Un muro en la frontera no es la solución
Por María Elena Salinas
Diario Las Americas
No fue una gran sorpresa. Los republicanos en la Cámara de Representantes habían estado advirtiendo por meses que no había manera de que ellos aprobaran una reforma migratoria que oliera tan siquiera a legalización para indocumentados o “ilegales,” como ellos prefieren llamarlos. Así que cuando la propuesta HR 6061 fue aprobada, no tuvo gran impacto pero si resulto decepcionante.
La Cámara de Representantes tuvo una oportunidad única para sacar adelante una solución verdadera a la crisis migratoria. Pero los legisladores fallaron miserablemente en reconocer la importancia de ayudar a millones de inmigrantes indocumentados que ya viven en el país a salir de las sombras y en responder a la gran necesidad de una fuerza laboral de inmigrantes.
La solución habría sido fácil. Bastaba con tomar la ley ya aprobada por el Senado y endosada por el presidente Bush y negociar un acuerdo. ¿Quieren seguridad en la frontera? La ley del Senado incluía seguridad en la frontera. ¿Quieren sanciones contra empleadores por contratar a trabajadores indocumentados? También estaba allí. ¿Quieren que los inmigrantes lleguen legal y ordenadamente? El programa de trabajadores huéspedes también estaba incluido en la ley del Senado.
Pero no, en vez de eso la Cámara de Representantes aprobó un proyecto de ley que no hace más que convertir a nuestra frontera sur en una zona de guerra de alta tecnología con un muro de contención de 700 millas de largo, vehículos aéreos no tripulados, sensores, satélites, radares, cámaras, puntos de revisión y vehículos de contención. ¿Qué clase de reforma migratoria es esa?
¿Qué estarán tratando de hacer nuestros legisladores? Quieren protegernos de terroristas potenciales o piensan que existe un ejército enemigo de mexicanos y centroamericanos pobres y hambrientos tratando de destruir nuestro estilo de vida.
Si lo que hace falta son paredes para proteger a nuestro país de los que nos quieren hacer daño, entonces tendríamos que construir un muro de 2,300 millas en la frontera con México, no solamente de 700 millas. También tendríamos que construir otro muro en la frontera norte y aumentar dramáticamente la seguridad en todos nuestros puertos, aeropuertos y a lo largo de nuestras costas.
Todos queremos sentirnos seguros en nuestro país. Como país tenemos el derecho de proteger nuestras fronteras de intrusos y narcotraficantes. Es digno de elogio que nuestros funcionarios electos se preocupen por nuestra seguridad. Pero la solución de la Cámara de Representantes tiene que ver más con política que con aportar soluciones a un sistema de inmigración inadecuado.
Las elecciones de mitad de término están apenas a semanas y las encuestas muestran un creciente desencanto con el partido Republicano que ahora controla ambas cámaras del congreso. Pero que están buscando los votantes, candidatos de mano dura y mentalidad cerrada o pragmáticos que apoyan soluciones amplias y reales a nuestros problemas.
La responsabilidad por el fracaso para aprobar una amplia reforma migratoria corresponde en gran parte, pero no totalmente, a los Republicanos de Cámara baja. La propuesta HR 6061 fue aprobada con 283 votos a favor y 138 en contra, con 64 demócratas que la apoyaron y seis republicanos que votaron en contra.
El representante Tim Bishop, demócrata de Nueva York, apoyó la medida a la que llamó un primer paso. “Pero un muro de contención solamente no es suficiente para asegurar la frontera,” admitió.
El representante Lincoln Díaz-Balart, de Miami, es uno de los republicanos que piensan que es una mala idea. “Pienso que la única solución es una reforma amplia. No controlaremos la frontera a menos que tengamos un programa de trabajadores temporales y una vía para la legalización. No apoyaré soluciones livianas a un problema tan serio.”
La llamada Acta de la Cerca o Muro de Seguridad, quizás nos dé un muro seguro, pero no servirá para prevenir la entrada de terroristas al país. Hasta ahora ninguno ha entrado por nuestra frontera sur. No detendrá a los inmigrantes indocumentados que quieren cruzar la frontera; ellos encontrarán nuevas y más peligrosas rutas. Mantendrá en un limbo legal a los 12 millones de inmigrantes indocumentados que viven en el país y aumentará un déficit de trabajadores — que ya existe — en industrias clave que ayudan a mantener nuestra economía en crecimiento. Después de miles de millones de dólares y meses de debate todavía tenemos un sistema de inmigración inadecuado. ¿Es para eso que elegimos a nuestros líderes?
(María Elena Salinas es autora del libro “Yo soy la hija de mi padre: Una vida sin secretos.” Conéctese a www.mariaesalinas.com) (c) 2006 by Maria Elena Salinas Distributed by King Features Syndicate
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