Con la pólvora mojada
Por Sebastián Da Silva
El País, Montevideo
Tabaré Vázquez es un hombre de suerte. El destino hizo que tuviera que gobernar el Uruguay en su mejor coyuntura internacional desde la época de las guerras y por ende todo camina bien. La administración puede darse el lujo de experimentar en el arte de gobernar con una eficiencia lamentable sin mayores consecuencias, pues toda iniciativa gubernamental debe forzosamente pasar por el cernidor de las inocultables contradicciones que en su seno tiene el Frente Amplio-Encuentro Progresista. No quiero imaginarme a esta gente en un contexto de crisis, que por suerte nadie avizora.
Hacemos este preámbulo dado que se desató una polémica tan absurda como autista sobre la defensa nacional de los próximos años, que como todo en este gobierno tiene a gran parte de la población absorta en su incredulidad.
La sola mención de un informe argentino sobre doctrina de defensa disparó, utilizando términos belicistas, una batalla sobre el rol de las fuerzas armadas y el hombre común y silvestre, ante la hipotética invasión extranjera. Aquella intención del senador Saravia tan destemplada como ligera de tener instrucción militar en los liceos, se plasma en una decidida voluntad política del sector más poderoso del gubernismo de incluir algo de esto en el proyecto de ley de Defensa Nacional que la Ministra Berrutti enviara al Parlamento, justo cuando nombran a una abanderada de la no tenencia de armas en el Ministerio del Interior.
Asumiendo una responsabilidad que nadie le dio, un diputado ha pretendido dictar cátedra sobre lo bueno que seria que los uruguayos supieran utilizar las armas para defender a la patria en un conflicto eventual, al punto que toma como ejemplo el rol de los suicidas iraquíes. Su pasión por los soldaditos es tal que todos los ciudadanos tuvimos que escuchar espantados las virtudes de las guerras de guerrillas, la vulnerabilidad militar nacional y no sé cuántas cosas que en su cabeza sería necesario para defender el llamado patrimonio nacional.
La torre de Antel, el Palacio de la Luz, la represa de Salto Grande y nuestras aguas subterráneas serían defendidas por los obreros y estudiantes unidos y adelante con las AK- 47. Amas de casa expertas en granadas, adolescentes duchos en vigilancia militar y kamikazes artiguistas prestos para entrar en acción si la patria lo requiere.
Esta patología por las armas, que vuelve al tapete justamente por quienes hicieron de su manejo su fortaleza principal para derrocar democracias legítimamente constituidas, demuestra que detrás de la utilización del sentido común y alguna ocurrencia que caracteriza a su principal referente, el Ministro Mujica, hay quienes siguen teniendo su cabeza con la lógica de la guerra fría y lo que es peor quieren imponer esa visión al resto de nuestra sociedad.
Y eso es lo que nos preocupa, no que haya instrucción militar, que la descarto de plano por la poca seriedad del planteo, sino que una vez más el sesentismo exacerbado siga estando tan cerca de las decisiones de gobierno.
Wilson definía al Uruguay como una conjunción de valores y principios que nos diferenciaban del resto de la región. La educación, nuestra obsesión por tratar de ser justos, el respeto al Poder Judicial, nuestra tranquilidad por las garantías del sistema democrático, fueron y serán el verdadero patrimonio de los uruguayos. Y también serán nuestras principales armas a la hora de defender el país.
- 23 de junio, 2013
- 1 de febrero, 2026
- 31 de enero, 2026
- 15 de agosto, 2022
Artículo de blog relacionados
Infobae Alfredo, soy yo, Andreina. Aquí nos agarraron con Jairo… Los amo, los...
29 de enero, 20186to Poder Venezuela ha otorgado a Bolivia 404 millones de dólares en donaciones,...
21 de junio, 2013Por Joanna Slater The Wall Street Journal Al igual que los viajeros que...
30 de julio, 2007- 14 de diciembre, 2017














