Sin hacer caso a 1995 y 2000, la Fed mantiene su política de tasas estables
Por Greg Ip
The Wall Street Journal
Los inversionistas que buscan una manera de descifrar los próximos movimientos de la Reserva Federal (Fed), el banco central de Estados Unidos, a menudo ponen su mirada en 1995. Ese año, la Fed había subido las tasas de interés varias veces, después de un largo período de tasas inusualmente bajas. Mientras la economía estadounidense empezaba a enfriarse, el banco central hizo una pausa de cinco meses y después inició una serie de recortes en la tasa.
Muchos inversionistas han buscado indicios de que ese ciclo se repita ahora y esperan que la Fed, que aumentó las tasas por última vez en junio, empiece a reducirlas en algún momento de los próximos meses.
Sin embargo, este año difiere de 1995 en maneras que sugieren que la Fed podría extender la duración de la pausa. Una es que las tasas de interés están más bajas ahora que entonces. Otra es que los directivos de la Fed tienen hoy otro tipo de tolerancia a la inflación. “Tenemos que ser muy cuidadosos para asegurarnos que la inflación no suba, y ni siquiera que se mantenga donde está”, dijo el presidente de la Fed, Ben Bernanke, hace tres semanas. En otras palabras, no es suficiente que la inflación subyacente, que excluye los precios de los alimentos y la energía, haya dejado de subir: la Fed quiere asegurarse de que dentro de un año será aún más baja.
El antecesor de Bernanke, Alan Greenspan, nunca dio una señal tan clara. Las transcripciones de una serie de reuniones en 1994-1995 muestran pocas explicaciones, especialmente por parte de Greenspan, sobre qué índice de inflación era aceptable en ese momento. Eso frustraba a algunos de sus colegas.
Una razón importante por la que Greenspan no dio cifras sobre la estabilidad de precios fue que, al negarse a hacerlo, fue más fácil bajar las tasas ante el enfriamiento de la economía, aun cuando la inflación estaba por encima de los objetivos de largo plazo. Greenspan finalmente consiguió la estabilidad de precios al sacar provecho de las circunstancias, un acercamiento bautizado como “desinflación oportunista”. Desinflación significa una inflación con tendencia a la baja.
La recesión y el bajo crecimiento de principios de los años 90 ayudaron a controlar la inflación, y los aumentos “preventivos” de las tasas en 1994 y 1995 impidieron que subiera otra vez. El rápido crecimiento de la productividad en la segunda mitad de los años 90, que permitió a la economía estadounidense expandirse con velocidad sin afectar el capital o el trabajo, redujo la inflación aún más. Greenspan declaró después que la estabilidad de precios se había conseguido a mediados de 2003, cuando la inflación subyacente bajó a 1,5%.
Las diferencias con 2000
La inflación subyacente ha subido desde entonces a 2,9%, según el índice de precios al consumidor publicado la semana pasada (es un poco menor si se usa el método de precios preferidos de la Fed.) Aunque la Fed no tiene un objetivo oficial de inflación, Bernanke y muchos de sus colegas han sugerido muchas veces un techo de 2%, y todos están de acuerdo en que la cifra actual es demasiado alta. Aun así, buena parte de los inversionistas cree que la Fed no cambiará las tasas de corto plazo en sus reuniones de mañana y el miércoles.
Habiendo conocido la estabilidad de precios, y después de haberla perdido, la Fed de hoy está bajo mucha presión para recuperarla. La desaceleración de la economía le está ayudando en esta misión. Esa es una de las razones por las que la Fed no está alarmada; de hecho está contenta, ya que desde junio el crecimiento anualizado ha estado por debajo del 2,5% y podría continuar igual hasta mediados de 2007. Un frenazo más fuerte de la economía, o incluso una recesión, probablemente llevaría la atención de la Fed desde la inflación al crecimiento y, por lo tanto, a bajar las tasas.
La Fed sabe que 2006 no sólo tiene paralelismos con 1995, sino también con 2000. Aquel año, el fuerte crecimiento había sido financiado por una fuerte inversión (en empresas en 2000, inmobiliaria ahora) y sus activos relacionados (títulos bursátiles en 2000, precios de las viviendas en 2006). En 2000 la Fed no se dio cuenta de cuánto caería la inversión tecnológica, perjudicando a toda la economía. Aunque sus directivos creen que la burbuja inmobiliaria actual no se parece el índice Nasdaq de 2000, no lo descartan del todo.
Los principales banqueros de la Fed todavía no se ponen de acuerdo sobre por qué están tan bajas las tasas de largo plazo (1,7%, frente a 2,8% en septiembre de 2000 y 3,4% en mayo de 1995). Quizás refleje un cierto pesimismo sobre el crecimiento de largo plazo y las oportunidades globales de inversión, lo que daría a la Fed motivos para preocuparse menos de la inflación y más por el crecimiento. Aun así, las tasas moderadas de hoy impiden decir que la política monetaria actual sea restrictiva. Y, por lo tanto, hacen menos atractiva la posibilidad de bajar las tasas.
- 23 de junio, 2013
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