Ecuador: La campaña política y la dolarización
Por Dora de Ampuero
IEEP
Durante la presente campaña electoral en que se elegirá Presidente de Ecuador surgió como una de las preguntas importantes, ¿en su gobierno, usted mantendrá la dolarización? La mayoría de los candidatos contestó que sí, otros lo afirmaron con reticencia, argumentando que sería difícil salir de este sistema. Uno de los candidatos con formación académica en economía se expresó contrario a la dolarización y declaró públicamente en el exterior, que este sistema ha sido desastroso para Ecuador. Sin embargo ese candidato no explicó a la ciudadanía en que se basó para sostener tal criterio. Es de esperar, que si lo hace, sus argumentos puedan resistir un serio análisis técnico.
La dolarización oficial de Ecuador fue solo una formalización de la decisión que habían tomado los ecuatorianos de cambiar sus sucres devaluados por una moneda fuerte. Esto ocurrió mucho antes de la decisión del presidente, Jamil Mahuad, de adoptar el dólar como instrumento de curso legal en enero de 2000.
Las personas de buena memoria recuerdan cómo la alta inflación que se vivió en aquella época destruyó el poder adquisitivo del trabajador, que cada vez podía adquirir menos bienes básicos con su salario. La población de más bajos ingresos fue la mayormente afectada por la política inflacionaria del gobierno, esto es, los asalariados, pensionistas y otros de renta fija. Esta política inflacionaria del gobierno causó miseria y penurias a los más pobres, como nunca antes se había experimentado, por lo cual los ecuatorianos aprendieron que no hay nada más desastroso que el gobierno manejando el dinero con políticas discrecionales del Banco Central.
La dolarización trajo un choque de confianza y estabilidad monetaria por primera vez en más de dos décadas. Controló la inflación que se acercaba al 100% al sacar de las manos de los políticos el poder de emitir dinero a través del Banco Central, para financiar el gasto público.
En la actualidad hay una inflación de 3,3 %. Este es uno de los beneficios mayores del sistema, además, forzó al gobierno a transparentar sus políticas de gasto, ya que al perder el poder de emisión de dinero, solo puede recurrir al endeudamiento o los impuestos para aumentar el gasto público.
Cuando se discutía la posibilidad de dolarizar la economía, muchos economistas nacionales y extranjeros, incluyendo el Fondo Monetario Internacional, no entendieron lo que significaba este proceso y decían que no existían las condiciones necesarias para hacerlo. Toda la argumentación contraria a la dolarización está recogida en artículos de prensa, libros, y declaraciones. Luego de seis años de estabilidad monetaria, aún hay economistas que no entienden el proceso monetario que ha atravesado Ecuador. Unos por ignorancia, o un mal entendido nacionalismo, y otros por sesgo ideológico, asocian la moneda con su antipatía por Estados Unidos. Ecuador tuvo la opción de escoger otra moneda dura como el euro o el yen, pero no lo hizo por sentido común y conveniencia, ya que su mayor socio comercial es Estados Unidos, donde va cerca de 50% de los productos.
Hay muchas falacias que se han mencionado en el debate, como la pérdida de competitividad del comercio ante los vecinos que sí tienen la potestad de devaluar sus monedas, aunque sea a costa del empobrecimiento de su población. Esto no es verdad. El período más reciente de mayor competitividad ecuatoriana, 1999, coincidió con la más grande crisis económica de los ecuatorianos.
La dolarización le ha dado a Ecuador la oportunidad de recorrer un camino más durable para la competitividad. Con una moneda estable, los empresarios pueden ahora planificar para el futuro y los ciudadanos tomar sus decisiones de ahorro e inversión con bases más seguras.
Esto se demuestra con el aumento de las inversiones en viviendas, vehículos, y bienes de consumo, que se ofertan en dólares y a plazos adecuados para el consumidor. Con una moneda estable, algunos empresarios ya no pueden depender de las devaluaciones para ser competitivos, ahora tienen que buscar maneras de ser más eficientes y reducir sus costos de operación.
Se repite con frecuencia que la dolarización se sostiene por los ingresos petroleros y las remesas de dinero que envían los emigrantes al extranjero. La dependencia de Ecuador en el petróleo y las remesas de los emigrantes existiría con o sin dolarización. Altos ingresos petroleros no garantizan una moneda fuerte y confiable. Si observamos a nuestro alrededor, Venezuela tiene controles de cambio y depreciaciones ocasionales a pesar de su riqueza petrolera. Lo mismo es verdad de Irán y Libia. La dolarización permitió que se abolieran en Ecuador muchas restricciones y controles de cambio que hacen que las economías sean menos eficientes y menos competitivas.
Éste país, igual que otros que dependen de los ingresos del petróleo necesitan diversificar su economía con el fin de evitar los ciclos económicos con períodos de expansión y recesión dependiendo de los precios del petróleo.
Ecuador necesita dar pasos en esta dirección, como lo han hecho algunos países árabes (Bahrein y los Emiratos Árabes Unidos) para estar preparados cuando los precios del petróleo caigan por debajo de los altos niveles actuales. Vale la pena indicar que si bien las exportaciones de petróleo han crecido gracias al nuevo oleoducto y a los altos precios del petróleo, las exportaciones de productos no tradicionales ecuatorianas también muestran un sólido crecimiento aunque no han disfrutado de los considerables incrementos en precios que ha tenido el petróleo.
Uno de los argumentos favoritos de los detractores de la dolarización es que Ecuador al adoptar el dólar de Estados Unidos perdió la soberanía sobre la moneda y que ahora depende de las decisiones de la Reserva Federal (FES) sobre política monetaria. Lo que no se dice es que esta institución foránea tiene un mejor récord que el Banco Central en el mantenimiento de la estabilidad monetaria, y que el papel moneda de Estados Unidos está respaldado por la economía más fuerte del mundo.
Los gobiernos, y la institución emisora de dinero: el Banco Central, han sido incapaces de cumplir con el mandato de la Ley que impone preservar el valor de su moneda, el sucre. Cuando se creó el Banco Central en 1927, el tipo de cambio era de 5 sucres por dólar de Estados Unidos. Desde esa fecha hasta 1999, el Banco Central periódicamente devaluó el sucre frente al dólar, violando así la Ley. En la primera semana de enero de 2000 la tasa de cambio se acercaba a los 28.000 sucres por dólar. Estos hechos explican que cuando los gobiernos no respetan la propia Ley, la gente se protege utilizando la moneda de otro país donde si se respeta el imperio de la Ley.
Es desafortunado que Ecuador no haya sido capaz de aprovechar la estabilidad monetaria para realizar otras reformas importantes como la reforma fiscal que reduzca el peso del gobierno en el sector privado, reduciendo el tamaño del Estado y la carga tributaria para incentivar el ahorro y atraer la inversión extranjera.
Ecuador está perdiendo la oportunidad de contar con estabilidad monetaria para abrir su sistema financiero a los mercados mundiales de capital, como lo tiene Panamá. Ecuador necesita facilitar el ingreso de la banca extranjera al país, para atraer flujos de capital que financien proyectos productivos. Además, se promoverá la competencia en el sistema financiero, que reducirá las tasas de interés y aumentará la disponibilidad de crédito.
La ciudadanía debe estar alerta ante los argumentos de los nacionalistas monetarios que politizan el tema, ya que carecen de validez. Estos no son compatibles con la evidencia empírica y los principios de economía elemental. Nadie que tenga un conocimiento sólido sobre economía política, puede pedir que la dolarización resuelva todos los problemas económicos y políticos arrastrados por décadas que tiene Ecuador. La dolarización soluciona el problema de inflación pero que no se puede pedir que solucionen los problemas fiscales, que requieren otros instrumentos económicos para corregirlos.
Una evidencia irrefutable es que no es posible lograr el crecimiento económico sin estabilidad monetaria, este es el único elemento clave del desarrollo con que cuenta ahora Ecuador. Hay que sostener esta política que ha probado ser efectiva en el corto tiempo de implementación.
Artículo publicado por Revista Industrias. Octubre de 2006.
La autora es Directora del Instituto Ecuatoriano de Economía Política.
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