¿Deuda pública o inversion de riesgo?
Por Rómulo López Sabando
El Expreso de Guayaquil
Por décadas, políticos, gobernantes y ministros han endeudado al país, con el maniqueísmo de izquierda o derecha. Y, de que lo público es bueno, y lo privado es malo. Que endeudarse es patriótico. Que la inversión extranjera es mala. Pero ninguno, absolutamente ninguno, sea de izquierda o derecha, empresario privado, tecnócrata estatal o político “nacionalista”, ha tenido la entereza, la hombría, integridad, valor, rectitud, carácter y determinación de asumir la responsabilidad solidaria de garantizar y pagar, con sus bienes propios y familiares, sus aventuras financieras en la contratación de las deudas públicas, con que han embarcado al Estado y al pueblo.
Ninguno de los expertos, asesores, ministros, presidentes, han asumido ni asumen el co-pago personal en los endeudamientos. Con desparpajo, descaro, atrevimiento, insolencia, osadía, destreza, audacia, charlatanería, verborrea, labia, facundia, locuacidad, se la endosan al pueblo. No responden por los resultados negativos de la deuda pública por ellos contraída. Aunque sus bienes propios y familiares aumentan, “explicablemente”. Lo honesto, patriótico, valiente y sensato no es decir “no pago” sino “no endeudo al país”. (Ni con Venezuela).
La deuda pública externa, que aumentó 54 veces y la interna 127 veces de USD 241,5 millones en 1972 a USD 12.000 millones de dólares en 2006, debe ser auditada. Ecuador recibió, por deuda pública, USD 81.591 millones (¿dónde está la plata?) pero pagó USD 127.308,6 millones.
Han impulsado la deuda pública (garantizada por el Estado), satanizando a la “inversión de riesgo”, (sin aval del Estado), sea nacional o extranjera. Esta, con aval o sin aval, es huérfana de seguridad jurídica. La “inversión de riesgo” trae billetes, tecnología, genera empleo, capacita y es controlada por el Estado. La deuda, sólo billetes y corrupción. La manejan los gobiernos, sin control alguno del Estado. En la inversión de riesgo (que es siempre privada), si pierde, pierde. Pero si gana, gana también el país. En cambio, la deuda pública enriquece a pocos y empobrece a muchos. El país pierde y ganan los prestamistas y especuladores.
El presidente Correa ha dicho, con razón, que “uno de los principales desafíos del Ecuador es vencer la cultura de endeudamiento adquirida a través de los años y que ha llevado al país a una situación de sobreendeudamiento altamente costosa”.
Si económica o financieramente, las deudas, públicas o privadas, son producto del agio o del anatocismo y si, jurídicamente, adolecen de falsedad ideológica o falsedad instrumental, no se las debe negociar, renegociar, ni “honrar”. Hay colusión. Se las demanda, por su nulidad e invalidez. Cinco renegociaciones y seguimos empantanados. El “endeudamiento agresivo” ha financiado gastos corrientes y deudas atrasadas. Muy poco para inversiones. El “pago agresivo” lo complementa. Y ¿la Contraloría, Procuraduría, Tribunal Constitucional, Banco Central, Comisión de Control Cívico de la Corrupción, Defensoría del Pueblo, Superintendencia de Bancos o el Ministerio de Economía que han dicho. Bien, gracias. ¿O que han hecho? Nada.
Muchos “tenedores” compraron con descuentos hasta del 80% antes de la renegociación de 1995 que la resucitó el decreto 333, de sospechosa gestión. El problema no es el FMI. Son los gobernantes y los “negociadores comprometidos”.
Contrariamente, según América Economía, el multimillonario mexicano Carlos Slim, (propietario de Enitel, subsidiaria de América Móvil, Porta, que compra la telefónica Ecutel de Ecuador) se reunió con Daniel Ortega, parlamentarios y líderes empresariales de Nicaragua. Ya ha invertido USD 300 millones. Invertirá USD 250 millones más para el desarrollo de telefonía fija, móvil, datos e Internet de alta velocidad. Asegura que “En poco tiempo, uno de cada dos nicaragüenses tendrán un teléfono celular que aumentará su capacidad de trabajo y comunicación”, declaró. Estudia realizar inversiones en energía, infraestructura, salud y turismo. Por otro lado, empresas privadas chilenas han invertido en el exterior USD 2.388 millones en nueve años. La chilena Antofagasta Minerals compró la minera australiana Equatorial Mining en USD500 millones. Y sus inversiones en sus países son voluminosas.
En Ecuador, a los multimillonarios criollos se los persigue, ahuyenta y acusa de explotadores. ¿Deuda pública o inversión de riesgo? He aquí, el gran dilema.
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