Washington, ante dos fantasmas
Por Hugo Alconada Mon
La Nación
WASHINGTON.- Es prematuro afirmarlo aún, pero quizás hayan pasado ya los tiempos de gloria del presidente venezolano Hugo Chávez. Por lo menos, ésa es la sensación que se percibe en esta capital, sin importar si se concreta pasado mañana el peor escenario para Estados Unidos en Nicaragua: el regreso del ícono sandinista, Daniel Ortega.
La mera posibilidad desagrada al gobierno de George W. Bush. Lo considera un líder que empeorará las condiciones sociales y económicas de Nicaragua, el segundo país más pobre de América latina detrás de Haití. Pero tampoco quiere repetir las tácticas de la década del 80 (del escándalo Irán-Contras), ni aplicar la visión más ideologizada que dominó su política para la región bajo el mando de Otto Reich y, más aún, Roger Noriega.
La cuenta que saca la administración de Bush es sencilla: a principios de este año, Andrés López Obrador acariciaba la presidencia de México; Ollanta Humala, la de Perú, y Rafael Correa, la de Ecuador; Chávez enfilaba hacia el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU); Fidel Castro reinaba en Cuba y Evo Morales nacionalizaba Bolivia con una prédica agresiva.
Ocho meses después, el panorama es muy distinto: Felipe Calderón ganó en México, y Alan García, en Perú; Correa transpira ante Alvaro Noboa; Castro se acerca a los 100 días fuera del poder; Morales tropezó con una piedra que él mismo escogió -la Asamblea Constituyente-, y Chávez se estrelló contra la realidad del mundo, que no lo quiere en la cúspide de la ONU.
“La capacidad de Chávez para llevar a cabo su agenda ha sido limitada. De hecho, su apoyo a candidatos antinorteamericanos en varias elecciones ha resultado contraproducente”, sintetizó el vicepresidente del centro de estudios Interamerican Dialogue de esta capital, Michael Shifter. Tan duro e inesperado fue el golpe para Chávez en su puja por el Consejo de Seguridad que fueron los cubanos liderados por su embajador ante la ONU, Rodrigo Malmierca, quienes le comunicaron a Venezuela que su suerte estaba echada contra Guatemala, según confirmaron a LA NACION diplomáticos de dos países del hemisferio. Fueron ellos los que, tras la sorpresa de la primera votación, se arremangaron y operaron a favor de Caracas, hasta llegar al empate en 93 votos.
“¿Por qué no les decimos a los venezolanos que se bajen ahora? Esta es la oportunidad”, planteó Malmierca entre sus pares de la región. Fue él quien encaró a la delegación chavista con el pedido, que se mostró dividida y optó por consultar a Caracas.
“Los cubanos llevan 30 años de gimnasia [diplomática] en el primer nivel y se dieron cuenta de inmediato de que Venezuela no llegaba al Consejo. Le buscaron entonces una salida honrosa, pero la tozudez de Chávez quemó las naves”, contó a LA NACION un diplomático de América del Sur. Finalmente, Panamá surgió como el candidato de consenso.
Chávez busca ahora una revancha y Ortega puede aportársela en Nicaragua, cuatro semanas antes de que se lleven a cabo las elecciones presidenciales en su propio país, el 3 de diciembre. El le aportó petróleo y ayuda social a Ortega; y Estados Unidos buscó unir a los candidatos liberales, sin lograrlo. ¿Por qué tanto interés en Nicaragua? Por su enorme carga simbólica en América latina.
“Si gana Ortega, los medios escribirán que vuelve el sandinismo y que Nicaragua se suma al “eje del mal” regional junto a Cuba, Venezuela y Bolivia, ante el clamor de la derecha norteamericana. Todo lo que ya sabemos”, dijo a LA NACION el director del Departamento para América latina de la Universidad Johns Hopkins en esta capital, Riordan Roett.
Todo dependerá de si Ortega logra evitar la segunda vuelta. Si obtiene más del 35% de los votos y una diferencia de 5 puntos porcentuales sobre el segundo, la presidencia es suya y Estados Unidos se resignará. Pero si hay ballottage, la Casa Blanca apuesta que la suerte le será esquiva a Ortega.
“Prepotencia y chantaje”
CARACAS (AFP).- El embajador de Venezuela ante la ONU, Francisco Arias Cárdenas, dijo ayer que la solución de compromiso con Guatemala para destrabar la elección en el Consejo de Seguridad mostró que Estados Unidos no puede imponer su voluntad por “prepotencia y chantaje”. La declaración fue hecha luego de que Guatemala y Venezuela acordaran retirar sus candidaturas para ocupar una banca en el Consejo y proponer a Panamá para representar a América latina en esa instancia. “Es una decisión que deja una lección importante para la potencia hegemónica del continente y del planeta”, señaló el diplomático, en alusión a EE.UU.
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