América Latina: tres elecciones cruciales

23 de enero, 2026

Cada vez que leo que América Latina está virando hacia la derecha, me rasco la cabeza y pienso: ¿la gente no se percata de que Brasil y México, ambos en manos de la izquierda, representan el 56 % del producto bruto interno de América Latina y el Caribe y el 54 % de la población de la región? Por no mencionar que Colombia, el tercer país más poblado, también se encuentra gobernado por la izquierda.

Dicho esto, efectivamente, la derecha ha vencido en Argentina, Ecuador, Chile y Honduras, y gobierna en otros países, como El Salvador, Paraguay y Perú (después de que el presidente del Congreso asumiera el poder tras la destitución del anterior presidente). Pero tres importantes elecciones presidenciales que se celebrarán este año nos darán una idea de dónde se encuentra realmente el subcontinente. Perú las celebrará en abril, Colombia en mayo y Brasil en octubre.

En Perú, con más de treinta candidatos que aspiran al poder, se puede afirmar con seguridad que el ganador se inclinará hacia la derecha, dado que la gran mayoría de ellos pertenecen a ese bando y que la izquierda, tras la experiencia con el expresidente Pedro Castillo, el marxista que intentó un autogolpe y actualmente está en prisión, pagará un precio en las urnas. En Colombia, el hecho de que dos tercios del electorado rechacen al actual presidente de izquierda, Gustavo Petro, parecería sugerir un giro hacia la derecha. Pero no nos apresuremos. La derecha está profundamente dividida, con una figura atípica de extrema derecha, Abelardo de la Espriella, actualmente muy por delante de los más tradicionales de la derecha y la centroderecha, que celebrarán elecciones primarias en unas semanas.

A pesar de sus números, muchos en la derecha temen que Espriella perdería frente a su rival de izquierda, el candidato oficialista Iván Cepeda, que está mostrando cifras sólidas, o frente a quienquiera que gane las elecciones primarias que ese sector también celebrará pronto. Petro, aunque impopular, ejerce una influencia considerable y es popular entre un tercio del electorado, lo que le otorga a él y a la extrema izquierda una base poderosa. Los expresidentes Álvaro Uribe e Iván Duque, del Centro Democrático, el grupo de centroderecha, son muy conscientes de ello y están procurando impulsar un candidato único de la derecha que no sea Espriella.

En Brasil, la situación en la izquierda es clara: el presidente Lula buscará su segundo mandato consecutivo (y cuarto en total). Aunque su popularidad ha menguado debido a la inflación, una economía relativamente lenta, los escándalos de corrupción y la sensación de que ejerce demasiada influencia sobre los tribunales, incluido el más alto, que ha enviado a la cárcel al expresidente de derecha Jair Bolsonaro por intentar revertir por la fuerza los resultados de los últimos comicios, sigue siendo apreciado por casi la mitad de sus compatriotas brasileños y lidera las encuestas. En la derecha, la división entre los bolsonaristas y los otros posibles candidatos, en particular el gobernador de São Paulo, el estado más grande del país, Tarcísio Gomes de Freitas, está impidiendo concentrarse en el objetivo principal: desplazar a Lula.

Dado que el propio Bolsonaro está inhabilitado para postularse como candidato, se daba por sentado que el gobernador de São Paulo, que se encuentra en una posición sólida, sería el rival del presidente. Sin embargo, los partidarios de Bolsonaro, numerosos y muy militantes, rechazan de plano esa idea y están presionando para que su hijo mayor, Flávio Bolsonaro, considerado el miembro más moderado de la familia, sea el candidato. Sus números han mejorado y Lula solo le saca siete puntos de ventaja en una hipotética segunda vuelta, pero muchos temen que el efecto polarizador del apellido Bolsonaro juegue a favor del actual presidente.

Brasil es, por lejos, el país más influyente de la región. Un giro hacia la derecha tendría sin duda un impacto en toda América Latina y situaría a Brasilia en una posición de liderazgo frente a los muchos otros países actualmente gobernados por la derecha. Pero, por ahora, ese resultado está lejos de ser seguro.

A lo cual debe añadirse una pregunta importante. ¿Podemos hablar de una derecha uniforme en América Latina? No. Existe una derecha libertaria combinada con algunos elementos de populismo de derecha (Argentina), populismo de derecha (El Salvador), nacionalismo y populismo (la familia Bolsonaro), una derecha más tradicional que busca enfatizar la reforma del libre mercado (José Antonio Kast, presidente electo de Chile), etc. En Perú, los candidatos que se inclinan hacia la derecha abarcan todo el espectro, desde el libertarismo hasta el populismo, pasando por un enfoque obsesivo en los valores sociales más que en los del libre mercado. Dada la fragmentación que presenta la elección en este momento, es imposible predecir quiénes pasarán a la segunda vuelta.

Todo ello significa que las cosas son mucho más confusas y menos claras de lo que los observadores parecen pensar.

Traducido por Gabriel Gasave

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