Índice de miseria de Hanke 2022: ¿quién es miserable y quién feliz?

22 de May, 2023

La condición humana se sitúa en un amplio espectro entre “miserable” y “feliz”. En el ámbito económico, la miseria tiende a derivarse de la alta inflación, los elevados costos de endeudarse y el desempleo. La forma más segura de mitigar esa miseria es mediante el crecimiento económico. Comparar las métricas de los países puede decirnos mucho sobre en qué lugares del mundo la gente está triste o feliz.

El Índice Anual de Miseria de Hanke (HAMI por sus siglas en inglés) nos da las respuestas. Mi versión del índice de miseria es la suma de las tasas de desempleo (multiplicada por dos), inflación y préstamos bancarios al final de cada año, menos la variación porcentual anual del PBI real per cápita. Valores más altos en los tres primeros elementos son “malos” y vuelven a la gente más desdichada. Estos elementos “malos” se compensan con un “bueno” (el crecimiento real del PBI per cápita), que es sustraído de la suma de los malos para obtener la puntuación del HAMI. Para más información sobre este índice, véase por favor aquí.

La idea del índice de miseria se originó con Arthur Okun, un distinguido economista que fue presidente del Consejo de Asesores Económicos durante la administración del presidente Johnson. Desarrolló el índice de miseria para los Estados Unidos original. El índice de Okun es igual a la suma de las tasas de inflación y desempleo.

Posteriormente fue modificado por el profesor de Harvard Robert Barro, que enmendó el índice de miseria al incluir también la rentabilidad del bono a 30 años del gobierno y la brecha de producción del PBI real. Barro utilizó su índice para medir los cambios en la miseria durante el mandato de un presidente.

Modifiqué además la versión de Barro del índice de miseria reemplazando la brecha de producción con la tasa de crecimiento del PBI real per cápita y sustituyendo el rendimiento del bono del gobierno a 30 años con las tasas de interés de los préstamos. Después de todo, tasas de interés más altas significan créditos más costosos y más miseria para los deudores.

Este año hice una nueva modificación en el Índice Anual de Miseria de Hanke. En noviembre pasado, el columnista del Wall Street Journal Josh Zumbrun escribió una columna titulada “Inflation and Unemployment Both Make You Miserable, but Maybe Not Equally” (“La inflación y el desempleo te hacen miserable, pero tal vez no de igual manera”). En su columna, Zumbrun entrevistó a Andrew Oswald. Apoyándose en un artículo que escribió en 2001 con Rafael di Tella y Robert MacCulloch en el journal American Economic Review, Oswald argumentó que el índice de miseria no debería ser una simple suma de sus elementos y que el desempleo debería tener un peso mayor. Sugirió duplicar la tasa de desempleo. Después de leer el artículo de Oswald, llegué a la conclusión de que Oswald tenía razón, y posteriormente he adoptado su recomendación. Así pues, por primera vez, el Índice Anual de Miseria 2022 de Hanke duplicará el componente de la tasa de desempleo.

El HAMI de este año incluye 157 países (véase la tabla adjunta).

Zimbabue, Venezuela, Siria, Líbano, Sudán, Argentina, Yemen, Ucrania, Cuba, Turquía, Sri Lanka, Haití, Angola, Tonga y Ghana conforman los 15 países más miserables del mundo.

Zimbabue obtiene este año el premio al país más miserable del mundo. Desde el reinado de Robert Mugabe, que comenzó en 1980, y luego de su sucesor, Emmerson Mnangagwa, el partido político ZANU-PF ha ejercido un férreo control sobre la política zimbabuense. De hecho, el ZANU-PF opera más como una mafia política que como un partido político. Sus políticas han generado una miseria masiva. Por ejemplo, Zimbabue ha sufrido una inflación endémica desde la era Mugabe, incluidos dos episodios de hiperinflación, en los que la tasa de inflación (un componente del HAMI), superó el 50% mensual durante 30 o más días. El año pasado no mejoró mucho, con una inflación anual del 243,8% y tasas de interés haciendo lo propio al 131,8%. Con las elecciones a la vuelta de la esquina, Nelson Chamisa y su Coalición de Ciudadanos por el Cambio (CCC) están consiguiendo buenos resultados en las encuestas y, en el supuesto de que habrá elecciones justas y libres en Zimbabue, podría sacar a esa nación de la miseria.

HAMI = [(Desempleo (20%) * 2) + Inflación (243,8%) + Tasa de interés de préstamos bancarios (131,8%)] – Crecimiento real del PBI (0,9%) = 414,7

Venezuela, bajo Chávez (2002-2013) y Maduro (2013-presente), se ha enfrentado a problemas similares a los de Zimbabue. En marzo, Maduro celebró su décimo año en el cargo, a pesar de que Venezuela tiene la segunda puntuación más alta del índice de miseria de todos los países del planeta. En línea con la experiencia de Zimbabue, Venezuela ha tenido dos episodios de hiperinflación bajo el reinado de Maduro. Desde que Maduro llegó al poder en 2013, también ha visto cómo la producción de petróleo de su empresa petrolera estatal PDVSA se desplomaba un 76%. No es de extrañar que más de 7 millones de venezolanos hayan huido de su patria desde 2015. Son desdichados.

HAMI = [(Desempleo (33,5%) * 2) + Inflación (266,9%) + Tasa de interés de préstamos bancarios (11,1%)] – Crecimiento real del PBI (14,2%) = 330,8

Siria, como era de suponer, se encuentra en lo más alto de la lista de los países más miserables. Deberíamos esperar que un país sumido en una guerra civil desde hace más de doce años carezca en la actualidad de felicidad. El hecho de que Venezuela y Zimbabue obtengan sin guerras civiles una peor puntuación que Siria dice mucho de su mala gestión económica.

HAMI = [(Desempleo (57%) * 2) + Inflación (94,9%) + Tasa de interés de préstamos bancarios (14%)] – Crecimiento del PBI real (-2,5%) = 225,4

Pasemos ahora a una página más alegre y echemos un vistazo a los países menos miserables del mundo.

Suiza tiene la puntuación HAMI más baja del mundo. Una de las razones es el freno a la deuda suizo. El freno a la deuda ha funcionado a las mil maravillas. A diferencia de la mayoría de los países, la ratio deuda/PBI de Suiza ha seguido una tendencia a la baja en las dos últimas décadas, desde que consagró el freno a la deuda en su Constitución en un referéndum nacional celebrado en 2002. En 2002, la deuda del Gobierno central se situaba en el 29,7% del PBI, y en 2018 se había reducido al 18,7%. Es difícil superar una democracia en la cual la mayoría de las decisiones importantes pueden, si un número suficiente de electores insiste, someterse a votación popular.

HAMI = [(Desempleo (2,166%) * 2) + Inflación (2,84%) + Tasa de interés de los préstamos bancarios (2,646%)]. – Crecimiento real del PBI (1,3%) = 8,518

Kuwait, incluso con disputas entre políticos, ha tenido un sólido desempeño en todos los ámbitos en 2022. Como muestra a continuación la aritmética, los elementos “malos” se redujeron al mínimo, y los “buenos” fueron, pues bien, bastante buenos (4,5% anual de crecimiento real del PBI).

HAMI = [(Desempleo (2,9%) * 2) + Inflación (3,1%) + Tasa de interés de préstamos bancarios (4,2%)] – Crecimiento real del PBI (4,5%) = 8,6

Irlanda, incluso con una actuación destacada en 2022, enfrenta amenazas; en concreto, el Acuerdo Fiscal Internacional de la OCDE. Irlanda suscribió el Acuerdo Fiscal Internacional de la OCDE en 2021 y, siendo un paraíso fiscal bien conocido, esto podría restarle algo de viento a las velas de Irlanda después de que el acuerdo entre en vigor en 2024. Por ahora, las cosas se ven bien.

HAMI = [(Desempleo (4,5%) * 2) + Inflación (8,302%) + Tasa de interés de los préstamos bancarios (2,7%)] – Crecimiento real del PBI (11,4%) = 8,602

Gracias a sus buenos desempeños económicos, Suiza, Kuwait, Irlanda, Japón, Malasia, Taiwán, Níger, Tailandia, Togo y Malta fueron los diez países “más felices” en 2022. Aunque la lista de los diez primeros podría sorprender a algunos, los buenos números son buenos números, al menos por ahora.

Traducido por Gabriel Gasave

  • es Asociado Senior en el Independent Institute y profesor de Economía Aplicada y fundador y Co-Director del Institute for Applied Economics, Global Health, and the Study of Business Enterprise en la Johns Hopkins University.

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