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Luchando contra los molinos de juguete
30/5/1996
Dominick T. Armentano

¿Comprende alguien en verdad porqué la Comisión Federal de Comercio (FTC según su sigla en inglés) ha iniciado una demanda antimonopólica contra la cadena de jugueterías Toys “R” Us? El mercado minorista de juguetes pareciera ser ferozmente competitivo, y las “guerras de los juguetes” en curso no evidencian signos de cese del fuego alguno. Sin embargo, la FTC quisiera hacernos creer que la mayor tienda de juguetes presionó de manera ilegal a los fabricantes de juguetes para que no le vendan algunos de los productos de más éxito a las tiendas de descuentos.

El resultado de esta supuesta presión sería el de elevar los precios y reducir la competencia entre las jugueterías. Sin embargo, aún en la teoría económica, solamente las firmas con una participación en el mercado cercana al monopolio pueden presionar exitosamente a los proveedores a fin de que estos limiten sus ventas a la competencia.

La participación de Toys “R” Us en el mercado nacional es de tan solo el 21 por ciento. La FTC asume que los grandes fabricantes de juguetes tales como Mattel Inc. y Hasbro Inc. se arriesgarían a alienar el 79 por ciento de su propio mercado a efectos de satisfacer las exigencias de Toys “R” Us. Pero esto carece de todo sentido común. Las tiendas de descuentos representan el segmento más grande y de más rápido crecimiento del mercado nacional de juguetes. Los fabricantes de juguetes compiten vigorosamente para ampliar sus negocios con estos comercios.

Si los fabricantes estuviesen bajo una presión ilegal de parte de Toys “R” Us, tendrían un fuerte incentivo para admitirlo. En verdad, la firma se encuentra actualmente restringiendo sus operaciones, cerrando varias tiendas, abandonando varias líneas de juguetes y reduciendo su inventario. Todo esto suena a una saludable competencia, no a un poder monopólico.

Asumamos por el momento que Toys “R” Us presionó a las fábricas de juguetes para que no le vendiesen a las tiendas de descuentos. Tal comportamiento podría estar perfectamente justificado. Toys “R” Us se ha quejado a menudo de que esas tiendas se benefician gratuitamente de su publicidad de juguetes especiales.

Esto significa que los consumidores ven los anuncios de Toys “R” Us para digamos, la muñeca Internet Barbie, pero luego acuden a una tienda de descuentos para adquirir el juguete. Toys “R” Us paga por los anuncios, pero la tienda de descuentos obtiene la venta.

Este aprovechamiento gratuito suena demasiado bueno como para ser cierto—y lo es. Las empresas no pueden proveer durante mucho tiempo servicios tales como el de la publicidad (información) libre de costo para sus competidores. No obstante, dejar de publicitar puede reducir el mercado en general para sus productos. Pedirle a los fabricantes de juguetes que ayuden a terminar con esta práctica “injusta” puede así resultar razonable—e incluso eficaz.

Otras soluciones me vienen a la mente. Una tienda minorista podría procurar obtener una franquicia exclusiva para aquellos juguetes a los que espera publicitar fuertemente de modo tal que como vendedor exclusivo pueda capturar por completo los beneficios de su propia publicidad. O los fabricantes de juguetes podrían hacer más publicidad por su cuenta, dejando que los minoristas compitan más parejamente respecto del precio.

Ambas clases de acuerdos podrían reducir el aprovechamiento gratuito de parte de terceros, y parecen perfectamente legales. El punto es que los fabricantes y los vendedores de juguetes deberían ser libres de determinar el arreglo óptimo sin la interferencia de la FTC.

La FTC tiene una misión legítima de asegurar que los mercados comerciales interestaduales se encuentren libres de fraude y engaño. Pero su amplio control reglamentario y su micro administración de las denominadas practicas competitivas “injustas” (y de las fusiones) debería ser derogado por el Congreso.

La eficacia general de las diversas practicas y fusiones comerciales no puede ser determinada de antemano por ninguna comisión reglamentaria: Para eso es precisamente que existen los mercados.

Si Toys “R” Us alguna vez monopoliza el negocio minorista de los juguetes (las tendencias actuales indican lo contrario), entonces el Departamento de Justicia puede demandar a la firma bajo al Ley Sherman Act. Hasta entonces: laissez faire.

Traducido por Gabriel Gasave


Dominick T. Armentano es Profesor Emérito en Economía en la University of Hartford (Connecticut) e Investigador Asociado en The Independent Institute en Oakland, California. Es autor de Antitrust & Monopoly (Independent Institute, 1998)




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