Tres ceros menos, un dígito más
Por Gustavo Rojas Matute
El Universal
LOS ECONOMISTAS siempre decimos que una de las causas más frecuentes de la inflación es la creación de dinero. Esta teoría puede llegar a ser muy difícil de digerir. Primero porque nosotros siempre hablamos enredados refiriéndonos a la “expansión de la oferta monetaria” y segundo porque en este país tan católico la culpa la tienen los especuladores que acaparan los bienes de primera ne cesidad para aumentarlos. Ladro nes, pues.
De todos modos, ambas teorías pueden conciliarse a través de una premisa coloquial: cuando los precios del petróleo suben, las agallas de los gobiernos también. El mecanismo es como sigue: Pdvsa vende barriles en dólares, y esos dólares se los vende al BCV y van a las reservas internacionales, mientras que el BCV le devuelve bolívares a Pdvsa. Hasta aquí se cumple un proceso de creación de dinero (bolívares), respaldados por las reservas internacionales.
LUEGO PDVSA le paga impuestos al gobierno y éste recibe los bolívares que ya el BCV creó. Esa gran masa de dinero que ha sido creada comienza a recorrer la economía a través de ministerios, gobernaciones, alcaldías, etc. y luego llega a los proveedores privados. Por supuesto cada empresa o institución tiene una cuenta en un banco, por lo tanto son estos últimos los que terminan guardando esos recursos.
Como no es negocio tener el dinero guardado en una bóveda, el banco lo presta.
El problema básico, sin embargo, es que el gobierno gasta tanto o más de lo que le ingresa con ese aumento del precio del petróleo y termina creando más dinero del que la economía puede soportar. De ahí que actualmente veamos tantas promociones de créditos y bajas tasas de interés. La gente, ni corta ni perezo sa, aprovecha las promociones para comprar.
LA CANTIDAD DE RECURSOS en la calle y el número de gente comprando es tal que los productos no alcanzan y se agotan. Y aquí es cuando la economía es infalible: cuando la demanda es mayor que la oferta, los precios aumentan. Claro, lo primero que aumentan son los precios de las viviendas (por las mejores condiciones de créditos y la escasez de las mismas), los electrodomésticos, los vehículos y en general todo bien que sea duradero y que se vaya a encarecer con alguna posible devaluación.
Por eso es que los alquileres también se encarecen, y los servicios, en general. Ahora imagínese a usted al señor del abasto. Le sube la electricidad, le sube el alquiler del local, el teléfono y además el gobierno aumenta el salario mínimo, así que tiene que pagarle más a sus empleados. Finalmente, el mayorista le vende un producto aumentado, pero él tiene que venderlo al mismo precio controlado desde 2003.
Seamos honestos, hay un momento en que ya no es negocio y no se puede vender. Por eso los mayoristas y los productores acumulan estos bienes controlados. Esperando a que el gobierno autorice el aumento de precios y se pueda recuperar algo en la cadena de valor.
Entonces la inflación no debemos achacarla sólo a los especuladores. La indisciplina del gasto público ha sido clave en la generación de aquello que los economistas llamamos “presiones inflacionarias”.
Se pregunta uno si realmente en la Asamblea Nacional se creen el cuento de que eliminándole ceros al bolívar se va a reducir la inflación. O peor aún, si ellos creen que nosotros creemos. Válgame Dios, por el camino que vamos, tendremos tres ceros menos y un dígito de inflación más, en consecuencia, cuatro ceros menos en el salario.
- 23 de junio, 2013
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