La sombra de la Revolución Sandinista
Por Lourdes Heredia
BBC Mundo
Tras el derrocamiento del régimen somozista, ésta será la quinta vez que los nicaragüenses acuden a las urnas.
Fue el 19 de julio de 1979 cuando los revolucionarios sandinistas tomaron el poder en Nicaragua. Quedaban atrás 42 años del régimen de la familia Somoza. A pesar de lo que ha llovido desde entonces, la revolución Sandinista ha dejado su marca en la Nicaragua democrática.
Daniel Ortega, líder del Frente Sandinista y una figura de la revolución se presenta nuevamente como candidato presidencial.
Será la cuarta vez que intenta retomar el poder por medio de las elecciones que ya perdió en 3 ocasiones anteriores.
No es la única cara “revolucionaria” que surge nuevamente en estas elecciones.
Conocido como el Comandante CeroTambién se presenta como candidato Edén Pastora del nuevo partido Alternativa por el Cambio (AC).
Pero entre ellos, antiguos compañeros de armas y luego enemigos políticos, no hay acuerdo sobre la herencia de la revolución.
Para Ortega la revolución dejó importantes lecciones, para Edén Pastora, lo que queda después de 27 años son incredulidad, desencanto y una tremenda polarización.
Puntos de encuentro
Quizá lo que si tienen en común es que la revolución no es un tema central de sus discursos en estos días de campaña.
Lo anterior contrasta enormemente si escuchamos la retórica de una de las “nuevas” caras, como es considerado Eduardo Montealegre, candidato por la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN).
“Sus soluciones fueron darles tarjetas de racionamiento para que todos ustedes pudieran ir a mendigar”, señala Eduardo Montealegre.
“¡Sus soluciones fueron perseguir a los campesinos para quitarles lo poco que tenían. Sus soluciones fueron el racionamiento de todo!”, decía el candidato en medio de aplausos de sus seguidores durante un mitin electoral en el centro de Managua.
En una entrevista con la BBC este candidato fue muy claro sobre lo que pensaba de la revolución:
“Lo que hizo es que las gallinas que estaban abajo del palo se subieran arriba del árbol. Hoy en día los grandes guerrilleros son empresarios, tienen casas millonarias, propiedades y negocios como fábricas de puros”.
Pero, tanto críticos como simpatizantes de los años tras la revolución, hoy en día casi todos admiten que la revolución fue una realidad que dejó su huella e incluso permitió la democracia en Nicaragua.
“Aunque no fuera precisamente el objetivo principal de los dirigentes sandinistas, la revolución ha ayudado a consolidar la democracia”, señaló Carlos Fernando Chamorro, un reconocido analista político en Nicaragua y el hijo de la ex presidenta Violeta Barrios de Chamorro que logró sacar del poder a los sandinistas y a Ortega en las elecciones de 1990.
“Al salir el frente sandinista en una elección y no por las armas se inauguró un ciclo de alternancia del poder y de democracia electoral”, agregó.
Asimismo, dejo en opinión de muchos una mayor dignidad a los Nicaragüenses.
“La gente aprendió a valorar y a hacer respetar sus derechos”, me dijo Edén Pastora, una opinión que incluso compartió Daniel Ortega y también los demás candidatos.
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