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El foco de UNICEF en los ‘derechos’ está del todo equivocado
22/12/2004
Wendy McElroy

El Fondo de las Naciones Unidas Para la Infancia (UNICEF) acaba de publicar su informe anual para 2005 “The State of the World’s Children” (Estado Mundial de la Infancia.)

Empleando palabras como “catástrofe,” la Directora Ejecutiva de UNICEF, Carol Bellamy, advierte que la “triple combinación adversa” del SIDA, del conflicto y de la pobreza ha anulado las mejorías previas en la supervivencia, en la salud y en la educación de los niños.

Pero los críticos de la UNICEF afirman que la agencia y Bellamy han contribuido a la crisis al concentrase en las causas políticas y al apartar a la UNICEF de la “cuestión principal” de asegurar la supervivencia de los niños.

Richard Horton, director del prestigioso journal medico The Lancet, ha publicado un mordaz editorial, en el cual califica a la conducción de Bellamy de “vergonzosa.”

El “enfoque basado en los derechos” de Bellamy (concentrándose en los “derechos” de los niños como algo opuesto a su simple supervivencia física), afirmó Horton, ha sido también devastador para los niños, de los cuales se estima que unos 10 millones mueren por causas que se hubiesen podido prevenir antes de alcanzar los cinco años de edad.

Horton destacó que, “Todo indica que la cuarta Millennium Development Goal (o MDG como se conoce en inglés al Objetivo de Desarrollo para el Milenio) de reducir en dos-tercios, entre 1990 y 2015, la tasa de mortalidad para los menores de cinco años no será alcanzada en muchos países.” Ningún país del África Sub Sahariana, afirmó, pareciera encontrarse “encaminado a alcanzar esos MDG.”

¿Qué es el “enfoque basado en los derechos”?

La agencia UNICEF fue creada en 1946 para proporcionar ayuda de emergencia a los niños de Europa que perecían de hambre tras la Segunda Guerra Mundial. En 1989, sin embargo, la ONU adoptó la Convención sobre los Derechos del Niño, un documento internacional legalmente obligatorio, que hace extensivos a los niños “los derechos civiles y políticos así como también los derechos económicos, sociales y culturales.”

La Convención implicó un cambió fundamental en el papel original de la UNICEF que era el de asegurar la pura supervivencia de los niños. Este alejamiento continuo del propósito central de la UNICEF puede observarse en dos protocolos añadidos a la Convención en 2002. Uno se refiere a la cuestión de la guerra; el otro, a la prostitución infantil y a la pornografía infantil.

Horton afirmó que el “lenguaje de los derechos significa poco para un niño nacido muerto, para un infante muriendo por el sufrimiento provocado por una neumonía o para un niño desecado por la inanición.”

Urgió a una “reorientación” hacia las políticas de supervivencia infantil del predecesor estadounidense de Bellamy, James Grant. La “Child Survival and Development Revolution” (“Revolución para la Supervivencia y el Desarrollo Infantil”) de Grant, hacía hincapié en “cuatro intervenciones simples: el monitoreo del crecimiento, la terapia de rehidratación oral, el amamantamiento, y la inmunización.”

The Lancet le atribuye el mérito a Grant de salvar las vidas de más de 20 millones de niños.

La implementación por parte de la UNICEF de su visión de los “derechos del niño” es también vulnerable a la critica. En efecto, el Medium Term Strategic Plan (Plan Estratégico para el Mediano Plazo) de la UNICEF es más un proyecto para la ingeniería social según los lineamientos del feminismo radical. El plan destaca que, “La UNICEF favorecerá reformas legales y la adopción de políticas y programas que elevarán el status de las niñas y de las mujeres tanto en la familia como en la sociedad.”

A menudo, los programas que la misma defiende parecieran tener poca conexión con los derechos básicos.

Un ejemplo específico de cómo está siendo implementada la visión de la UNICEF bajo Bellamy es el International Children’s Day of Broadcasting (ICDB.) Este programa incluye:

  • Alli Sotak (Hablemos Fuerte), un programa semanal de dos horas creado por y para la juventud palestina.

  • Una junta de programación integrada por 20 miembros para el canal de televisión infantil más nuevo de la India, el cual convoca a “reuniones de la junta”; todos los miembros tienen entre 8 y 15 años de edad. (Para un análisis con detenimiento de la ingeniería social de la UNICEF, por favor véase The United Nations Children’s Fund: Women or Children First? por Douglas A. Sylva.)

Existe claramente un conflicto en la declaración de Bellamy de que “consideramos que el SIDA es la peor catástrofe que sacudiera alguna vez al mundo,” y el tener no obstante ello a la UNICEF concentrada en programas tales como el ICDB.

En un mundo de opciones ilimitadas y de bolsillos sin fondo, no habría conflicto alguno entre la búsqueda de la salud infantil y la de los derechos del niño. Pero el nuevo informe de la UNICEF ruega por un mayor financiamiento debido precisamente a que el dinero es limitado y todos los objetivos no pueden ser alcanzados al unísono. Sin embargo, el financiamiento en general para la ONU bien puede ser reducido debido a la reacción que rodea a los recientes escándalos de corrupción, especialmente el del Petróleo por Alimentos.

La crítica de la UNICEF no es meramente una declaración de conciencia. Es también una cuestión de estrategia. El año próximo, el Secretario General de la ONU, Kofi Annan, designará a un nuevo líder para la UNICEF. Tradicionalmente, la designación ha recaído sobre un estadounidense. (Aún cuando los Estados Unidos no son signatarios de la Convención sobre los Derechos del Niño, son el mayor donante de la ONU.) La designación es efectuada básicamente a discreción de Annan y el proceso de selección no es publicitado.

Como lo comentara Horton, “este misterioso procedimiento deja abierta la posibilidad del crudo negociado político para identificar a un candidato aceptable.” Claramente, Horton desea rodear a la designación con un debate lo suficientemente acalorado como para que derrita al misterio y no permita ningún negociado.

La designación de Bellamy fue controversial y tuvo lugar solamente después de una campaña a su favor por parte del Presidente Clinton. El entonces Secretario General Boutros-Ghali, había preferido a un candidato europeo.

La designación del próximo año puede ser la más controversial en la historia de la UNICEF. En parte, la misma será una lucha por el alma de la agencia. Pero, como con todas las cosas en la ONU, involucrará también maniobras por una posición política. Los miembros de la Unión Europea parecen particularmente ávidos de disminuir el rol estadounidense en la UNICEF sin, por supuesto, disminuir su financiamiento.

La preocupación de Horton de que “el próximo director ejecutivo de la UNICEF es probable que sea un estadounidense, sin tener en cuenta las habilidades o la experiencia de la persona” es comprensible en virtud de cuan mal equipada estaba Bellamy para el cargo. Pero sería fácil que el objetivo de salvar a los niños se perdiese en las políticas de la ONU, especialmente con su creciente atmósfera anti estadounidense.

Será interesante ver cómo se desarrollan los eventos.

Traducido por Gabriel Gasave


Wendy McElroy es Investigadora Asociada en the Independent Institute y directora de los libros del Instituto, Freedom, Feminism and the State y Liberty for Women: Freedom and Feminism in the Twenty-first Century.




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