Los venezolanos libres deben ejercer el gobierno de su propio país
El dictador venezolano Nicolás Maduro fue capturado por efectivos militares estadounidenses y extraditado a Estados Unidos, donde enfrenta varios cargos por narcoterrorismo. Si bien el destino de Maduro será resuelto por los tribunales estadounidenses, el futuro de Venezuela debe ser decidido por sus propios ciudadanos, no por arquitectos estatales estadounidenses.
Aunque el motivo declarado de la acción militar era llevar a Maduro ante la justicia por crímenes contra ciudadanos estadounidenses, el presidente Trump afirmó que Estados Unidos se haría “cargo” de Venezuela hasta que se produzca una transición segura del poder. También expresó que Estados Unidos gobernaría el país “con un grupo” y que estaria “designando a distintas personas”. Entre las personas mencionadas se encontraba la vicepresidenta designada por Maduro, Delcy Rodríguez, de quien el presidente Trump dijo que “se encuentra esencialmente dispuesta a hacer lo que consideremos necesario para que Venezuela vuelva a ser grande”.
Trump parece pensar que la reconstrucción de la industria petrolera de Venezuela hará que el país vuelva a ser grande. Dijo: “Vamos a hacer que nuestras grandes empresas petroleras estadounidenses entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera, que está muy deteriorada, y empiecen a generar ingresos para el país”.
Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. El predecesor de Maduro, Hugo Chávez, nacionalizó la industria petrolera como parte de sus políticas “socialistas bolivarianas”. La inepta gestión socialista acabó provocando una disminución de la producción que, junto con la caída mundial de los precios del petróleo, precipitó la crisis de Venezuela hace más de una década.
Sin embargo, incluso cuando la producción y los precios eran elevados, durante la década de 2000, la economía de Venezuela tuvo un rendimiento inferior al esperado debido a sus políticas económicas socialistas. Si Venezuela desea volver a ser grande, precisa hacer algo más que incrementar la producción de petróleo.
Venezuela era el decimotercer país más libre económicamente del mundo en 1970 y tenía los ingresos promedio más altos de América Latina. Necesita restablecer ese entorno de libertad económica y política para volver a ser grande.
Desafortunadamente, es poco probable que los esfuerzos de construcción del Estado por parte de Estados Unidos logren crear ese entorno.
Los economistas Samuel Absher y Kevin y Robin Grier han estudiado las consecuencias de los cambios de régimen patrocinados por la CIA en toda América Latina. Descubrieron que, tras esos cambios, los países experimentaron descensos moderados en el ingreso per cápita y grandes retrocesos en materia de democracia, Estado de derecho, libertad de expresión y libertades civiles.
¿Qué ocurriría con una ocupación militar y un proceso de reconstrucción integral liderados por Estados Unidos? Recientemente hemos sido testigos del fracaso de tales esfuerzos por instaurar una democracia liberal estable en Afganistán. Las investigaciones del economista Christopher Coyne indican que esto es lo habitual.
Coyne estudió todas las ocupaciones militares estadounidenses en el siglo XX y comienzos del XXI para determinar si tras la intervención los países se convirtieron en democracias liberales sostenibles. Fijó un criterio deliberadamente bajo, definiendo el éxito como la circusntancia de alcanzar un nivel de democracia liberal superior al de Irán en 2003. Solo halló una tasa de éxito del 28 % cinco años después de la ocupación y del 36 % veinte años después.
Aunque las perspectivas para la construcción del Estado por parte de EEUU son sombrías, existe una alternativa más prometedora. La líder de la oposición venezolana María Corina Machado, galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025, respaldó al candidato presidencial Edmundo González en las elecciones de 2024 que Maduro se robó. Estados Unidos podría reconocer al gobierno de González y luego permitir que los venezolanos tracen su propio rumbo a la libertad.
Tras la captura de Maduro, Machado publicó una carta en la que decía: “Esta es la hora de los ciudadanos. … Los que elegimos a Edmundo González Urrutia como legítimo Presidente de Venezuela, quien debe asumir de inmediato su mandato constitucional … Hoy estamos preparados para hacer valer nuestro mandato y tomar el poder. Permanezcamos vigilantes, activos y organizados hasta que se concrete la Transición Democrática. Una transición que nos necesita a TODOS”.
La ideología de la libertad, y los partidos políticos que la apoyan, está desplazando a la fallida ideología populista-socialista en toda América Latina. Argentina, Bolivia, Chile y Ecuador han elegido recientemente gobiernos comprometidos con la liberalización.
La carta de Machado comienza con: “Venezolanos, ¡Llegó la HORA DE LA LIBERTAD!”. El Gobierno de Estados Unidos debería permitir a los venezolanos redescubrir sus instituciones económicas y políticas liberales, en lugar de intentar gobernar su país “por ellos””.
Traducido por Gabriel Gasave
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