El acceso a capital es clave para la prosperidad latinoamericana
Por José Enrique Idler
Diario Las Americas
Adam Smith con su celebre metáfora de la mano invisible, reconciliando cada interés individual con la creación del bien común, describió un sistema económico que le ha dado a la humanidad un nivel de prosperidad sin precedente histórico. Es esta premisa de la mano invisible enmarcada dentro de un conjunto de iniciativas eficaces y concretas lo que le traerá prosperidad a Latinoamérica. Una de esas iniciativas debe consistir en mejorar los canales de acceso a capital para la microempresa y mediana industria en la región.
Los mecanismos de libre comercio se han vuelto vitales para varias de las economías latinoamericanas, tal y como lo demuestran el gran interés de Colombia y Perú en consolidar tratados de libre comercio con los Estados Unidos. Pero existe la creciente convicción de que estos mecanismos comerciales deben mezclarse con otras iniciativas diseñadas para la creación y promoción de la prosperidad económica y social. Tal es la razón, por ejemplo, por la cual agencias de desarrollo económico han colocado mayor énfasis en el desarrollo de capital humano, el Estado de Derecho, las libertades civiles y el fortalecimiento de sistemas financieros.
Prestamos y capitales son parte de este conglomerado de políticas que deben implementarse, a nivel de los sectores públicos y privados, para catalizar el desarrollo. El espíritu emprendedor sólo se fomentará al apoyar e impulsar instituciones financieras que faciliten préstamos e inversiones en la pequeña y mediana empresa en Latinoamérica.
La maquinaria por medio de la cual las sociedades crean prosperidad se caracteriza, en su forma más simple, por tener engranajes buscando crear lucros individuales, que se traducen en una ganancia integral para todas las partes. Para poner a los engranajes en marcha, se hace crítico gozar de acceso a las fuentes de capital.
Sería ingenuo pensar que el acceso a capital es la única condición para la creación de una sociedad caracterizada por el bienestar, sobre todo si se extiende el sentido de bienestar a lo social, en vez de sólo a lo económico. Hay condiciones legales, éticas y culturales que deben tomarse en cuenta para el impulso efectivo y significativo de una sociedad que genere verdadero bienestar.
Sin embargo, el principio de las condiciones para la prosperidad y el bienestar se encuentra en las simples y múltiples iniciativas de personas dedicadas al forjamiento del lucro por medio del trabajo. Para que dicha actividad pueda tomar lugar hace falta obviamente acceso a las fuentes de capital.
Las inversiones y préstamos financieros son esenciales. El florecimiento de las empresas impulsadas por préstamos accesibles o inversiones es la llave con la que será posible abrir la puerta y marchar hacia otros espacios del desarrollo social. Cuando el pequeño empresario pone en marcha su proyecto cumple con una vocación que lleva consigo el potencial de beneficiar al colectivo.
Capital y empresas como tal no solucionaran todos los problemas de las sociedades latinoamericanas. Aun así, sin estos elementos, no será posible generar las condiciones de prosperidad que sirven de plataforma para todos los otros componentes del desarrollo. Sin trabajo y pan en la mesa, las meras reformas gubernamentales, así como las políticas de educación y salud, se convierten en instrumentos redundantes y limitados.
Se hace difícil volcarse hacia los temas de la reforma, la salud y la educación sin un mínimo de prosperidad material producida dentro del mismo entorno social. Es necesario comenzar con la satisfacción de necesidades materiales que nace de recursos no sencillamente otorgados por agencias externas, sino producidos de forma sostenible por los mismos habitantes de una sociedad.
Es así que las entidades financieras y el acceso a sus préstamos e inversiones son elementos necesarios para impulsar el desarrollo. El principio de la mano invisible jugará su papel cuando se les abra oportunidades a campesinos, negociantes y mercaderes por medio del acceso a las fuentes de capital.
José Enrique Idler es consultor de relaciones gubernamentales en Washington D.C.
- 18 de mayo, 2012
- 6 de junio, 2011
- 23 de junio, 2013
- 15 de agosto, 2022
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