Guatemala: Hacia leyes laborales más flexibles
En Argentina, cuatro de cada 10 trabajadores operan fuera del marco legal; es decir, en la informalidad. En Guatemala esa cifra se incrementa a siete de cada 10 trabajadores. La urgencia de flexibilizar las leyes laborales en Guatemala es mayor que la de Argentina, pero nuestros amigos del sur ya tomaron la delantera. ¿Por qué hay tanta informalidad en Guatemala y en el resto de los países latinoamericanos? Según el libro El otro sendero, de Enrique Ghersi y Hernando De Soto, se debe a dos factores: exceso de impuestos y exceso de trámites, leyes y legislaciones. La legislación laboral es tan rígida que, en vez de defender el empleo formal, lo impide. Al darle tantos privilegios a los trabajadores, distorsiona por completo el salario. Al final, cuando se le tiene que pagar al trabajador, se le aplican muchas cargas a la empresa que lo único que hacen es dividir el salario en distintos supuestos beneficios que recibirá el trabajador, reduciendo lo que mes a mes recibe líquido.
Esto solo es una pequeña parte de lo que desincentiva el trabajo formal. Las políticas de despido e indemnización no son claras. Si un trabajador ha sido favorecido con cosas extras al salario líquido que recibe, puede pedir a un juzgado que eso se le incluya en el cálculo de su indemnización, como si fuera parte del sueldo. La falta de claridad en estos privilegios ha provocado que los juzgados se saturen por estas y otras diferencias. La indemnización tampoco tiene límite en Guatemala y provoca incertidumbre, ya que se debe utilizar para el cálculo el promedio de los últimos seis meses de lo que recibe el trabajador. ¿Cómo se puede tener una provisión adecuada cada vez que hay incrementos salariales, si eso hace que el monto reservado por todos los años anteriores se incremente también?
Los salarios mínimos también causan desempleo y provocan que las pequeñas y marginales empresas funcionen al margen de la ley. En Guatemala, el salario mínimo ha superado el salario de mercado. Solo unas cuantas empresas grandes e industriales pueden con ello. En la agricultura no se contrata personal fijo, por toda esta legislación. Además, el salario real en el interior del país es mucho menor que el salario mínimo. Esta legislación excesiva ha provocado que, en la agricultura, no se contrate personal fijo, pues, de hacerlo, muchas actividades dejarían de ser viables. En Argentina también existe un salario mínimo, pero es menor que el de mercado. Por ello, la economía informal allí no ha sido tan grande como en Guatemala, aunque sí se ve afectada por la rigidez laboral y la falta de flexibilidad. Esto quedó resuelto parcialmente en las modificaciones actuales, dejando mayor claridad en lo que se puede y no se puede hacer a la hora de contratar y despedir a un trabajador.
Lo ideal sería dejar a las personas libres de contratarse por lo que acuerden entre sí. Al fin y al cabo es un contrato entre dos partes. Pero la legislación laboral lo impide. Si queremos que la economía crezca más, debemos flexibilizar las leyes laborales eliminando todas esas rigideces que impiden mayores inversiones y empleos formales.
El autor es empresario, catedrático universitario y director del Centro de Estudios Económico-Sociales (CEES).
- 10 de febrero, 2026
- 16 de agosto, 2008
- 8 de septiembre, 2014
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