Golpeada la izquierda latinoamericana
Por Guillermo I. Martínez
Diario Las Americas
El domingo y lunes pasados no fueron buenos días para la emergente izquierda populista latinoamericana.
En un período de 24 horas, aquellos que sueñan con un nuevo continente basado en el odio a Estados Unidos, el autoritarismo de gobiernos de izquierda cuya misión es nacionalizar compañías extranjeras, re-distribuir la riqueza, y abandonar los tratados de libre comercio, sufrieron tres importantes e inesperadas derrotas.
En Ecuador, Rafael Correa, el candidato que alardeaba de su amistad con Hugo Chávez y que había prometido enrumbar al país por una senda similar a Venezuela y Bolivia, encabezaba las encuestas de opinión previas a las elecciones. Hasta se llegó a pensar que tenía posibilidades de ganar los comicios presidenciales sin necesidad de una segunda vuelta.
En las elecciones quedó en segundo lugar, detrás Alvaro Noboa, el Rey del Banano, el hombre más acaudalado del país. Fue una derrota asombrosa. Correa es un político joven, con carisma y buena apariencia. Noboa es un hombre maduro, muy rico, pero torpe en sus intervenciones en público.
No obstante, los votantes privilegiaron a Noboa sobre Correa, y ahora el candidato populista tendrá que recoger los pedazos que quedan de su desmoralizada campaña. Tiene un mes para reordenar sus fuerzas antes de la segunda vuelta. Sus posibilidades de triunfo no son buenas.
En México, en el estado de Tabasco, donde nació Andrés Manuel López Obrador, el derrotado candidato presidencial, su partido sufrió un sorpresivo y desagradable revés. López Obrador es un hombre con enorme influencia en Tabasco y el electorado de ése estado, supuestamente, se inclinaría por Raúl Ojeda, el candidato del PRD a la Gobernación. A la hora de depositar sus boletas, los votantes eligieron al aspirante del PRI, Andrés Granier, quien se alzó con la victoria por un margen de 10 puntos.
Esto ocurrió, pese al apoyo de López Obrador en actos de campaña del candidato de su partido. De hecho, hay claros síntomas de que la fortaleza de López Obrador como portaestandarte de la izquierda se ha erosionado debido a su larga campaña de desobediencia civil, cuando paralizó el centro de la Ciudad de México para obligar a las autoridades a anular los resultados de las elecciones para presidente. En Tabasco, los resultados muestran que el PRD perdió casi un 20 por ciento de lo que había logrado hace dos meses, durante las elecciones presidenciales. Le costó la elección a Ojeda y sume el político de López Obrador en la incertidumbre.
Pero la derrota más humillante ha sido para Hugo Chávez en las Naciones Unidas. Lleno de pompa y alardes, Chávez había emprendido varias giras alrededor del globo buscando votos para apuntalar la candidatura del representante venezolano en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU. Chávez estaba seguro de que se iba a salir con la suya o, por lo menos, sacaría más votos que Guatemala, el candidato norteamericano. Chávez pretendía el sitial en el foro internacional para poder tener un balcón desde el cual atacar el imperialismo Americano y fustigar al Presidente Bush.
¡Sorpresa! Chávez no solamente no pudo conseguir los votos que Venezuela necesitaba. Guatemala aventaja a Venezuela por un amplio margen en casi todas las votaciones.
El embajador venezolano ante la ONU se quejó amargamente de que Estados Unidos estaba aplicando presión sobre otros países para respaldar a Guatemala. El diplomático resultó sorprendido de que alguien le plantara cara a su presidente y empleara las mismas tácticas duras para contener a Venezuela.
Todo lo acontecido no quiere decir que las cosas no puedan cambiar. En política lo previsto es lo impredecible.
De todos modos, hay algunas lecciones importantes que se desprenden de lo sucedido. Chávez y su feroz populismo no es tan fuerte como muchos creían hasta hace poco. Los votantes de la región son más inteligentes de lo que se suponía. El electorado se siente más cómodo con gobiernos socialistas que actúan con racionalidad y adoptan políticas centristas. Esa es la ola que crece.
Chávez se está desinflando. Tanto, que algunos se atreven a soñar y creer que puede perder las elecciones presidenciales en Venezuela. Yo, por lo menos, no puedo concebir que Chávez ceda el poder pacíficamente. Pero hasta hace algunos meses, ni siquiera podía imaginar tal probabilidad.
Los votantes de Ecuador de escoger entre Noboa y Correa. Es posible que Correa todavía gane. Pero ahora deberá adoptar una postura más humilde y sus propuestas tendrán que ser más modestas.
El gran ganador, sin embargo, es México. En diciembre asumirá el poder Felipe Calderón y lidiará con un López Obrador debilitado e casi irrelevante.
Guillermo I. Martínez reside en el sur de la Florida.
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