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Un argumento en contra de la causa contra Walmart
1/9/2011
Art Carden

Mientras la gente se aglomeraba en las tiendas locales de comestibles en la ciudad de Washington D.C. la semana pasada, arrasando con una provisión limitada de agua y alimentos enlatados en preparación para el huracán Irene, algunos pueden haberse encontrado sintiendo nostalgia por los amplios pasillos, la vasta selección, y la eficiente operación de cajas que ofrece Walmart.

Estos compradores podrían cumplir su deseo a tiempo para la temporada de huracanes del año próximo dado que el gigante minorista ha anunciado planes para abrir cuatro tiendas en D.C. a partir de 2012.

Una coalición de sindicatos y grupos de presión que se hacen llamar “Salarios Dignos, Comunidades Saludables” ha encarado una férrea oposición a este plan, argumentando que el gigante demanda empleos, reduce los salarios y destruye a las comunidades. Las investigaciones sugieren que estas afirmaciones no son más que mitos.

Que la gente desea empleos en Walmart es obvio -- nuevos Walmarts en ciudades como Cleveland (Ohio), Oakland (California), y Glendale (Arizona), han recibido miles de solicitudes para cientos de puestos de trabajo. Pero, ¿desplaza Walmart tantos puestos de trabajo o más de los que genera? Los estudios demuestran que el efecto de Walmart sobre el empleo minorista es, en el peor de los casos, ambiguo. El economista Emek Basker estimó que nuevos Walmarts producen una creación neta de empleos en el sector minorista, Empero con ligeras pérdidas de empleos en el comercio al por mayor. Otro estudio estimó que cada nuevo puesto de trabajo en Walmart desplaza a 1,4 empleos minoristas, pero aún así crea la suficiente mano de obra nueva en otros sectores que su efecto a nivel general es neutral.

Esto es consistente con los datos a nivel estatal, que sugieren que no hay un “efecto Walmart” detectable en el desempeño del sector de la pequeña empresa.

¿Reduce el gigante minorista los salarios, como sugieren sus críticos? Un trío de investigadores estimó que Walmart podría haber reducido los salarios totales en el sector minorista en unos 4.500 millones de dólares en 2000. ¿Pero redujo realmente su poder adquisitivo? Basados en estimaciones de los efectos de Walmart sobre los precios, Charles Courtemanche y yo hicimos un cálculo sencillo de que solamente los supercentros Walmart (Ej.: aquellos que venden alimentos) le ahorraron al hogar promedio 177 dólares en 2002. Si multiplicamos esa conservadora estimación por el número de hogares en el censo de 2000, obtenemos un ahorro 18.700 millones de dólares - - más de cuatro veces la supuesta pérdida de ganancias.

El efecto de Walmart sobre los precios - - particularmente los precios de los alimentos - - es una de las razones por las cuales el economista Jason Furman llamó a la compañía “una historia de éxito progresista”. El efecto de Walmart sobre los precios de los alimentos beneficia de manera desproporcionada a los hogares más pobres, que tienden a gastar un porcentaje mayor de sus ingresos en alimentos que los hogares más pudientes.

Otra objeción común de los críticos de Walmart es que la empresa destruye a las comunidades y las vacía del capital social que precisan para prosperar verdaderamente. En dos trabajos de 2009, Courtemanche, Meiners Jeremy y yo exploramos una serie de indicadores que miden el “capital social” y los “valores individuales” y hallamos que las pruebas de esta afirmación son bastante débiles. Lo más probable es que Walmart simplemente no cuente.

En un artículo crítico de las prácticas de la compañía, el historiador y experto en ética empresarial James Hoopes reconoció que los empleados de Walmart tiene “la moral alta” y que “no se sabe cuántos trabajadores de Walmart tienen posibilidades reales de pasar a empleos mejor remunerados, cuántos tienen cónyuges y parejas que trabajan, cuántos son solteros, cuántos mantienen a sus hijos, cuántos son jubilados que cobran de la Seguridad Social, cuántos viven por debajo de la línea de pobreza, cuántos carecen de un techo. Un estudio que responda a estos interrogantes sería una gran contribución a la comprensión de nuestra sociedad actual”.

Tal conocimiento no sería meramente “una gran contribución”. Es algo absolutamente necesario para cualquiera que haga el tipo de afirmaciones que los críticos de Walmart realizan de manera rutinaria. La carga de la prueba en este caso no recae sobre Walmart, sino sobre aquellos que condenan a la corporación.

Traducido por Gabriel Gasave


Art Carden es Asociado Adjunto en el Independent Institute en Oakland, California, y profesor asistente en el Departamento de Economía y Negocios del Samford University.




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