¿Cuánto cuesta la guerra de Irak?
Por Nicholas D. Kristof
El Nuevo Herald
Por cada segundo más que nos quedemos en Irak, nosotros los contribuyentes terminaremos pagando $6,300.
Así es que aparte de los muertos y todas las demás razones para fijar la retirada de Irak, aquí hay otra: estamos gastando vastas cantidades allá que se podrían gastar mejor en el rescate del sistema estadounidense de atención de la salud, en el desarrollo de formas alternas de producir energía y en hacer un esfuerzo serio para reducir la pobreza mundial.
Durante los preparativos para la guerra en Irak, Donald Rumsfeld estimó que el costo global sería de menos de $50,000 millones. Paul Wolfowitz argumentó que Irak podría usar su petróleo para “financiar su propia reconstrucción”.
Sin embargo, en varios estudios minuciosos se ha intentado sumar costos diversos, e indican que la cuenta será de más de $1 billón, quizá de más de $2 billones. La suma más elevada sería de un total de $6,600 por cada hombre, mujer y niño estadounidenses.
”Es probable que el costo total de la guerra, incluidos los costos presupuestal, social y macroeconómico, exceda los $2 billones”, escribe Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía. Su informe acaba de ser publicado en la Milken Institute Review, como una actualización de un ensayo que presentaron a principios de este año.
Sólo para poner en perspectiva esos $2 billones: representan cuatro veces más el costo adicional necesario para proporcionar un seguro médico para todos los estadounidenses que carecerán de él en la siguiente década. Es 1,600 veces más el financiamiento de Bush para su proyecto energético de hidrógeno, elogiado con bombos y platillos.
Otro estudio, de dos economistas del American Enterprise Institute, partió de suposiciones algo diferentes y llegaron a un resultado algo menor, de alrededor de $1 billón. Esos economistas crearon un ingenioso sitio en la red, www.aei-brookings.org/iraqcosts, donde se puede juguetear con los supuestos subyacentes y llegar a las propias estimaciones personales.
Claro está que se han ocultado muchos de los costos, que ni siquiera aún se han empezado a pagar. Por ejemplo, más de tres mil veteranos estadounidenses han sufrido lesiones graves en la cabeza en la contienda de Irak, y el gobierno federal tendrá que pagar atención las 24 horas del día para muchos de ellos durante varias décadas. El costo de esa atención oscila entre $600,000 y $5 millones por persona.
Y también están los pagos por discapacidad que persistirán durante medio siglo. Entre los veteranos de la primera guerra del Golfo –en la que el combate en tierra sólo duró 100 horas–, el 40 por ciento terminó recibiendo pagos por discapacidad, que aún nos cuestan $2,000 millones cada año. No sabemos cuántos de los veteranos de hoy reclamarán esas prestaciones, pero en el primer trimestre de este año más personas solicitaron atención por medio del Departamento de Asuntos de los Veteranos de lo que había presupuestado el gobierno de Bush para todo el año.
La guerra también ha obligado al ejército a ofrecer bonos por volverse a enlistar que en circunstancias excepcionales llegan a los $150,000. Asimismo, se tendrán que reemplazar antes de tiempo tanques, helicópteros y otro equipo para el campo de batalla ya que el Pentágono dice que se están desgastando hasta seis veces más rápido que en tiempos de paz.
El gobierno no aumentó impuestos para pagar la guerra, así es que la estamos financiando con préstamos solicitados a China y otros países.
Y también están los costos económicos para el país en su conjunto. Por ejemplo, el precio del petróleo estaba en el rango $20 a $30 el barril a principios de esta década, pero ahora se disparó a más de $50, en parte debido a la caída en las exportaciones de petróleo de Irak y en parte por la inestabilidad relacionada con la guerra en el Medio Oriente. Stiglitz y Bilmes señalan que si sólo $10 del incremento es atribuible a la guerra, eso representa una carga total de $450,000 millones para la economía durante seis años.
El balance final es que no sólo hemos malgastado 2,800 vidas estadounidenses y considerable prestigio estadounidense en Irak, sino que también estamos pagando $18,000 por hogar para hacerlo.
Aún nos enfrentamos a la decisión de si seguir en Irak en forma indefinida o imponer un cronograma y retirar las tropas estadounidenses. Estos estudios indican que cada año adicional que mantengamos nuestras tropas en Irak agregará $200,000 millones a nuestras cuentas tributarias. Mi voto sería para gastar una parte de esa cantidad en combatir el paludismo, el sida y la mortalidad materna, en reforzar las escuelas estadounidenses y en asegurar atención médica para todos los estadounidenses. Estamos gastando $380,000 por cada minuto extra que nos quedamos en Irak, y podemos encontrar mejores formas de gastar ese dinero.
The New York Times News Service
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