Drama de un deportado sin patria
La Opinión, Los Angeles
ALEDO, Texas. — Lorrie Whiteley McMillan pasó nuevamente las fiestas de fin de año sin su hermano Robin Whiteley.
Ruega por que la pesadilla que vive su familia con el sistema de inmigración se acabe pronto y que Robin pueda regresar a Texas, donde residió toda su vida.
Lorrie, de 43 años, tenía ocho anos cuando sus padres trajeron un bebé que bautizaron Robin. Ahora, debido a errores cometidos por los padres en el complejo proceso de adopción y malas decisiones por su parte, Robin, de 35 años, fue deportado a México.
“No es un indocumentado”, afirma Lorrie. “No falsificó sus documentos. No vino a escondidas. Es estadounidense”.
Para las autoridades, no obstante, su hermano no tiene país de origen.
En 1974, una partera de El Paso le entregó a Lora y Royce Whiteley, de Fort Texas, un bebé nacido el día previo. Seis años después, cuando vivían en Woodville, los Whiteley adoptaron formalmente al niño.
En 1984, la pareja y sus seis hijos se radicaron en Lufkin.
Lorrie, quien nació también en México y fue adoptada de niña por los Whiteley, recuerda a su hermanito como cualquier hermana que tuvo un niño que la molestaba. Pero ella estaba pendiente de él.
“Siempre protegía Robin”, relata. “Era como un juguete y yo lo cuidaba”.
De adolescente, Robin era un muchacho atlético y se dedicó al boxeo, indicó. “Era un adolescente típico, normal y alocado al mismo tiempo”.
Pero Robin admite que su hermano cometió errores.
Los archivos estatales indican que fue convicto por delitos menores y estuvo preso por posesión de drogas.
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