El auge de las monedas latinoamericanas continúa
Por Rafael Pampillón Olmedo
La Opinión, Los Angeles
Los altos precios de las materias primas y más inversiones extranjeras directas son dos de las causas de su apreciación
Las monedas de América Latina se han apreciado mucho desde comienzos de este año. La causa es la fuerte entrada de dólares en la región.
Surge entonces la pregunta: ¿por qué entran los dólares?
1) El aumento de las exportaciones: efectivamente, el auge de la demanda mundial de los principales productos latinoamericanos, desde la soya hasta el café y el hierro, el acero y los textiles, ha impulsado los precios y los volúmenes de las exportaciones latinoamericanas a niveles récord.
2) El aumento de la inversión directa (IDE) proveniente del exterior en un ambiente de crecimiento económico relativamente estable y sostenido.
3) Al fuerte aumento de los ingresos en dólares provenientes de las exportaciones y de la IDE hay que añadir la entrada de capitales “golondrinos” (especulativo de corto plazo), que también supone un fuerte ingreso de divisas que aprecian las monedas latinoamericanas y deprecian el dólar.
Los principales atractivos de la entrada de este capital especulativo son los altos tipos de interés y las alzas en las Bolsas.
Brasil, Chile y México tienen sus Bolsas en máximos históricos. Aunque este incremento de la oferta de dólares en Latinoamérica refleja confianza en sus economías, desgraciadamente está apreciando el valor de sus monedas.
Esta apreciación está produciendo efectos negativos sobre la economía de estos países, porque un dólar débil desanima la exportación y abarata las importaciones, lo que pone en peligro el empleo y el crecimiento de la producción de los países latinoamericanos.
Los países más afectados por la depreciación del dólar son aquellos en los que la economía tiene un perfil exportador más pronunciado. Así, las empresas cuyo negocio tenga una alta proporción en dólares —como las petroleras o exportadoras de otras materias primas— se verán más perjudicadas que aquellas que vendan en el mercado local.
Por tanto, esta apreciación de las divisas podría socavar la competitividad de América Latina, amenazando los empleos en sectores como el turismo en México, los automóviles en Brasil, la maquila en República Dominicana, la pesca en Perú o el café en Colombia.
Sin embargo, no son sólo los exportadores los que se ven perjudicados por la apreciación de sus monedas, también los productores nacionales que venden en el mercado local. Ello se debe a que las importaciones son más baratas.
También los que reciben remesas de emigrantes se ven perjudicados, ya que ahora por cada dólar que reciben obtendrán menos pesos o reales en el país de origen.
En un intento por evitar una mayor apreciación de las monedas latinoamericanas y evitar también la entrada en un ciclo de debilidad de la moneda después de este fuerte repunte, algunos gobiernos —como el de Brasil o el de Colombia— han tomado medidas que apuntan a reducir la especulación y a ayudar a fortalecer el mercado de divisas.
No obstante, las monedas apenas han reaccionado a estas medidas y siguen apreciándose. No son buenas noticias para América Latina.
Rafael Pampillón Olmedo es profesor del Instituto de Empresa de Madrid, España.
- 15 de agosto, 2022
- 10 de febrero, 2026
- 25 de noviembre, 2020
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