EE.UU.: Crecimiento más sostenible
Por Roberto Álvarez Quiñones
La Opinión
Tres señales diferentes mostraron esta semana que la desaceleración de la economía estadounidense tiene peculiaridades que la hacen más benigna de lo que algunos temían, pese al estancamiento del sector inmobiliario.
El gobierno federal este martes redujo su previsión de crecimiento económico para 2006 hasta un 3.1%, un 0.5% inferior al 3.6% que se había pronosticado. Y para 2007 proyecta un 2.9%, una cifra inferior al 3.3% que se pensó inicialmente.
Otro aspecto negativo fue que el índice de tendencia futura de la economía registró en octubre creció menos de lo esperado por los analistas, según la medición que realiza The Conference Board. Los analistas esperaban un aumento de este índice en un 0.3%, pero fue de un 0.2%.
Sin embargo, dos de los “pesos pesados” de la economía, la inflación y el empleo, salieron bien parados de la nueva previsión que siempre hace la Casa Blanca por esta fecha, al calcular que el desempleo se mantendrá en una tasa del 4.5% en lo que resta de 2006 y todo 2007, para luego subir a un 4.7% en 2008, y que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) crecerá menos de lo previsto debido a la baja del precio del petróleo.
Así, en lugar de acabar el año con una subida del 3% en el IPC, aumentará en un 2.3%, y subirá en un 2.6% en 2007, según estima el gobierno.
De acuerdo con la proyección citada, se crearán unos 129 mil empleos mensualmente, cifra que si bien no llega a los 150 mil que se considera ideal por los economistas, sería suficiente para que el empleo se mantenga bastante saludable en el futuro próximo.
En cuanto a la inflación, si los pronósticos de la Casa Blanca son acertados y el IPC se mantiene por debajo del 3%, al tiempo que el Producto Interno Bruto (PIB) se desacelera, creo que el Banco de Reserva Federal (Fed) bajará la tasa de interés, que es hoy de un 5.25%, un nivel que si bien no es alto, tampoco es bajo.
Un eventual descenso de los tipos de interés en el país perjudica a la cotización del dólar, debido a que una caída del interés hace que los inversionistas vean menos atractivo invertir en activos financieros denominados en dólares.
Pero, en cambio, los intereses más bajos tendrían efectos edificantes, tanto para el aumento de gastos de los consumidores y de las empresas, como para el debilitado sector de bienes raíces, los tres pilares fundamentales de la economía estadounidense.
Además, paradójicamente, un dólar debilitado abarata y hace más competitivos a los productos estadounidenses, lo que estimula las exportaciones.
En fin, todo parece indicar que el ritmo de la economía mayor del mundo se modera hacia un nivel de crecimiento más sostenible, un mercado de trabajo más ajustado y tasas de inflación estables. Ojalá no surjan tormentas en el camino.
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