margen.
Los demócratas tendrán un margen de 51 a 49 si logran mantener a los dos legisladores independientes. Jim Jeffords (I-Vt), ha estado alineándose con ellos hace cinco años y ahora, Joe Lieberman (I-Ct) dice que hará lo mismo.
Llegar a consensos acerca de temas difíciles que hasta ahora han dividido a los dos partidos y definido la elección, no será algo fácil. El tema migratorio es uno de los pocos temas que bien podría aglutinar a legisladores de los dos partidos y crear una verdadera cooperación bipartidista en Washington.
Los principales medios de comunicación ignoran esa posibilidad.
Pero en la oscuridad de sus hogares invisibles, muchos hispanos celebraron la victoria demócrata. Entre ellos estaban los millones de trabajadores indocumentados que esperan que esta elección los acerque a la ansiada amnistía que pueda legalizar su status.
Antes de las elecciones, un Senado controlado por republicanos, con la ayuda de muchos demócratas estuvo de acuerdo con el Presidente Bush acerca de la necesidad de aprobar una reforma migratoria integral. La Cámara de Representantes, también controlada por los republicanos, insistió en comenzar a construir un muro en la frontera.
Pero ahora que los demócratas controlan el Congreso y con un Presidente Bush de acuerdo en promover una reforma migratoria, las piezas del rompecabezas están en su lugar. Es posible pensar en la aprobación de una reforma migratoria que otorgue a los trabajadores indocumentados el derecho a ganarse la ciudadanía, al tiempo que se provee a la industria agrícola los trabajadores que tanto necesita.
Los trabajadores indocumentados pueden soñar. Pelosi tiene los votos para materializar una iniciativa que daría amnistía a los que no tienen papeles. Si lo hace, los indocumentados podrán salir de la oscuridad. Todo lo que hace falta es rescatar el plan Mc Cain-Kennedy que ya había sido aprobado por el Senado y que cuenta con el apoyo del Presidente Bush.
Esto en si haría que el 110 Congreso de Estados Unidos sea mucho mejor que el que acaba de ser desplazado.
El resto, es más difícil. Los demócratas han ganado por qué:
– Los votantes están molestos con Iraq y porque el Presidente Bush ha sido muy terco al no escuchar a una creciente mayoría de estadounidenses que dijeron, repetidamente, que “mantener el curso” no era aceptable. Una clara mayoría quiere que si las tropas no salen pronto, por lo menos, se tenga un plan en Iraq.
-La cultura republicana de la corrupción reventó alrededor del Presidente. Varios congresistas tuvieron que renunciar por haber aceptado dinero o favores de cabilderos y otros tuvieron que retirarse por haberse visto involucrados en escándalos sexuales con menores.
-Los demócratas aprendieron la lección de sus anteriores derrotas. Pusieron a candidatos conservadores para ganar estados o distritos conservadores y liberales en lugares que controlan regularmente. El Partido fue pragmático en su estrategia para estas elecciones y soslayó el dogmatismo de ocasiones anteriores.
-El partido presentó un frente unido – más interesado en ganar las elecciones que en discursos ideológicos. Se concentraron en atraer sus bases populares de apoyo y acogieron a la pobreza, el salario mínimo y el seguro médico como temas importantes en la contienda.
Claramente, el gran perdedor de esta elección es el Presidente Bush. Tendrá que aprender a gobernar mediante acuerdos difíciles con un partido militante que controla el Congreso, aceptar reveses, o empezar a utilizar la pluma para estampar el veto, cosa que solamente ha hecho una vez en sus seis años de mandato.
Con suerte –y tengo serias dudas al respecto– las dos partes aprenderán a trabajar conjuntamente y encontrarán una buena solución para superar la crisis de la guerra en Irak, así como alternativas para muchos asuntos internos que han sido ignorados o postergados por muchos años. En la mayoría de los casos, pactar no será fácil.
Llegar a un acuerdo sobre la nueva política a seguir en Irak es tema álgido a pesar de la renuncia del Secretario de Defensa Donald Rumsfeld. Resolver el problema de los servicios de salud será costoso y puede que requiera de nuevos impuestos. Aumentar el salario mínimo sería un buen comienzo.
Guillermo I. Martínez radica en el sur de la Florida.
- 23 de enero, 2026
- 26 de enero, 2026
- 25 de enero, 2026
- 20 de enero, 2026
Artículo de blog relacionados
Fundación Atlas para una Sociedad Libre Cuán alejada de la realidad parece la...
7 de diciembre, 2017Por Carlos Rodríguez Braun ABC Hace un par de sábados pronosticamos el contraataque...
8 de diciembre, 2007The Wall Street Journal Americas Los alcistas del dólar realmente necesitan mantener la...
18 de junio, 2012- 18 de junio, 2013














