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En el caso de violación de la Duke University, los acusados contraatacan
10/1/2007
Wendy McElroy

El travestido legal y moral que es el caso de ‘violación’ de Duke se está cerrando de a poco. Las secuelas están comenzando...pero ¿cómo lucirán?

Dos acontecimientos considerablemente distintos de la semana pasada proporcionan un indicio.

El travestido: Tres ‘ricos’ estudiantes blancos de la Duke University (los 3 de Duke) fueron falsamente acusados de violar a una mujer negra perteneciente a la clase trabajadora. La acusación de violación fue retirada el 22 de diciembre a raíz de la revelación de que el Fiscal de Distrito acusador Mike Nifong había conspirado para suprimir la evidencia de ADN que hubiese exonerado a los acusados.

Dos cargos de felonía persisten pero los mismos es improbable que pasen de este mes.

El motivo detrás de la acusación y enjuiciamiento a los “3 de Duke” ha sido ampliamente atribuido a la necesidad de Nifong de atraer el voto de la clase trabajadora negra a fin de ganar las elecciones al cargo, lo que hizo. El comienzo y el medio fueron políticos. Por lo tanto, también lo es el final.

Nifong se encuentra bajo una investigación ética por parte de la North Carolina Bar Association por su manejo de la causa.

Según varios legisladores estaduales, cuando la Asamblea General vuelva a reunirse a finales del mes, el mal desempeño judicial de Nifong y la necesidad de una nueva ley respecto de los Fiscales de Distrito y las acusaciones podría encabezar la agenda. Resumiendo, ya no hay ninguna ventaja política para la acometida de Nifong ni capital político alguno para llevarla a cabo.

El resultado: Nifong está ahora tratando de orquestar el resultado tan ciertamente como creó la injusticia. Tras la ceremonia de su juramento como Fiscal de Distrito el 2 de enero, Nifong declaró, “Durham tiene algo reparador que hacer. Y preciso ser parte de ese proceso curativo”.

Pero Nifong no puede reformularse como un ‘sanador’; su único rol apropiado en el resultado es el de disculparse y ofrecer una indemnización, incluida su renuncia. Eso no ocurrirá. En el mismo momento en que hablaba de reparación, Nifong añadía, “No siento que sea parte del problema [del caso Duke]”.

El resultado legítimamente pertenece a las verdaderas victimas, a aquellos que han sido falsamente acusados y denigrados.

El martes pasado, en una pequeña movida que presagia los acontecimientos futuros, las victimas comenzaron a definir el resultado. El ex jugador de lacrosse de Duke Kyle Dowd y sus padres iniciaron la primera demanda judicial contra la Duke University.

Para muchos observadores, Duke se ha comportado vergonzosamente con los estudiantes acusados. Duke parecía estar en una cruzada contra todo el equipo de lacrosse, en gran medida debido a que la supuesta violación ocurrió en una fiesta del equipo fuera del campo universitario.

Dowd no fue uno de los 3 de Duke. No obstante, afirma haber sido castigado por la demonización que la Universidad hizo de todo el equipo de lacrosse y su negativa a proteger a sus propios estudiantes contra los ataques dentro de la universidad.

Las acusaciones especificas involucran a Kim Curtis, una profesora asistente visitante que ha enseñado en Duke durante 10 años y está mencionada como un co-demandado en la querella civil.

Dowd y otro jugador de lacrosse no-enlistado estaban inscriptos en el curso de “Política y literatura” de Curtis. La aprobación del curso se basaba en tres trabajos prácticos más la participación en clase, cada uno de los cuales representaba el 25 por ciento del total. Al principio, ambos jugadores estaban aprobando el curso, con Dowd recibiendo una C+ y una C- en sus dos primeros trabajos. (Como estudiante en general, Dowd tenía un calificación promedio de aproximadamente 3,4 en una escala de 4,0, con la C- siendo su calificación más baja).

Luego los 3 de Duke fueron acusados.

Curtis se unió a lo que infamemente se hizo conocido como “el Grupo de los 88”—88 miembros del cuerpo docente que suscribieron una publicidad de página completa en el periódico estudiantil de Duke. El aviso estaba intitulado “¿A qué se parece un desastre social?” y declaraba, “Independientemente de los resultados de la investigación policial, lo que es obvio todos los días en la actualidad es la bronca y el temor de muchos estudiantes que se saben objetos del racismo y el sexismo”.

El 88 vinculó su indignación y condena política a una especifica acusación penal; así, el aviso virtualmente condenó a los 3 de Duke por violación. Congratulaba a los estudiantes por su bronca “independientemente de los resultados de la investigación policial” y, por ende, aprobaba los afiches que estaban siendo fijados con tachuelas en el campo universitario con fotos de los jugadores de Lacrosse sobre la palabra “violador”.

Los funcionarios de la universidad no tenían las riendas del grupo de los 88; los miembros del cuerpo docente tampoco se han disculpado por no retirar sus declaraciones.

Dowd y el otro jugador de Lacrosse se convirtieron en los únicos estudiantes en la clase de Curtis en recibir una “F” como promedio. La calificación implicaba que Dowd no podría graduarse en mayo y perdería su empleo programado para julio.

El 6 de mayo, Dowd envió un correo electrónico a la persona del cuerpo docente responsable por las apelaciones de las calificaciones y recibió la respuesta: “No hay apelaciones de las calificaciones. Los instructores califican, y eso es todo lo relacionado con ello”.

Más tarde, a Dowd se le permitió inscribirse para obtener créditos con antelación y, de ese modo, graduarse con una “F” en sus antecedentes. Incluso más tarde, la “F” fue corregida por una “D,” dado que Duke mencionó un “error de cálculo” en la calificación original.

Dowd y sus padres no aceptan esa explicación. Están demandando a Duke por incumplimiento de contrato e enriquecimiento injusto. Están demandando conjuntamente a Duke y a la profesora Curtis por fraude, tergiversación negligente y provocación intencional de angustia emocional.

Elementos de la demanda de Dowd probablemente se convertirán en temas comunes en distintas acciones legales venideras. Primero, las demandas serán incoadas por querellantes emocionalmente saturados que no están deseosos de llegar a un arreglo.

Segundo, los acusados no se disculparán. En cambio, maniobrarán. El aviso del Grupo de los 88 ha desaparecido de los archivos de la universidad. Los dos estudiantes de los 3 de Duke que no se graduaron han sido discretamente http://msn.foxsports.com/other/story/6333844">invitados a volver a cursar en Duke como si nada hubiese ocurrido. Dowd se graduó.

Tercero, cambios detrás de la escena en la política tendrán lugar. Nifong está ahora limitado y el rol del Fiscal de Distrito en Carolina del Norte está siendo reconsiderado. Duke está casi con certeza reviendo sus políticas internas; la dinámica entre los funcionarios de la universidad, los miembros del cuerpo docente y los estudiantes cambiará en todos los campos universitarios de los Estados Unidos.

Aquellos victimizados por la justicia vigilante que ha caracterizado al travestido de Duke desean que se les regresen sus reputaciones. La reparación e indemnización exigen tres palabras que resultan casi imposibles de pronunciar para quienes detentan el poder político o académico: “Yo me equivoqué”.

Traducido por Gabriel Gasave


Wendy McElroy es Investigadora Asociada en the Independent Institute y directora de los libros del Instituto, Freedom, Feminism and the State y Liberty for Women: Freedom and Feminism in the Twenty-first Century.




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