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La política y los índices de auditoria del IRS
22/4/2001
William F. Shughart II, Michael Reksulak, Marilyn Young

Un IRS “quebrado” podría padecer de demasiada vigilancia

Mientras que los millones de contribuyentes que aguardaron hasta el último minuto luchaban por sumar dólares y centavos a fin de lograr remitir a tiempo sus declaraciones de impuestos al Internal Revenue Service (IRS es un la sigla en inglés para el Servicio de Rentas Internas), la propia agencia se encontraba contando los centavos. Cuando la nueva IRS Oversight Board (Junta de Vigilancia del IRS) se reunió el pasado mes, un financiamiento más generoso para la agencia constituyó su prioridad más alta. Los nueve integrantes de la junta, quienes son nominados por el presidente y confirmados luego por el Senado, describieron al IRS como “quebrado” y declararon que más fondos que los que el Sr. Bush había propuesto serían necesarios para enmendar los problemas de la agencia.

El Congreso creó a la junta en el año 1998 tras la celebración por parte del Comité de Finanzas del Senado de audiencias públicas, las primeras en veinte años, sobre los abusos del IRS. Durante días, el comité oyó el testimonio de enojados contribuyentes quienes relataban historias de horror acerca de agentes impositivos demasiado agresivos, quienes ejercían facultades aparentemente ilimitadas. Al concluir las audiencias, el Comité de Finanzas rotuló al IRS como una agencia truhana, pero no asumió responsabilidad directa alguna por reprimirla. En su lugar, el Congreso votó por delegar parte de la tarea en una junta de vigilancia “independiente” dentro del ámbito del Poder Ejecutivo.

¿Precisa en verdad de más supervisión el IRS, o la agencia ya padece en demasía de la intervención política? Durante los pasados veinte años, los distintos congresos y presidentes se han opuesto plenamente a las exigencias presupuestarias de la agencia. No sorprende entonces, que durante el mismo período, el porcentaje de las declaraciones de impuestos que son auditadas haya también caído cada año. Las menguantes asignaciones han forzado a los agentes impositivos a tomar decisiones difíciles al momento de tener que seleccionar cuáles declaraciones de impuestos auditar.

Tal vez una consecuencia no deseada de las presiones presupuestarias, sea la de que el IRS aparezca como que de una manera desproporcionada se concentra en los contribuyentes de bajos ingresos, aquellos que reúnen los requisitos para recibir un crédito tributario por sus ingresos laborales (EITC es su sigla en inglés), el que fuera designado para ayudar a aliviar la carga de los impuestos regresivos aplicados sobre la nómina salarial. El IRS defiende estas auditorias, razonando que las mismas son más baratas de administrar que el hecho de dedicarle recursos al examen de las declaraciones de impuestos de los contribuyentes acomodados. Los confusos detalles involucrados en el cálculo del importe del crédito que puede ser legalmente exigido, implican que un auditor se encuentre proclive a determinar que el solicitante del EITC en verdad debe más en concepto de impuestos. ¿Pero está realmente cómodo el Congreso con esta imagen de estar cimentando un superávit presupuestario sobre las espaldas de los contribuyentes de menores ingresos?

Ajustados presupuestos para el IRS pueden producir también algunas consecuencias deliberadas. Cuando los comités de supervisión en el Congreso ejercen su autoridad presupuestaria sobre el IRS, la agencia se ve obligada a cumplir con los deseos de los miembros del comité. El control parlamentario del monedero envía un claro mensaje: cumplan con nuestras exigencias o verán a su presupuesto recortarse aún más. Una posibilidad es la de que los miembros del comité de vigilancia utilicen interesadamente su poder para ver que el IRS se comporta de manera moderada respecto de sus electores, y que reasigna a los recursos con los que cuenta para hacer cumplir la ley a efectos de destinarlos hacia los contribuyentes que no poseen el beneficio de dicha representación.

En un estudio que aparecerá en la edición del mes de julio de 2001 de la publicación Economics and Politics, damos cuenta de esa clase de influencia política sobre el IRS. Cuando el número de agentes impositivos, la cantidad de ingresos potencialmente no informados, y la fracción de peticionantes del EITC se mantienen constantes, el porcentaje de aquellas declaraciones de impuestos que fueron auditadas durante los años 1992–1997 fue significativamente menor en los 33 distritos del IRS que contaban con un representante parlamentario en alguno de los varios comités de vigilancia claves del IRS.

Al parecer, la política presidencial ayuda igualmente a explicar la amplia disparidad en los índices en los cuales las declaraciones de impuestos son auditadas a través de los distintos distritos. Manteniendo a las demás variables constantes, los índices de auditoria (no incluidas las auditorias de correspondencia debidas a documentos que no concuerdan o a errores matemáticos) fueron significativamente menores en los distritos del IRS que son tanto ricos en votos electorales, como competitivos en el voto popular para el cargo de presidente. Consecuentemente, los presidentes tienen más que ganar políticamente si le dan otra dirección a los esfuerzos de la agencia tendientes a aplicar las leyes tributarias.

Dado que el IRS ya responde a la politiquería presidencial, nadie debería sorprenderse si la nueva junta de vigilancia no resulta más eficaz para frenar los abusos que lo que aparentemente lo han sido los comités de supervisión parlamentarios. La junta de vigilancia es en realidad una redundante cortina de humo política.

Nuestra evidencia sugiere que “una burocracia descontrolada” no explica el bien documentado comportamiento de los agentes del IRS. El motivo por el cual agresivamente sus agentes buscan de manera incluso más impertinente ingresos impositivos adicionales en aquellos lugares que tienden a tener menos de ellos, se debe a que el IRS está haciendo lo que el presidente y el Congreso desean que haga.

Como resultado, el circulo vicioso puesto en movimiento por la estrategia del IRS de concentrarse en los contribuyentes pobres, a la vez que permanece en sintonía con los deseos de los presidentes y de los miembros influyentes del Congreso, quienes personalmente se benefician con una aplicación menos agresiva de las leyes en distritos y estados selectos, tiene todas las probabilidades de continuar sin ser mitigado.

Traducido por Gabriel Gasave


William F. Shughart II es Director de Investigaciones e Investigador Asociado Senior en the Independent Institute, J. Fish Smith Professor in Public Choice en el Jon M. Huntsman School de Business en Utah State University, dirigió Taxing Choice: The Predatory Politics of Fiscal Discrimination (Transaction, 1997) y The Economics of Budget Deficits (Edward Elgar, 2002).




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