Humboldt y su legado humanista.

Terminé de leer la magnífica biografía, La invención de la Naturaleza: El nuevo mundo de Alexander Von Humboldt, escrita por Andrea Wolf. Es uno de esos personajes que están en el fondo de mi película mental de gente importante, de gran influencia en las Ciencias Naturales y que pasó por Ecuador mi país natal, pero del cual no tenía mayor registro de su importancia. Es vagamente mencionado en las clases de ciencias naturales, su nombre designa la corriente marina de agua fría de Humboldt, y hay un montón de entidades que llevan su nombre, como el colegio Alemán Humboldt de la ciudad de Guayaquil. Su nombre es muy común, pero a la vez poco estudiado, en mi país por lo menos, a menos que se tenga interés por las ciencias naturales, pasa desapercibido para la mayoría de la gente y se ignora tremendamente a pesar de estar tan omnipresente. Humboldt es un personaje que tuvo una vida no solamente interesante y aventurera, sino también muy influyente, no solo con otros científicos y el desarrollo moderno de las ciencias, pero en el pensamiento político y social de Sudamérica, Norteamérica, y Europa.
Humboldt era un hombre ilustrado que creía en la capacidad de la razón para conocer y aprender sobre el mundo que nos rodea. Su método que terminó siendo el método de las ciencias naturales, consistía en llevar observaciones y mediciones minuciosas y constantes, como altura, presión, temperatura, formas, colores, aromas, para luego ir construyendo no solo tablas exhaustivas, como se hacía en ese momento al hacer observaciones científicas, si no también usar ilustraciones detalladas, acompañado de un lenguaje poético y con una bella narrativa para describir lo que estaba observando, oyendo, oliendo y percibiendo.
Con eso construía un relato y una visión mas completa y apasionante, en una época en que la única multimedia existente era la palabra escrita, para darnos una imagen de lo que observaba, y a su vez ir armando correlaciones con otras experiencias pasadas de sus viajes y aventuras. Después de todo, leyendo la biografía que le hace Wulf, no podía ser de otra manera, pues fue muy amigo del gran poeta alemán Goethe, naturalista también, pero más conocido en el mundo de la literatura. A pesar de tener una diferencia significativa de edad de casi 20 años, mantuvo amistad y correspondencia hasta el final de la vida de este y su influencia narrativa es clara.
Su concepción del mundo era que este era como un sistema que no era la suma de distintas partes, sino más bien la interacción de distintas cosas unas con otras que se influencian mutuamente y que no eran entidades autónomas o independientes, aisladas del conjunto. Con este estilo su narrativa fue capaz de lograr interesar a diferentes científicos, naturales y sociales de que el mundo era un sistema interconectado, por lo tanto el uso de analogías del mundo natural también ayudaban a extrapolar ideas similares en otros ámbitos de la vida en sociedad y otros campos del saber.
Sus conexiones con los científicos y políticos, fueron bastante sorprendentes, no estaba solamente en el mundo alemán de la época, ni de Europa, si no que llegó a influenciar a personajes dispares y lejanos como Simón Bolívar. Bolívar era joven cuando lo conoció a Humboldt, y este ya era una celebridad. Andaba por Europa con su maestro Simón Rodríguez, llevando una vida diletante y despreocupada, allá por 1805, en la época de Napoleón, que al poco tiempo se convertiría en Emperador absoluto. Bolívar estaba aún lejos de su impulso independentista y vemos como Humboldt recién llegado de su gran viaje por, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Cuba, México, Estados Unidos, logra inspirar al joven con sus historias y narraciones, que le abren los ojos a la tierra de la cual era nativo y que sin embargo no conocía realmente.
Humboldt recorrió a pie y exploró junto al botanista Aimé Bonpland por Sudamérica, el Orinoco, subió a la cumbre del Chimborazo y con sus descripciones naturales influyó para que Bolívar hiciera el mismo camino y escribiera Mi delirio sobre el Chimborazo, siguiendo los pasos de Humboldt, con quien se escribiría casi hasta su muerte en 1830. Charles Marie la Condamine, el otro gran naturalista francés, que determinó donde pasaba la línea ecuatorial en su viaje a lo que ahora es Ecuador, también fue inspiración para el viaje de Humboldt.
Humboldt fue amigo muy cercano e íntimo, de otro prócer de la independencia de Ecuador, Carlos Montúfar, quien lo acompañó desde Ecuador hasta su regreso a Europa y de donde se fue finalmente para luchar por la independencia. Montúfar fue asesinado en el fragor independentista en 1816, en la actual Colombia, y era hijo del Marqués de Selva Alegre, Juan Pío Montúfar, otro prócer quiteño asesinado en los albores de la rebelión contra la invasión napoleónica a España, entre 1809 y 1812, en el levantamiento en la región contra semejante abuso.
La lista de científicos y personalidades de la época con los que interactuó y conoció, es interminable, diversa y fue una constante a lo largo de su vida. En su viaje a Estados Unidos, por ejemplo, influyó profundamente en la joven república americana que acababa de adquirir de los franceses, a precio de gallina con peste, Luisiana. Esta originalmente española, pero que habían perdido, por cuestión de tratados de amistad con Francia, ante la expansión Napoleónica, los franceses prefirieron rematarla antes que perderla ante una joven nación que buscaba crecer. Estados Unidos de esta manera comenzaba su expansión al oeste, y Humboldt fue vital para generar interés entre su clase política. Thomas Jefferson, Presidente en el momento de su visita, era admirado por Humboldt al ser el autor de la declaración de la Independencia en 1776 por los profundos ideales humanistas sobre los que estaba asentada dicha declaración.
Humboldt se reunió extensamente con algunos de los próceres de Estados Unidos, durante los meses que estuvo ahí. Les proveyó de información e inteligencia a través de informes detallados, y ampliamente circulados entre altas esferas del gobierno, sobre México, el mundo hispanoamericano, las riquezas naturales y el ambiente político y social en los virreinatos españoles. La invasión francesa de España, la toma del reino por parte de Napoléon y la coronación como rey de su hermano José Bonaparte, Pepe botella, dio el gatillazo para la rebelión primero, como rechazo al atropello contra la monarquía española y luego más tarde a la independencia definitiva con el regreso a la corona del borbón Fernando VII, que no entendió el momento político que se enfrentaba ahora como rey constitucional y ya no como rey absoluto. No me cabe duda que estas informaciones de Humboldt hicieron que Estados Unidos brinde un apoyo decisivo a las independencias pues ya no veían a la región, como un mundo extraño y alejado, sino más bien como algo a lo cual valía la pena apoyar para replicar el modelo republicano de Estados Unidos.
Otro de los personajes norteamericanos que fue influenciado por Humboldt fue Albert Gallatin, primer secretario del tesoro de Estados Unidos y arquitecto del sistema financiero y monetario de Estados Unidos que logró recuperar de la quiebra que generaron las guerras de independencia. Pocos saben, y de hecho la versión en español de la wikipedia omite que Gallatin se convirtió al final de su vida en científico naturalista, influenciado por Humboldt, un etnógrafo que estudió las tribus indígenas americanas y que abogó por sus derechos y a poner un freno a la guerra con México. En esta guerra México perdió más de la mitad de su territorio frente a las intenciones expansionistas del Presidente Polk en 1846 que terminó llevándose Nuevo México, Arizona, California, adicional a Texas que se había independizado en 1836 y que más tarde se había federado con Estados Unidos.
Humboldt era un humanista, anti esclavista hasta el tuétano, que sentía asco y revulsión ante el esclavismo de los primeros años de Estados Unidos, eso no le impidió reconocer que en ese país se estaba fraguando una gran nación, a pesar de ese pecado original de la esclavitud. El apoyo a la independencia y la formación de las repúblicas hispanoamericanas, lo hizo de buena fe pues Humboldt compartía los ideales originales de la revolución francesa en contra de las monarquías, y abogaba por repúblicas libres e independientes y con sus informes hizo que Estados Unidos apoye esa visión independentista a pesar de tener culturas diferentes y tener una visión aislacionista.
Los libros de Humboldt se vendían, por primera vez en la historia, como best sellers, en ediciones bellamente elaboradas con paisajes y láminas coloreados, que ayudaban a explicar lo que narraba. Eso a muy alta calidad para la época, con altísimo costo, que se vendían y se agotaban rápidamente cuando salían a la venta. Estos comentarios de Humboldt ayudaron a denunciar, a generar horror y rechazo a la costumbre de la esclavitud y finalmente a su abolición en el mundo Occidental por parte de Inglaterra, mucho antes que la guerra civil americana y que como dominó continúo en el resto de América, siendo la más tardía la abolición en Brasil en 1888.
Humboldt creía en el poder de la ciencia al servicio de la sociedad y muchas de sus observaciones ayudaron a cambiar los males sociales de la época, como la esclavitud que hemos mencionado, pero también llamando la atención sobre el efecto de la interacción del hombre y el ecosistema. Humboldt fue el primero de los ecologistas, que con sus descripciones de cómo a veces la interacción del hombre sin apreciación por la naturaleza transforma irremediablemente el medio ambiente. Lo que podía parecer progreso a veces era un retroceso o destrucción de los procesos naturales delicadamente en equilibrio, que a pesar de ser molestos o fastidiosos para los humanos cumplían una función en los procesos naturales de otras especies, de los cuales la humanidad dependía. Las apreciaciones de Humboldt ayudaron a entender y de cierta forma inventar la naturaleza como la entendemos ahora.
Aunque Humboldt logró viajar a Siberia y acercarse al Asia, tenía todo el tiempo grandes planes para viajar a otros lados, la presión por escribir y buscar mecenas que lo financiaran en sus proyectos científicos y literarios lo ataron por largo tiempo a Europa y no volvió a hacer un viaje tan impactante como el de las Américas. Tuvo muchos planes fallidos para visitar Asia y conocer de cerca los Himalayas, pero su influencia gracias a sus libros y conferencias lo terminaron convirtiendo a una especie de estrella del jet set de su época. La gente lo buscaba para escucharlo y no pocas veces llenaba auditorios cuando se presentaba a dar conferencias sobre sus viajes y sus observaciones. Era algo que no había ocurrido antes con otros y casi siempre pasaba lo mismo, en sus viajes por Londres, París, su ciudad musa, y otros lugares que visitó.
Otro de los que cayeron bajo el hechizo de Humboldt y que conoció ya en la vejez fue Charles Darwin. El joven Darwin leyó los libros de sus viajes por Sudamérica, las descripciones de flora y fauna y formaron parte de sus lecturas de cabecera, durante su viaje en el Beagle en su vuelta al mundo. Alcanzó Darwin a conocerlo a Humboldt en su estancia en Londres y el aún joven e inexperto Darwin se sintió al principio abrumado ante este gigante de la ciencia que hablaba sin parar. Sin embargo superada la timidez inicial, Humboldt hizo observaciones y comentarios que fueron importantes para el desarrollo de sus ideas posteriores, una vez que escribió sobre lo que había visto en su viaje en el Beagle por las costas de Sudamérica. Se sintió inspirado e impulsado a escribir el origen de las especies y construir su teoría de la evolución siguiendo la metodología y técnica de Humboldt.
Con respecto a Hispanoamérica, Humboldt, en mi opinión, mal entendió el proceso civilizatorio español y aunque hizo observaciones apropiadas sobre las iniquidades que veía en esa época, en un imperio que había entrado en decadencia, después de la toma de la monarquía, por parte de los Borbones en 1700, no vio todo el proceso histórico. Para la época en que lo visitó, solo vio lo malo y no pudo apreciar lo bueno que pudo haber tenido este proceso. Tal vez, habría apreciado el proceso civilizatorio de los escolásticos del siglo XVI y habría compatibilizado su visión integradora de las ciencias con la visión menos atomizadas y más humanista de los escolásticos, de haber conocido su pensamiento. De haberlos conocido habrían sido elementos claves para Humboldt, cosas como la teoría del derecho natural, los debates de Valladolid, el testamento de la Reina Isabel otorgando igualdad a los nativos como súbditos en 1504, mucho antes que en el resto del mundo Europeo, la noción de las repúblicas de indios para su protección, la idea de los límites al poder imperial a través del derecho natural y de respeto a los súbditos por encima de la autoridad real.
Humboldt era un antropólogo al igual que los primeros conquistadores y los sacerdotes enviados a evangelizar primero, pero que luego se volcaron a proteger a los nativos y su dignidad humana, y terminaron maravillados con la cultura indígena. Esto se reflejó en sus escritos que rescataban muchas de los elementos de la cultura autóctona y las lenguas nativas recogidas en sendas gramáticas, diccionarios, mucho antes de las mismas en idiomas como el alemán o los relatos que nos dejaron sobre la conquista y lo que fueron viendo. Lamentablemente con el racionalismo y el creciente anticlericalismo, estos valores y cultura de respeto a la dignidad humana, se habían ido perdiendo o desvalorizando con el tiempo en el mundo hispánico del siglo 19 en los albores de la independencia.
En el presente nos beneficiaría conocer esa visión de Humboldt más integradora y menos atomizada de la ciencia, donde muchos científicos viven en sus torres de marfil, sin entender qué conexiones puedan haber entre las ciencias naturales y las ciencias humanas o sociales. No pocas veces está visión miope ha llevado a ignorar uno u otro campo en el mejor de los casos, o peor, cuando no se la entiende, a sugerir formas de cuidar el medio ambiente que lejos de lograr resultados, logran miseria, pobreza y hasta destrucción en una comprensión básica o limitada de cómo interactúan los seres humanos con la naturaleza y las sociedades.
Solo si pudiéramos tener claro que el cuidado de la naturaleza no tiene por qué estar reñido con el progreso humano o los seres humanos no tienen por qué ser aniquilados y reducidos en un mal entendido amor por la naturaleza, lograremos entender que el florecimiento humano requiere también de un cuidado de la naturaleza y dicho cuidado no puede ir en detrimento de la humanidad. Esto es como intuía Humboldt, sobre los elementos de la naturaleza, un todo vivo, en la cual el ser humano es parte y no enemigo de esta.
- 10 de febrero, 2026
- 16 de agosto, 2008
- 8 de septiembre, 2014
Artículo de blog relacionados
La Nación La verdadera prueba del valor de un estadista no está en...
5 de enero, 2013Caido del Tiempo En síntesis, la adopción de la reflexión política consiste en...
1 de octubre, 2021Editorial – El Tiempo, Bogotá El pasado 12 de septiembre, Guatemala celebró sus...
19 de septiembre, 2011- 10 de octubre, 2018














