Reescribir la historia
Por Michael Rowan
El Universal
Los gobiernos chino y venezolano están reescribiendo la historia, uno con pasión por la realidad, el otro por la ideología. En China, los nuevos textos de historia oficiales que los estudiantes abrirán este mes están llenos de sorpresas. La revolución comunista, el socialismo, el colecti vismo y el conflicto con Occidente desaparecieron. Se enfatiza la globalización, el comercio, los mercados, la tecnología y la economía. Se menciona a Mao una vez en un capítulo sobre etiqueta para sugerir que las banderas deben arriarse a media asta cuando muere alguien importante. Hay un capítulo dedicado a Bill Gates y su éxito comercial con las computadoras.
La historia china ahora gira en torno a la “vida en el mundo real”. “Nuestra versión tradicional de la historia se enfocaba en la ideología y la identidad nacional”, dice Zhu Xuequin, profesor de historia de la Universidad de Shanghai. “La nueva historia es menos ideológica, algo adecuado para las actuales metas polí ticas”.
En Venezuela está ocurriendo justo lo contrario. La versión del gobierno es que ha tenido lugar una gloriosa revolución a favor del colectivismo y el socialismo, en la cual la pobreza, el desempleo, la carencia de vivienda y la inseguridad están desapareciendo mientras el Estado, que de hecho es un ente unipartidista, se acerca al “mar de la felicidad” que tanto anhela: Cuba. Aunque China haya renunciado a la guerra contra la globalización y el capitalismo, la valiente y gloriosa Venezuela no lo ha hecho y reparte millardos de dólares de su riqueza petrolera a decenas de naciones para que se unan a la revolución.
Cosas extrañas ocurren cuando se reescribe la historia. La tragedia china de la plaza de Tiananmen nunca sucedió. Y la marcha en abril de 2002 de casi un millón de venezolanos fue un golpe de estado de EE UU. China abandonó el comunismo y sacó a 200 millones de personas de la pobreza mediante la globalización, mientras que Venezuela abandonó la globalización y afirma que está eliminando la pobreza. ¿O no será así?
Quizás sorprenda a los gobiernos el hecho de que ellos no reescriben la historia, sino la gente. En China, esto es difícil de ver porque no es una democracia. Y Venezuela quizás tampoco lo sea tendremos que esperar hasta el 3 de diciembre para comprobarlo. Pero si la gente tiene la oportu nidad de escribir la historia de Venezuela ese día, uno se pregunta cuál versión de esta propondrá: ¿la del gobierno o la propia?
Traducción: José Peralta
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