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La confusa matemática del desempleo
15/1/2010
Robert Higgs

Con otros 85.000 empleos netos perdidos en diciembre y la tasa de desocupación que se mantiene en un 10 por ciento, algunos en Washington están solicitando medidas adicionales para estimular la economía.

Pero, ¿qué es lo que hace que alguien pueda pensar que un gasto adicional del gobierno será más eficaz que los cientos de miles de millones (billones en inglés) que Washington ya ha gastado?

No tengo ningún deseo de minimizar la severidad del desempleo ni las dificultades que causa. La mayoría de nosotros hemos tenido que lidiar con él en algún momento. Pero las estadísticas también proporcionan un gran margen de maniobra para la manipulación y las malas intenciones.

Desde 1940, la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS por su sigla en inglés) ha suministrado una variedad de información sobre el estatus laboral de la población, derivada de la Encuesta de Población Actual (CPS es su sigla en inglés), una complicada muestra aleatoria mensual de aproximadamente 60.000 hogares utilizada para calcular las diversas mediciones de la tasa de desempleo.

En los últimos dos meses, por ejemplo, la tasa designada “U-3” – “total de desempleados, como porcentaje de la fuerza laboral civil (tasa oficial de desempleo)” - se ha mantenido en el 10 por ciento. En octubre, fue de 10,2 por ciento. Los desocupados “oficiales” son básicamente aquellos que no están trabajando pero han procurado encontrar un empleo en las últimas cuatro semanas.

La medición más amplia del desempleo es la “U-6”. La BLS define esto como el “total de desempleados más todos los trabajadores ligados de manera marginal al mercado laboral, más el total empleado media jornada por razones económicas, como porcentaje de la fuerza laboral civil más todos los trabajadores ligados de manera marginal al mercado laboral". Esta tasa se sitúa en el 17,3 por ciento.

Hay más en esta historia. Una nota adjunta a la investigación de la BLS lo explica: “Los trabajadores ligados de manera marginal al mercado laboral son personas que actualmente no trabajan ni buscan trabajo pero señalan que desean y están disponibles para un trabajo y han buscado empleo en algún momento en el pasado reciente. Los trabajadores desalentados, un subconjunto de los marginalmente ligados al mercado laboral, han proporcionado un motivo relacionado con el mercado del empleo para no estar buscando en la actualidad un trabajo. Las personas empleadas a tiempo parcial por razones económicas son aquellas que desean y se encuentran disponibles para trabajar a tiempo completo pero han tenido que conformarse con un trabajo de media jornada”.

Uno no precisa dedicar toda una vida a estudiar cómo estas estadísticas son definidas y mensuradas para darse cuenta de que tienden a exagerar el desempleo.

Por ejemplo, las personas designadas “U-3” - u oficialmente desempleadas - pueden haber tomado diversas acciones para calificar como habiendo buscado activamente un empleo durante las últimas cuatro semanas, incluyendo (1) “el contacto con un empleador directamente o mediante una entrevista de trabajo; una agencia de empleo pública o privada; amigos o familiares; un centro de empleo escolar o universitario”, (2) “el envío de currículos o llenado de solicitudes”; (3) “la colocación o respuesta a anuncios”, (4) “la revisión de los registros sindicales o profesionales”; y (5) “algunos otros medios de búsqueda laboral activa”.

Por lo tanto, si no tiene trabajo y les manifiesta a quienes recaban los datos para la CPS que hace tres semanas le preguntó a su tío Carlos si sabía de algún empleo, usted califica como oficialmente desempleado. Muchos de aquellos clasificados como “trabajadores ligados marginalmente al mercado laboral” e incluidos en la medición “U-6” son incluso más cuestionables. Después de todo, admiten que no se encuentran trabajando ni buscando un empleo activamente. Se limitan a decir que “desean y están disponibles para un trabajo”, pero no han buscado ninguno en un mes, ni evidencian mucho interés en el empleo.

Muchos comentaristas han insistido desde el comienzo de la recesión que nos hemos sumido en una segunda Gran Depresión. La evidencia hasta el momento no confirma tal gravedad.

Al adoptar un punto de vista extremadamente laxo acerca de qué constituye el desempleo, podemos decir que tal vez un trabajador de cada seis no tiene empleo. Pero en 1933, la tasa oficial de desocupación era de casi el 25 por ciento, y quizás otro 25 por ciento de la fuerza laboral estaba constituida por personas que trabajando media jornada deseaban trabajar a tiempo completo. Así que el índice “U-6” era cercano al 50 por ciento.

El 2009 puede no haber sido el mejor de los años, pero estuvo a millas de distancia de 1933.

Traducido por Gabriel Gasave


Robert Higgs es Investigador Asociado Senior en Política Económica y Editor General, The Independent Review, autor de Against Leviathan y Crisis and Leviathan, y director del journal académico trimestral, The Independent Review.




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