En vez de las joyas, los ladrones ahora prefieren la tubería de cobre
Por Sara Schaefer Muñoz y Paul Glader
The Wall Street Journal
Recientemente, Joe Fick y Rachel Vreeman fueron víctimas de un robo en la casa que alquilaban en Indianápolis. Pero los ladrones no se llevaron joyas, ni electrodomésticos: su blanco fueron los componentes de cobre del aire acondicionado, un botín de unos US$100.
El elevado precio de la chatarra del metal rojo está afectando, literalmente, a los hogares estadounidenses. Los criminales están asaltando las residencias en busca de los espirales de cobre en las unidades de aire acondicionado, cables de cobre y hasta tuberías del metal, dejando a los perplejos residentes sin agua potable.
En los últimos meses, los departamentos de policía a lo largo de Estados Unidos han reportado un salto en los robos de elementos con cobre en hogares, empresas y otros lugares, desde jarrones de cobre en los cementerios, a los cables de cobre recientemente sustraídos de una subestación de electricidad en Oklahoma City. El robo, según funcionarios de la empresa de energía, causó un apagón de seis horas a 4.000 usuarios. Algunas veces, los delincuentes roban objetos por un valor inferior a los US$100, pero causan daños de miles de dólares a casas y oficinas. La policía de Detroit, por ejemplo, informa que los costos de reparar el alumbrado público desprovisto de sus componentes de cobre ascienden a los miles de dólares.
Impulsados por la creciente demanda mundial de bienes básicos, los precios del acero, el cobre, el aluminio y otros metales bordean sus máximos históricos. El precio del cobre se ha más que duplicado en los últimos 12 meses.
De acuerdo con American Metal Market, una publicación de la industria, el precio de la libra de chatarra limpia de cobre también se ha duplicado y puede llegar a los US$3 en las bodegas de chatarra.
El cobre no es el único metal en la mira de los ladrones. Los productos de aluminio también son cotizados y los criminales buscan desde barriles de cerveza hasta carritos para llevar las maletas. Pero los hurtos de cobre son especialmente onerosos para los dueños de casa y las constructoras, porque el metal se usa en muchas partes de las viviendas, desde los espirales de las unidades de aire acondicionado hasta los sistemas eléctricos y las cañerías.
Los aires acondicionados, en particular, se han transformado en un blanco atractivo para los ladrones. El cobre que está dentro de los condensadores en las unidades de aire acondicionado se puede vender por entre US$50 y US$150 en el mercado de chatarra, pero cambiar el sistema central de aire acondicionado de una vivienda puede llegar a costar hasta US$2.000.
Eso es, precisamente lo que ocurrió en el caso del aire acondicionado desvencijado en la casa de Fick y Vreeman. Probablemente, los ladrones “no obtuvieron el valor del mercado”, dice John Beeler, el dueño del inmueble. “Hubiese preferido que hubieran golpeado a la puerta y pedido US$100”, asegura.
Los ladrones comúnmente atacan los hogares u obras de construcción deshabitadas, pero algunos incluso se atreven a entrar a robar cuando los residentes están en casa. Noreen Alexander, una trabajadora social de 62 años estaba en su casa de Detroit en una mañana calurosa cuando escuchó un ruido raro en la parte de atrás. Unos 10 minutos más tarde, su sobrino se dio cuenta que la unidad externa del aire acondicionado había desaparecido. “Jamás se me ocurrió que alguien pudiera robarse un aire acondicionado de ese tamaño”, dice Alexander. La policía dice que, a menudo, los culpables son asaltantes de poca monta en busca de algún dinero rápido.
Otro objetivo codiciado por los ladrones son las tuberías de cobre. Jared Barker, de 27 años, estaba haciendo renovaciones en su casa de Huntington, en West Virginia, y se ausentó durante una noche. Al regresar, se encontró con que no tenía agua en la cocina.
Revisó en la parte de abajo y descubrió que se habían llevado varios miles de dólares en tubería de cobre. Estaba sorprendido de que los ladrones lo hubieran hecho en solo las 10 horas que estuvo fuera. “Hay que tener muchas agallas para meterse debajo de la casa de alguien y sacar las tuberías”, dice.
Hace unos meses, Krystian Zygowiec puso a la venta su casa en Orlando y viajó a Michigan con su esposa. Posteriormente, un vecino se dio cuenta que el aire acondicionado de la casa había sido desvencijado.
Zygowiec, que no quería mostrar la casa sin aire, tuvo que cancelar varias citas con potenciales compradores. “En este atribulado mercado de bienes raíces, cada día es valioso”, afirma. “No pudieron haber escogido un peor momento para robar”.
- 23 de junio, 2013
- 22 de enero, 2026
- 21 de enero, 2026
Artículo de blog relacionados
El País, Montevideo A Bolivia con sus yacimientos de gas le pasa la...
25 de agosto, 2008El 29 de abril es el 119 día del año del calendario gregoriano. Quedan 246 días para...
29 de abril, 2011- 26 de julio, 2015
Por Rosendo Fraga Perfil Georgia es una de las ex repúblicas soviéticas, devenida...
10 de agosto, 2008














