Guatemala: No empeoremos las consecuencias de las quiebras bancarias
Por Ramón Parellada
Siglo XXI
La regulación no es ninguna solución sino uno de los principales problemas.
Algunos congresistas han expresado que pedirán la intervención del Banco de Guatemala y del Gobierno para que, con fondos de ambas instituciones, paguen a los cuentahabientes de las off shore de los bancos quebrados. Esto sería una gravísimo error.
Si el Gobierno usara sus recursos para pagar a los cuentahabientes, entonces se estaría haciendo una transferencia injusta de riqueza de todos los contribuyentes hacia unos pocos afectados. El Gobierno tiene que destinar esos fondos, que provienen principalmente de impuestos, prioritariamente en su función básica que es seguridad y justicia. Jamás debe asumir el riesgo empresarial de ningún depositante o inversionista por más que digan que quienes depositaron o invirtieron en los bancos lo hicieron confiando en que estaba regulado.
La regulación no es ninguna garantía contra la quiebra de ninguna empresa o banco. Más bien, la regulación puede impedir el buen desempeño de cualquier empresa haciéndola menos competitiva.
De todos modos, el punto que quiero resaltar aquí es el de las consecuencias nefastas en caso que el Gobierno decidiera cubrir el monto de los cuentahabientes afectados de las off shore de los bancos quebrados.
Tenemos urgencia de resolver el problema de seguridad y de justicia. Cualquier fondo que se destine a otro propósito dejará de resolver nuestro problema principal. Me puedo imaginar a cualquier empresario con pérdidas recurriendo al Gobierno para que le cubra las mismas.
Tampoco es ninguna solución que los bancos sea estatales. Basta con ver lo que ha pasado con el Crédito Hipotecaria Nacional. Un banco estatal que tenía todo el apoyo del Gobierno y que ocultaba sus ineficiencias pero que al final de cuentas quebró. Sin embargo, el Gobierno sigue cubriendo sus pérdidas a cuenta de los impuestos. Esto es inmoral a pesar de ser legal.
Además, todavía falta ver lo que se viene ya que la situación de este banco es insostenible. Así podemos mencionar lo ocurrido con el Banco del Ejército, Bandesa y otras instituciones, no bancarias, como Corfina. La regulación no es ninguna solución sino que es uno de los principales problemas.
Si el Banco de Guatemala emite dinero para pagar a los cuentahabientes, entonces se haría otra injusta transferencia de riqueza que pagaríamos todos los ciudadanos mediante inflación. La inflación es uno de los peores impuestos. La pagamos todos, en especial los asalariados y quienes tienen ahorros en quetzales. La inflación destruye el ahorro, condición principal para generar inversiones productivas. Disminuye el poder adquisitivo del Quetzal y distorsiona los precios.
Los países que decidieron que sus bancos centrales cubrieran los fondos de los cuentahabientes, incluso de las off shore de los bancos quebrados, sufrieron una inflación descontrolada, una devaluación de su moneda y una caída de su Producto Interno Bruto. Todo provocó desempleo y pérdidas al resto de la sociedad.
Las off shore de los bancos quebrados deben seguir su proceso de liquidación y de aquí, pasado un tiempo, se devolverá una proporción de sus depósitos e inversiones a sus cuentahabientes. Los principales responsables son los dueños y representantes legales de los bancos, quienes tendrán que colaborar al máximo para ayudar en la aclaración e identificación de todos los activos buenos, a modo que puedan ser trasladados a otras instituciones y así resarcir proporcionalmente lo que resulte a los cuentahabientes e inversionistas afectados.
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