Kirchner el ingrato
Por Román José Sandia
Venezuela Analítica
En la Europa de nuestros días pareciera no haber espacio para un Chávez. Esa combinación de caudillo de discurso izquierdista y proceder fascista es improbable en el viejo continente.
Allá son más coherentes. Está Lepen en Francia cuyo programa electoral despliega con gran correspondencia nacionalismo y xenofobia. En un esfuerzo por remitir muchas de las reformas que han entregado soberanía a Bruselas, presenta sus ideas, pero se para justamente allí donde otro candidato fija su meta: el abandono de la Unión Europea. Hasta aquí no llega el abanderado del Frente Nacional.
Los nostálgicos del socialismo real no siguen al anciano Lepen, les basta con copiar discursos viejos de otro dinosaurio, como ha hecho Ignacio Ramonet, impúdico autor de un libro de “copia y pega” con los kilométricos discursos de Fidel Castro.
Nuestro continuador de la saga del Otoño del Patriarca, un teniente coronel con intelectuales posmodernos que sí le escriben, presenta ciertas contradicciones. Su discurso antinorteamericano, sus arengas contra el capitalismo, llegan hasta la raya amarilla precisa: no deja de vender ni un barril de petróleo a EE.UU. Venezuela cada día le compra más a los gringos y aumenta el déficit de su balanza de pagos con la economía estadounidense, en especial con el estado de Florida.
En su desempeño como moscardón antiglobalizador, Chávez sigue un libreto contradictorio que algunos ingenuos turistas mochileros siguen y que otros gobernantes vivos aprovechan.
Esta última gira de Chávez por América Latina muestra otra vez su papel de instrumento de la política exterior de sus vecinos. Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Perú y hasta Colombia son beneficiarios del espectáculo chaviano. Mientras el venezolano vocifera, todos los demás países nombrados se acercan a Washington. Sus presidentes tienen puerta franca en la Casa Blanca y disimuladamente enseñan su amistad con Chávez para recibir más de la errática diplomacia gringa.
Chávez regala plata para comprar bonos argentinos que ellos mismos llaman basura, tomando en cuenta el pésimo registro que tienen los sureños para honrar sus deudas. Chávez, gracias a la intercesión de una dirigente peronista y seguidora suya, promete salvar y salva a una procesadora de leche argentina. Chávez se retrata con Maradona quien le declara amor eterno (sic). Chávez organiza mítines en Buenos Aires y le ofrece arreglar el problema de desempleo a los piqueteros. Amenaza con traerlos a Caracas para que sustituyan a los recién desalojados buhoneros de Sabana Grande.
Chávez se declara peronista (nada extraño si el General ha sido el paradigma del populismo latinoamericano) y si por lo momentos no hay Evita venezolana, las improvisadas misiones recuerdan el desempeño dadivoso de la consentida de los descamisados.
En fin, Chávez casi se saca el pasaporte argentino. Pero Kirchner no va al mitin anti-Bush que se realiza en su país, como no fue a la manifestación de los altermundistas, con Maradona como co-estrella, mientras se celebraba la última cumbre en tierras sureñas.
Un país casi monoproductor como Venezuela, con venta asegurada para su petróleo, propone que sus vecinos no firmen tratados de libre comercio con el mercado más grande del mundo. Intenta destruir a la Comunidad Andina de Naciones -de la cual se retira- y después de ingresar al Mercosur denigra de éste. La opción que impulsa es la asociación con la menesterosa economía cubana.
¿No es algo absurdo? Que a Chávez lo reciban sus vecinos sólo se explica por la dadivosa chequera que camina por América Latina. Alguien que se ha propuesto acabar con la tímida integración entre nuestros países. Quien no ha entendido, por ejemplo, que la Unión Europea primero se planteó la modernización económica y mucho después la organización política.
A pesar de todo el discurso bolivariano integracionista, la política exterior de Chávez ha buscado la división entre los latinoamericanos. Las ya incontables peleas con gobiernos y presidentes entre los que se cuentan Fox y Calderón, de México; Toledo y García, del Perú y Oscar Arias, de Costa Rica se suman a las amenazas de dejar sin petróleo a República Dominicana y a otros países caribeños.
En realidad ese sub-imperialismo que desea imponer Chávez y en el que parecieran dispuestos a colaborar Rafael Correa del Ecuador y el boliviano Evo Morales, tiene muchos obstáculos que remontar.
Y uno de ellos es la argucia de ciertos gobiernos hermanos, prestos a recibir los cheques venezolanos pero no a unirse a las peleas contra EE. UU.
¡Cómo envidiarán los ministros y demás altos funcionarios de Chávez a Kirchner! El hombre de Santa Cruz puede darse el lujo de recibir miles de millones de dólares pero no está obligado a oír los interminables monólogos del dueño de Pdvsa.
- 23 de junio, 2013
- 1 de febrero, 2026
- 31 de enero, 2026
- 15 de agosto, 2022
Artículo de blog relacionados
Infobae Alfredo, soy yo, Andreina. Aquí nos agarraron con Jairo… Los amo, los...
29 de enero, 20186to Poder Venezuela ha otorgado a Bolivia 404 millones de dólares en donaciones,...
21 de junio, 2013Por Joanna Slater The Wall Street Journal Al igual que los viajeros que...
30 de julio, 2007- 14 de diciembre, 2017














