El sueño universal
Por Guillermo Arosemena Arosemena
El Expreso de Guyaquil
Por naturaleza, el ser humano quiere vivir mejor intelectual y materialmente, sin limitarse a satisfacer sus necesidades básicas.
Caso contrario, el mundo no hubiera logrado el espectacular progreso humano. El deseo de surgir es tan grande que durante siglos no hubo educación y a pesar de esta gran desventaja, se creó riqueza a través de la producción de bienes y servicios. Entre la segunda mitad del siglo XVIII y la primera del XIX, la educación técnica no existía y a pesar de ello, tuvo lugar un largo período de innovación tecnológica, dándose más inventos que los últimos 10.000 años previos. Visionarios como Wedgwood y Stephenson en la Inglaterra del siglo XVIII, ni McCormick y Whitney en Estados Unidos, siglo XIX, tenían educación formal. ¿Cómo pudo ser posible tanto progreso con solo educación básica y sin conocimientos adquiridos en universidades?
La respuesta se encuentra en la última edición de la revista Forbes. A 20 triunfadores, se les pidió definir el sueño americano. Todos ellos habían sido pobres y logrado enorme éxito en la vida pública o privada. Las definiciones son muchas y no caben en esta columna, las más importantes son las siguientes: tener libertad para hacer lo que uno quiere dentro de la ley, tener libertad para no depender económicamente de nadie, tener aspiraciones y ambiciones positivas, desear trabajar arduamente, tener curiosidad intelectual, ser tenaz para ver realizados los sueños y tener la habilidad para ir tan lejos como sea posible.
El perfil señalado lo tiene una señora, quien me escribió, después de haber publicado mi artículo “Los pelucones del presidente”. A continuación se reproduce parte de su comunicación: “Desciendo de una familia analfabeta, del campo, de extrema pobreza, pero con una madre con un desarrollo de su inteligencia emocional aplicando en la práctica en la crianza de sus hijos, nos inculcó que siempre teníamos que tratar de estar entre los primeros de la clase, tener una visión pero cumplir la misión de lo contrario nos esperaba repetir el mismo ciclo de su vida. Cuando llegábamos a contar las desigualdades y los privilegios que tenían algunos “pelucones” mi madre era positiva, nos decía por eso ustedes tienen que aspirar a ser futuros “pelucones” pero más humanos ayudando a multiplicar “pelucones” exitosos y caritativos. “La igualdad tal vez sea un derecho, pero no hay poder humano que alcance jamás a convertirla en hecho”. Honoré de Balzac.
“Como mi instrucción de primaria y secundaria fue en sector público y del campo, compartiendo con personas casi de las mismas posiciones sociales y económicas, no recuerdo haber sido discriminada, tal vez con menos tiempo para las recreaciones, por las responsabilidades asignadas en el hogar para lograr más ingresos y la de cumplir con las tareas escolares. En mi instrucción de tercer y cuarto nivel tengo buenos recuerdos y buenas amistades, como mi fin era pasar el año con buenas calificaciones y el tiempo que quedaba libre trabajar para pagarme mis estudios. Mi hija estudia en colegio privado, de los de más prestigiosos académico-cultural de la ciudad y porqué no decir con principios morales, por lo que ella me cuenta en la adolescencia comienzan a formarse grupos cerrados que estando en la misma clase los demás son ignorados. Si viven al sur de la ciudad o en ciudadelas de poco renombre, su ropa no es de marca legítima y se visten con imitaciones son considerados cholos y no aptos para formar su grupo”.
“Yo me pregunto, ¿lo que cuenta mi hija le habrá sucedido al señor Presidente?
¿Quiénes somos los culpables para que estas personas sean resentidas sociales?
¿Cuántos resentidos sociales existen en el Ecuador? Creo que lo más urgente es buscar soluciones para en el futuro no se incrementen los resentidos sociales, que a mi modo de ver es alarmante, los pelucones de hoy tenemos la obligación de que nuestros hijos pongan en práctica la inteligencia emocional con sus compañeros, sus vecinos, los hijos de los trabajadores de sus padres, entonces habremos logrado que los futuros pelucones sean humanamente solidarios como lo manifiesta en su editorial y restemos resentidos con la sociedad”.
Felicito a la lectora, ha tenido una extraordinaria madre y me doy cuenta de que ella está educando de igual forma a sus hijos. Ella representa el auténtico sueño americano, que en mi opinión no se limita a un país, es universal. Lo hemos tenido en Ecuador, a pesar de toda la pobreza que existe.
La historia de pobres que han triunfado en Ecuador es muy conocida por mí, en mi actividad profesional he tenido contacto con muchos. La mayoría de los actuales exportadores no tenían dinero hace 30 años. Eran transportistas, tenían pequeños negocios en los pueblos o eran pequeños intermediarios. Otros prósperos empresarios, originalmente operaban desde la Plaza Central. Uno tenía una pequeña tienda en la última calle de atrás en Buena Fe, ubicado entre Quevedo y Santo Domingo. Con los años movió su negocio a la calle principal, donde está la carretera, posteriormente se mudó a Manta para abrir una empresa exportadora. Hace 35 años, llegó a Quevedo un ciudadano de la Sierra con 4 hijos. En pocos años comenzaron a hacer negocios, actualmente tienen un sinnúmero de empresas en Quevedo y Guayaquil, incluyendo empresas exportadoras. Hace 30 años, dos hermanos dejaron de trabajar para terceros y comenzaron negocios industriales propios en Guayaquil, y al momento cada uno tiene sus propias empresas prósperas con ventas anuales que seguramente superan los 10 millones de dólares. Hace 38 años, le conseguí trabajo al hermano menor de una costurera, quien se acababa de graduar de contador. Entró de asistente en el departamento contable, luego fue contador, posteriormente contralor y finalmente gerente general de una de las compañías más grandes de Guayaquil; al presente es dueño de su propia empresa.
Que hay injusticias sociales, indudablemente, ¿en qué país no hay? Es obligación de los padres educar a los hijos en valores humanos y ser solidarios con los demás; enseñarles que de adultos, se debe pagar sueldos y salarios justos y ayudar al necesitado, etc. Ciertamente estos principios son transmitidos por padres de bien a sus hijos, incluyendo la noción de que no todo en la vida es materialismo, y se debe siempre tener presente a las personas en peor situación.
- 15 de agosto, 2022
- 29 de enero, 2019
- 31 de enero, 2026
- 23 de junio, 2013
Artículo de blog relacionados
- 22 de noviembre, 2020
Diario Las Americas Mientras más leo los análisis políticos internacionales, más me siento...
20 de agosto, 2016BBC Mundo Una nueva generación de grupos armados y narcotraficantes en Colombia ha...
12 de septiembre, 2010The Wall Street Journal Por primera vez en casi dos años, las familias...
18 de septiembre, 2009













