Algunos de los intentos más exitosos de reformas de libre mercado en la última media década se enfrentaron a dificultades significativas. Sin embargo, varios factores, como la profundidad de la crisis, un liderazgo visionario, la coherencia política y un poco de buena suerte, contribuyeron a superar estas adversidades. Ejemplos de ello son Nueva Zelanda en los años ochenta y principios de los noventa, la Gran Bretaña de Thatcher en los ochenta, Estonia a principios de los noventa e Irlanda a finales de los ochenta y los noventa.

Si el argentino Javier Milei logra vencer a los intereses arraigados, quedará registrado en la historia al lado de destacados reformistas, incluso superando a algunos de ellos. Esos intereses incluyen a gran parte del Congreso, los tribunales, los sindicatos, los medios de comunicación, el mundo académico y parte de la comunidad empresarial de Argentina.

Es por ello que Milei -quien heredó una inflación de más del 200%, un banco central sin reservas, una economía en contracción, una deuda que asciende al 85% del producto bruto interno (incluidos 46.000 millones de dólares que se deben al Fondo Monetario Internacional) y una tasa de pobreza no muy lejana al 50%- precisa generar algunos resultados iniciales que brinden al 60% de la población que lo apoya un motivo para mantener la fe a pesar del inevitable dolor que supone deshacer décadas de populismo.

Milei suele ser descrito por los medios internacionales como un populista de derechas como el húngaro Orban, el brasileño Bolsonaro o incluso Donald Trump. Aunque comparte el compromiso con la batalla cultural contra la izquierda y exhibe un estilo confrontativo, además de una personalidad excéntrica, este brillante economista, imbuido en la escuela austriaca de economía, se distancia de ellos en su comprensión de las instituciones republicanas y su dedicación a una reforma integral de libre mercado. Toma como referencia a Juan Bautista Alberdi, el intelectual y político que inspiró la Constitución del siglo XIX, que transformó a Argentina en una potencia económica hace mucho tiempo.

Milei ha comenzado su mandato aplicando una terapia de choque antiinflacionaria que incluye una devaluación del peso del 54%, la eliminación de los proyectos pendientes de obra pública y el levantamiento de los controles de precios, mientras lucha contra las colosales cantidades de deuda a corto plazo emitida por el banco central, una de las principales fuentes de expansión monetaria en los últimos años. También ha promulgado un megadecreto utilizando una cláusula constitucional peronista a la que los propios peronistas recurrieron cientos de veces. Sin embargo, los peronistas acusan ahora a Milei de emplear métodos autoritarios. No obstante, el decreto, que busca desregular y liberalizar sectores como el comercio, el trabajo, el sector inmobiliario y la venta minorista, debe someterse al escrutinio del Congreso.

Hasta el momento, Milei ha postergado el plan de abolir el banco central y adoptar el dólar como moneda de curso legal (o permitir que el mercado elija la moneda), pero sostiene que retomará el plan tan pronto como la economía se estabilice. Algunos críticos señalan como incoherencia que su proyecto de ley omnibus incluya aumentos temporales de impuestos para el sector agrícola productivo. Esto se hace con el objetivo de eliminar el déficit fiscal, como parte de su esfuerzo para hacer frente a la inflación y cumplir con las condiciones del rescate financiero del FMI de 2018. La devaluación del peso compensaría los aumentos temporales de impuestos, buscando mantener tributos bajos en consonancia con un presupuesto gubernamental significativamente reducido.

Los sindicatos ya han obtenido un amparo judicial contra la reforma laboral y han convocado una huelga nacional para el 24 de enero.

Un desafío más arduo se presentará en el Congreso, donde el decreto, actualmente en vigor, podría enfrentar rechazo o ser diluido. El partido de Milei tiene control sobre 38 de los 257 escaños de la Cámara Baja y siete de los 72 del Senado. Además, puede contar con el respaldo del PRO, el partido del ex presidente Mauricio Macri. No obstante, esto no es suficiente para llevar adelante las reformas. Milei requerirá el respaldo de la Unión Cívica Radical, que ha emitido señales contradictorias. El bloque peronista, con control sobre 102 escaños, mantiene sólidas conexiones con diversos gobernadores influyentes.

En caso de que las reformas no sean aprobadas, Milei podría convocar un referéndum no vinculante y obligar a la clase política -a la que él denomina la "casta"- a enfrentarse a una población desesperada por un cambio

Intentar transformar al país más populista de América Latina en un modelo libertario para el mundo implica una audacia de proporciones surrealistas. En caso de lograrlo, Milei pasaría a la historia como uno de los presidentes más transformadores. Sin embargo, si fracasa, el peronismo, responsable de la desaparición de la Argentina, podría regresar al poder durante muchos años, y la reforma de libre mercado podría llevar décadas en recuperar su prestigio.

Traducido por Gabriel Gasave


Alvaro Vargas Llosa es Asociado Senior en el Independent Institute.